EL AGUA COMO EJE DE LA CONSERVACIÓN Y REGENERACIÓN NATURAL DE LOS ECOSISTEMAS

DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE 2021

Ricardo A. Salas de la Vega

Academia Malagueña de Ciencias

El Medio Ambiente nos regala, desde un punto de vista conceptual, enfoques naturales, sociales, culturales e incluso económicos. En nuestro caso, tan sólo nos vamos a referir a esos componentes naturales, que son aquellos constituidos -además de por un sumatorio de biodiversidad y geodiversidad, multiplicidad de seres vivos y elementos geológicos que ocupan un territorio concreto-, por un complejo sistema de relaciones, en los que el agua ocupa un papel trascendente y con una clara vocación de transversalidad.

Para describir estas relaciones entre elementos bióticos y abióticos con el agua como eje, vamos a disfrutar de un viaje imaginario a través de la hidrosfera. Nuestra protagonista es una pequeña masa de agua cuyo origen lo encontramos en el agua evaporada procedente del cercano mar Mediterráneo y de la evapotranspiración de la vegetación forestal del Parque Natural Montes de Málaga. Estas formaciones nubosas originadas al ascender y que por el gradiente térmico se enfrían y condensan, se convierten en gotas de agua, las cuales caerán en forma de precipitación.

Sierra de Camarolos. Un relieve calcáreo capaz de infiltrar importantes cantidades de agua. En primer plano, la vegetación de ribera que contempla nuestra gota de agua viajera en sus primeros pasos.

El paraje en el que nos encontramos y origen de nuestra historia es el denominado nacimiento del Guadalmedina, a levante del pico o morrón de la Cruz (1300 m) en la Sierra de Camarolos.

En esta fría y húmeda mañana, empiezan a caer las primeras gotas, unas golpeando directamente sobre el suelo en las partes desprovistas de vegetación, disgregando su horizonte superficial y dando lugar a fenómenos erosivos, y otras tras chocar con la vegetación discurren a través de ella lentamente hasta llegar al suelo. De estas, unas empiezan a discurrir por él suavemente, dando lugar a fenómenos de escorrentía y otras al encontrarse vegetación herbácea y arbustiva que las frena, se infiltran. Las que escurren tienden a fundirse con el agua que fluye a través de una surgencia, procedente de infiltraciones anteriores, dando lugar a un regajo que es el considerado origen del río Guadalmedina -del árabe Wadi-Al-Madina-, o río de la ciudad. La naturaleza caliza de la roca circundante, ha dado lugar a la masa de agua subterránea denominada Sierra de las Cabras-Camarolos-San Jorge. A este acuífero formado por estratos de rocas le llega el agua infiltrada, dando lugar a la denominada percolación favorecida por la permeabilidad y porosidad, características típicas de estos acuíferos.

Nuestras gotas, ya constituidas en aguas corrientes empiezan a discurrir por ese primer tramo del río, rodeadas de eléboros, piornos, coscojas, cornicabras, espinos majuelos, quejigos, etc., vegetación asociada a esta climatología y por tanto al cauce que la circunda. Curiosas cabras monteses observan el discurrir del agua después de haber abrevado en alguno de sus remansos, mientras que en el cielo una pareja de águilas perdiceras inicia su vuelo prenupcial. El cauce en su parte alta presenta una orientación NE-SW, entre las sierras del Enebral y Prieta, atravesando terrenos de origen kárstico con suelos arcillosos de descalcificación. Esta geomorfología favorece la distribución de los puntos de surgencia y de infiltración de agua, así como la textura de los sedimentos y en consecuencia la capacidad de transporte hidráulico de los mismos.

Corriente abajo de Casabermeja contemplamos cambios en la vegetación.

Los fenómenos de erosión y transporte característicos de la dinámica fluvial en sus tramos alto y medio, ya se manifiestan de forma más patente en el segundo tramo del Guadalmedina, por el que discurren ya con entidad de caudal nuestras gotas de agua no infiltradas. Este tramo viene a coincidir con la parte más occidental del denominado corredor (Flysch) de Colmenar. Es una zona de vocación agrícola con suaves pendientes en la que podemos apreciar especies tales como olivos, almendros, higueras, chumberas y gramíneas junto con especies forestales de encinas, gayumbas, matagallos, jaras estepas, labiadas como tomillos, romeros, cantuesos, etc. Multitud de aves como colirrojos, currucas y pinzones comparten los charcos, con el río, llegando incluso a beberse algunas de las gotas protagonistas del viaje. Este tramo discurre en un recorrido con pocas curvaturas, como en el tramo anterior, ahora orientado de E-W hasta el pueblo de Casabermeja.

Cerca de Casabermeja se incrementa la capacidad del río para transportar materiales, pues han variado alguna de sus características, caudal, velocidad y forma de la sección; este material arrastrado tanto en suspensión como en disolución, puede depositarse. Pero en el río también encontramos fenómenos erosivos tanto en el fondo como en los márgenes del cauce, además de nuevas infiltraciones y recargas. En esencia este transporte de materia y energía, se va modificando en el tiempo y en el espacio, por el cambio climatológico y de geomorfología.

Conforme nos adentramos en los Montes de Málaga, el cauce se encaja entre ellos a través de laderas con fuertes pendientes, compuestas fundamentalmente por rocas metamórficas, con predominio de esquistos, pizarras y filitas. En este caso, el lecho tiene una dirección predominante N-S y va discurriendo a través de una serie de meandros. En el agua, protagonista de este relato, siguen poblándola comunidades de productores primarios constituida por algas y plantas, de productores secundarios, fundamentalmente invertebrados y peces, y un estrato arbustivo-bosque de ribera. Estas comunidades están permanentemente intercambiando nutrientes, organismos y material orgánico, pero sin duda la mayor estabilidad de los ecosistemas fluviales la provoca esa vegetación de ribera a pesar de estar siendo transformada antrópicamente a través de cultivos, obras, encauzamientos y especies exóticas.

La capacidad de erosión se incrementa río abajo y ya se observan cantos y bloques del material que ha erosionado a lo largo del cauce.

Esta vegetación ripícola se ha modificado y fragmentado, siendo actualmente reductos sostenidos por, el río a través de sus aguas superficiales y subálveas. El microclima creado, favorece la existencia de una alta biodiversidad, fruto de la combinación de estas áreas frescas rodeadas de otras más cálidas. Son zonas con más vegetación arbustiva cañaverales, tarajes y adelfas que arbórea, fresnos, chopos y eucaliptos; la regeneración natural de estos ecosistemas, ricos en nutrientes y con nuestra agua protagonista bañándolos, es relativamente rápida. En una pequeña y arcillosa poza cercana, un jabalí se desparasita. En la última parte del recorrido la velocidad disminuye y empieza a aumentar la sedimentación.

El viaje natural de nuestras fluviales gotas está llegando a su fin. La proximidad de la inoperativa presa del Agujero y aguas abajo de esta, de la del Limonero, convierten al Guadalmedina en un río regulado, y por tanto la dinámica fluvial está fuertemente antropizada. Algunas de nuestras sorprendidas gotas lograrán llegar al mar, bien fruto de desembalses o por hacerlo de forma subálvea, la lógica indica que irán acompañadas de cierta carga de nutrientes y sedimentos, para seguir generando vida marina e incorporarse nuevamente al ciclo hidrológico.

22 comentarios en “EL AGUA COMO EJE DE LA CONSERVACIÓN Y REGENERACIÓN NATURAL DE LOS ECOSISTEMAS

  1. Enhorabuena Ricardo, muy bonito viaje por nuestro río Guadalmedina. La descripcion del viaje es fantástica. Y me has conducido de forma muy amena e imaginativa mostrando la biodiversidad de los diferentes tramos del río, recalcando la importancia del agua como eje de la conservación y regeneración de los ecosistemas.

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    1. Gracias a ti por la temprana y cálida reseña. En estos momentos en que nuevas gotas nos envuelven, sirve de recordatorio de la importancia del agua en la vida y para nuestro caso en nuestro trabajo.

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  2. Enhorabuena Ricardo por recordarnos a todos el ciclo del agua. Al comienzo de tu artículo utilizas con propiedad y en plural el concepto de aguas corrientes. Es un hermoso concepto que en singular identifica aquella agua que, potable ya, llega hoy a todas las casas con solo abrir un grifo. Un agua milagrosa que un día comenzó a correr en esa gota de la sierra de Camarolos con la que tú comienzas tú historia. Esa misma agua corriente con la que el Alcalde de Málaga, en un ejercicio de alta política, recibe a sus visitantes. No puedo, como médico, dejar de completar el viaje de tu nada imaginaria gota, que en algún momento pasó de una madre embarazada, a través de ese océano que es el líquido amniótico, patria de un hombre, de todos los hombres durante los primeros nueve meses de su vida y que incorporada con sus moléculas de H y O al metabolismo celular, algunas, seguramente, le acompañarán durante toda la vida, volviendo de nuevo a ese ciclo que tú tan bien cuentas, cuando muchos años más tarde ese niño, ya un viejo, muera y desaparezca convertido de nuevo en polvo y agua.
    Gracias Ricardo por recordarnos una y vez más que sin agua no hay vida. Que las fuentes de agua son sobre todo las fuentes de la vida.
    Federico

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    1. Una vez más genial en tus apreciaciones. Incorporando el líquido amniótico en este ciclo hidrológico-biológico que es el ser humano, además de la originalidad, sitúas este agua, H y O, en ese plano vital sin el cual no seríamos y por supuesto no estaríamos. Confiemos en que nuestro sedimento polvoriento sea bien incorporado nuevamente al ciclo de la vida.
      Gracias, Federico.

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  3. Gracias Ricardo por este recorrido que sin duda nuestro editor te ha forzado a ajustar a la medida. No dejas parte sin tocar, pero me alegra en particular la inclusión del último párrafo “Algunas de nuestras sorprendidas gotas lograrán llegar al mar, bien fruto de desembalses o por hacerlo de forma subálvea, la lógica indica que irán acompañadas de cierta carga de nutrientes y sedimentos, para seguir generando vida marina e incorporarse nuevamente al ciclo hidrológico”. Seguiremos el curso de esas gotas en el mar en algún momento, para cerrar ese círculo asombroso del agua .

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    1. Buena apreciación Juancho en la referencia al editor, aunque en este caso el encargo provenía, y le doy las gracias nuevamente por la deferencia a mi persona, del vértice de nuestra académica institución.
      Ese círculo infinito, que dejo en tus conocidas aguas marinas, es el gran desconocido para gran parte de la Sociedad. La vida que viaja fluvialmente y que aporta, generando más vida, nos ha de hacer recapacitar acerca de lo entrelazados que estamos los seres vivos con el medio que nos envuelve.
      Gracias por contribuir a la difusión medioambiental, en y desde tu parcela ecológica.

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  4. Enhorabuena por tu relato tan realista. Espero que los gestores de la misma entiendan que “el agua no se TIRA por lo ríos al mar” y si que es, cuando llega llega al final y principio de su nueva vida, nuevo ciclo hidrológico, ha contribuido al “abono” del mar posibilitando así el inicio de la cadena-red alimentaria, del maltratado ecosistema marino.

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    1. Gracias Juan, por tu comentario. Espero que desde la parcela que ahora ocupo en la Administración Hidráulica, sea capaz de seguir aportando y contribuyendo a este potencial cambio de visión que desde hace cierto tiempo se intuye en los enfoques de la gestión del agua.

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  5. Me identifico con la quiebra del idílico relato por el abrupto final de la “inoperativa” presa del Agujero y la antiestética del Limonero-Limosnero (Construida en superficie del Canónigo Limosnero), y con los efectos perversos de la antropización y su irreversibilidad, como prueba la no menos “inoperativa” Directiva de Aguas 2000/60/CE, que reguló el marco comunitario de actuación en el ámbito de la política de aguas.

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    1. El hombre y su obra, intervienen en la última parte del relato. La presa tuvo su protagonismo junto a las repoblaciones forestales de los años treinta del siglo pasado, en la lucha contra la erosión y las inundaciones provocadas por el Guadalmedina. Hoy día es una obra sin una funcionalidad hidráulica aunque su coronación sigue actuando como estructura viaria.
      Gracias Angel, por tus acertadas apreciaciones.

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  6. Magnífica descripción de un paisaje tan cercano en un viaje de lo más interesante. El agua y su extraordinaria importancia para cualquier forma de vida. No se puede decir más en un medio como este. Enhorabuena.

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    1. Gracias Paco, he pretendido manteniendo un mínimo rigor científico, darle un enfoque divulgativo para trasladar al lector la importancia que tiene el agua en el mantenimiento de los ecosistemas.

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  7. Leyéndote recordé aquella película titulada “Viaje alucinante” de Richard Fleischer, interpretada por Stephen Boyd y una explosiva Raquel Welch, en la que inyectaban un diminuto submarino en el flujo sanguíneo de un sujeto, de forma que podían observar el “ecosistema” a medida que el dispositivo se desplazaba a lo largo de las venas. Esa misma sensación experimenté al leerte e ir sintiendo como me desplazaba río abajo en el interior del flujo ácueo dejando atrás, a medida que avanzaba, los distintos tramos de un río algo torturado por la mano del hombre pero que, como todo sistema natural, todavía se resiste a dejar de ser un río. Podemos ver los ecosistemas que pueblan los diversos tramos de sus riberas al tiempo que sentimos la necesidad de alcanzar la meta que nos espera en el mar de Alborán. Allí, el choque salado del agua que nos frena nos recibe con los brazos abiertos esperando todo lo que el caudal traiga. La mar se ocupará de gestionar el trabajo realizado por el sufrido río y la carga que aporta para que produzca los efectos deseados.

    Cierto, Ricardo, un VIAJE ALUCINANTE que parte del seno de unas rocas que tienen una misión mucho menos pasiva y estática que la impresión que nos puedan causar. Son rocas vivas, rocas que atrapan el agua que necesitamos para vivir y sostener los ecosistemas, rocas filtradoras, rocas reservorias, rocas que cumplen su misión de forma tranquila y permanente para luego ir administrando el agua de forma paulatina dejando que sean los cauces fluviales los que la gestiones hasta fundirse con la mar. Allí empieza otro cantar que forma parte de la misma melodía: el ciclo del agua que tan acertadamente has descrito en este “Día Mundial del Medio Ambiente 2021”. En la confianza de que cuantos te lean sepan meditar sobre la importancia que tiene el agua para la conservación y restauración de los ecosistemas, disfrutemos de tu narrativa y miremos al futuro con optimismo. La lección queda escrita para el que quiera leerla.

    Gracias por tu regalo fluvial y felicidades por lo hecho.

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  8. Muy bueno, malagueño y real este escrito sobre la trayectoria del agua por el río Guadalmedina que bien conozco por haber estado dos años trabajando entre los municipios de Colmenar y Casabermeja con la sierra de Camarolos al fondo, de trasiego diario de nubes estáticas o dinámicas, con prisas o de movilidad relajada, así como el paso por el rústico puente que permite ir hacia Las Peñas de Cabrera con sus milenarias pinturas rupestres que los lugareños conocen como los monigotes.
    Cada día subía en hora temprana y bajaba al atardecer, recorriendo a hurtadillas con la mirada, mientras conducía, el trayecto de este río con nombre moruno, como muchos otros, parando en ocasiones en las construcciones humanas de agua embalsada desde donde se ve Málaga con Ciudad Jardín en primer plano.
    También me ha recordado el privilegio de ver surgir, mientras buceaba, el agua de origen continental en los fondos de arena gruesa en los pies del abrupto acantilado de Maro.

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    1. Gracias Agustín, por aportar la riqueza de tu actividad vital para dar un contenido antrópico respetuoso con el Medio Ambiente, a este escenario natural, por el que discurre el Guadalmedina y sus procesos.

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  9. Victor, difuminas la línea divisoria de las definiciones de bio y geodiversidad, con tu original y acertado enfoque de las rocas “vivas” alejado de la imagen, “pasiva y estática”, que se suele tener de ellas.
    Cobra especial fuerza la imagen de una Naturaleza como un conjunto vital en el que el agua es el elemento generador y conductor de todos los procesos que en el se desarrollan. En nuestro caso el río Guadalmedina y el mar de Alborán son la misma entidad, con características diferentes, pero inseparables en su trascendente función.
    Me ha alegrado volver a colaborar contigo en la ilusionante tarea de poner en los diversos escenarios sociales a nuestra vetusta pero digital mente pujante institución académica.

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    1. Gracias Fernando!!!
      Hace ya treinta años que bebimos de las mismas fuentes y recorrimos los Montes de Málaga intentando y haciendo las cosas con la máxima ilusión y por supuesto identificandonos con el Guadalmedina y sus tributarios por la margen derecha, especialmente el Chaperas, Humaina, Arroyo Hondo, los Frailes, las Vacas..

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  10. Enhorabuena Ricardo por lo original de tu relato, lleno de sensibilidad, y por contribuir a que se conozca mejor este recurso imprescindible por cuyo buen uso trabajamos. De fondo, el paisaje andaluz con el qué nos identificamos y cuya evocación nos permite, como has hecho tú en esta ocasión, humanizar los procesos naturales. Un abrazo

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    1. Agradecido doblemente José María, por amigo y compañero, pero especialmente por ser los cauces tu hábitat natural en los últimos años lo que te hace ser un gran conocedor de todos los procesos que en ellos ocurren. Los ríos gaditanos tienen otro aspecto desde que los acompañas en su lógica evolución, interviniendo sin alterar su naturalidad.
      Un abrazo!!

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  11. ¡Magistral y muy ingenioso Ricardo!!!. Has realizado un relato brillante, porque nos has inducido a ese viaje virtual a lo largo del río Guadalmedina, y al mismo tiempo has realizado un perfecto resumen de tu vida profesional. ¡ENHORABUENA!.
    UN ABRAZO.

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    1. Gracias Pepe!!
      Eres tan conocedor como yo de la enorme suerte que hemos tenido y tenemos, en trabajar en el medio natural, con tendencia a lo forestal con toda la bio y geo que se desarrolla en nuestros montes.
      Yo además tengo la posibilidad de acercarme a estos ecosistemas fluviales, que son auténticos caudales que van derramando vida por donde pasan posibilitandome ver y actuar desde otra perspectiva.
      Tendremos que conseguir algún pinsapo ripicola que represente nuestra esencia vocacional.
      Un abrazo!!

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