HACIA UN CENTRO HISTÓRICO SIN VECINOS

Desde su constitución en 1872, la Academia Malagueña de Ciencias ha generado documentada opinión en los diferentes momentos críticos por los que ha atravesado la sociedad malagueña, fruto de sus principales valores basados en la combinación de ciencia, conocimiento y experiencia. En la compleja situación actual, se han generado en el ámbito académico diversas reflexiones sanitarias, territoriales, ambientales, urbanas, etc., sobre el modelo “post COVID” más razonable para Málaga. Con idea de estructurarlas y que puedan convertirse en un monográfico de referencia de nuestra academia, iniciamos una nueva serie de aportaciones con perspectiva ambiental que complemente a la anterior.

Francisco J. Hidalgo del Valle

Academia Malagueña de Ciencias

La ciudad de Málaga ha experimentado un auge turístico notable debido a su atractiva oferta cultural y patrimonial, lo que ha llevado, a su vez, a un aumento muy considerable del parque hotelero y sobre todo de las viviendas turísticas. Ello, que en principio es bueno, ha supuesto también un incremento de la oferta en restauración, habiéndose convertido el casco histórico en una especie de parque temático para el turista clásico o el crucerista.

Sin embargo, esta magnífica inversión para la ciudad está suponiendo una progresiva y erosiva despoblación del centro donde apenas quedan unos 3.000 vecinos reales. Esta “migración” extramuros, palabra tan de moda estos días, es fruto, sin duda, del empobrecimiento de las condiciones de vida de sus residentes que no cumplen con unos requisitos semejantes al del resto de la ciudad y la búsqueda, por tanto, de unas mejores condiciones. Así es, se les limita o prohíbe el acceso con medios de transporte públicos o privados, se les contamina acústicamente de manera permanente, se eliminan servicios y desaparecen comercios de proximidad en favor de negocios de restauración o tiendas de franquicias enfocadas al turismo, se les dificulta el tránsito con interminables terrazas, en definitiva, se les asfixia.

Frente a ello, conviene que reflexionemos para recomponer el binomio turismo-vecindad, aprovechando la crisis que para Málaga y el resto de capitales turísticas ha supuesto la pandemia del Covid-19, dado que los centros históricos han quedado desiertos ante la falta de viajeros y gran parte de estos negocios en torno al ocio han echado el cierre, al menos temporalmente.

Pues bien, repensando las acciones a realizar para variar esta tendencia, entre otras medidas, la primera y más elemental es aplicar las normas en vigor en esta materia, con un control e inspección exhaustivo de los horarios de ocio, terrazas, ruidos, etc. por parte de la Administración municipal a través de su Policía. La segunda, sería establecer una normativa marco autonómica para los cascos históricos que limite o reduzca los negocios de hostelería y restauración con parámetros objetivos, con una específica restricción de la oferta de los apartamentos turísticos y una disminución o bonificación en tributos en torno a la vivienda en estas zonas que constituyen el alma de la ciudad.

Debemos cuidar el centro histórico de Málaga como zona fundamental y vertebradora para el resto de la ciudad. Ello solo será posible desde la perspectiva de una habitabilidad atractiva que impida su despoblación, de otro modo seguirá degradándose.

8 comentarios en “HACIA UN CENTRO HISTÓRICO SIN VECINOS

  1. El Centro Histórico de nuestras ciudades, sin duda un reto para la habitabilidad de sus vecinos que, como acertadamente denuncia nuestro colega, terminan por marcharse a otras zonas más amables. Difícil solución para un problema que como este hace descansar toda la economía en una “industria” tan voluble como es el turismo. Las soluciones que ofreces me parecen de lo más razonable, no siempre fáciles de aplicar por el conflicto de intereses pero sin duda necesarias. Enhorabuena.

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    1. Gracias compañero. No es, efectivamente, fácil. Las soluciones deben venir, de lo contrario, el impacto futuro supondrá un desierto vecinal inevitable.

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  2. Sin lugar a dudas, la acertada descripción que haces de la sobresaturación del centro, tiene difícil solución para satisfacer la demanda de los vecinos y que ésta sea aceptada por el mundo de la hostelería y del hospedaje. Se ha pasado de un centro desértico, cuando cerraba el comercio daba”miedo” pasar o pasear por él, o otro de insoportable ruido. La solución, que no se cuál puede ser, la veo complicada, ya que en otras ciudades de España y de otras muchas de otros países, ocurre lo mismo a modo de pandemia del ocio que genera un ruido insoportable a lo largo de todo el día y, especialmente , durante la noche. Sin lugar a dudas, mis amigos que viven en el centro, han pasado del silencio de la pandemia de COVID 19 a la del ruido del ocio, bajo mi punto de vista, ocio mal entendido.

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  3. Una muy clara exposición del problema del centro. No puedo estar más de acuerdo. La permisividad con el incumplimiento de la normativa de ruido, el no poder caminar con tanta terraza invadiendo completamente las calles, es muy difícil vivir en el centro. Y no todo puede ser sacrificado en aras del negocio turístico ya hemos visto las consecuencias durante el confinamiento. Como bien apuntas hay hay que realizar acciones qué impidan el despoblamiento del centro histórico.

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  4. Hace 30 o 40 años el centro de la ciudad ya estaba despoblado e iba en franca decadencia. En la actualidad y sobre todo gracias a la peatonalizacion el centro ha ganado en vida. Y no seamos ridículos y hipócritas echando las culpas al turista de su abandono residencia. A los malagueños nos gusta pasear por el centro, tapear por el centro y comprar por el centro. Para vivir cualquiera de los nuevos barrios ofrece mejores condiciones que el centro.
    El centro es una nueva zona de ocio reconquistada y revivida y da gusto pasear por él.
    Os lo dice alguien que precisamente no es un veinteañero.

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  5. Gracias compañero. No es, efectivamente, fácil. Las soluciones deben venir, de lo contrario, el impacto futuro supondrá un desierto vecinal inevitable.

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  6. Ciudades con similitudes con Málaga, como Valencia o Bilbao, han resuelto de forma más equilibrada , en diversidad de usos y vialidad, su núcleo central.
    La dificultad de incorporación de actividades profesionales y residenciales, incluso de lo que se califica como “tapeo”, suplido por la captación de turistas en mesa con carta, potencia los neocentros y la plurinuclearidad de la ciudad de Málaga generados por los dos previos decenios de degradación del centro.

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    1. En diversas ciudades españolas con esta problemática se están llevado a cabo mesas de debate, encuentros y reuniones de diversos colectivos profesionales y comerciales con las instituciones implicadas para abordar y afrontar la situación a fin de darle una apropiada solución.

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