EL LITORAL DE MÁLAGA: ALGO MÁS QUE LA COSTA DEL SOL

Víctor Díaz-del-Río Español y Juan Antonio Camiñas Hernández

Academia Malagueña de Ciencias

En contra de lo que pueda parecer, el perfil geológico litoral de la provincia de Málaga sobrevive a pesar de las profundas modificaciones a las que lo hemos sometido, si bien, el medio marino sigue en su lucha constante e inagotable por recuperar el espacio que le hemos robado. Estas intervenciones, en ocasiones inconcebibles desde un punto de vista conservacionista o proteccionista, se han ejecutado contando con la complacencia de la mayor parte de la población, pues en ellas veía asegurada la persistencia de una industria rentable y la disponibilidad de espacios litorales en los que disfrutar del verano o del ocio náutico.

A la vista de los resultados, es indudable que hemos tenido que pagar un alto precio por haber acometido esta injerencia en el medio natural, injerencia que ha sido fomentada, en gran medida, por los poderes públicos,  técnicos implicados en la búsqueda de soluciones a los problemas que les han trasladado, empresarios ansiosos de que sus inversiones generasen beneficios rápidos, o políticos eclécticos que prefieren la complacencia de sus votantes antes que generar un conflicto social por culpa de la defensa de los valores naturales del territorio que gestionan, o,  ¿por qué no?, aquel otro que haya pretendido dejar su huella indeleble en los lugares donde no debería haber quedado huella alguna, etc. En este asunto, nadie está libre de culpa.

(Izquierda) La playa del Hornillo, a poniente del arroyo Totalán, desapareció totalmente en el año 2002. (Derecha) Al desmontar el espigón de levante del arroyo y dejarlo sumergido, el sedimento transportado por la deriva litoral pudo alcanzar la costa y volver a depositarse, apoyada en el recodo del roquedo del Hornillo (2011).

Hemos regenerado y realimentado la mayor parte de las playas, construido infraestructuras portuarias -algunas con diseños desastrosos cuyo mantenimiento tiene un alto precio económico y ecológico-, instalado emisarios submarinos, hemos edificado en la misma superficie playera, hemos ocupado los arenales y roquedos con paseos marítimos que rompen la dinámica del suelo, hemos destruido los extensos campos dunares y sus comunidades asociadas, etc.,  y aún así, no podemos negar la existencia de un perfil geológico litoral que ha sobrevivido a todo ello, aunque sus rasgos naturales sean de carácter casi residual.

Un paseo por la “Senda Litoral” nos permite identificar unidades geológicas bien interesantes, incluso únicas en todo el litoral español, y algunas comunidades vegetales y animales residuales que en otro tiempo abundaron. La fisiografía de la costa pone de manifiesto la existencia de una predominancia de las playas y costas bajas sobre las costas acantiladas y rocosas. Tanto unas como otras nos permiten observar los efectos que han producido los cambios geoambientales y climáticos durante el Cuaternario reciente, cuando las glaciaciones determinaron unas drásticas oscilaciones del nivel marino que dejaron su huella sobre las rocas y arenales, perfilando así la geomorfología del litoral que ahora podemos observar.

(Izquierda) Fotografía aérea del delta del arroyo Jaboneros (1956) sin a penas haber sufrido alteraciones. Se puede apreciar su geometría en abanico muy bien desarrollada. (Derecha) Estado actual en el que se encuentra la desembocadura del mismo arroyo (2020). No solamente se ha invadido la superficie del delta si no que se ha jalonado de playas artificiales y escolleras que han reducido drásticamente su dinámica.

La más reciente oscilación del nivel marino es la que se inició hace unos 18.000 años y que se conoce como la “transgresión Flandriense”, tiempo durante el cual la superficie del mar ascendió desde los 120 metros de profundidad actual hasta la posición que ahora ocupa. Desde luego no era un espectáculo nuevo para los habitantes más vetustos de la época, pues unos 100.000 años antes había ocurrido exactamente lo mismo, con la salvedad de que aquel ascenso del nivel marino fue mucho más rápido y el recorrido se cubrió en tan solo 10.000 años, exactamente ocho mil años menos que es todo un record. ¿Es esta una lección que nos quiere dar la naturaleza para que comprendamos de una vez  cómo funciona el sistema natural? Entre ambos ascensos del nivel del mar acaeció la llamada glaciación Würm, cuyas condiciones climáticas extremas son de todos conocidas.

La historia de la Tierra está hecha de sucesos repetitivos que han ido produciendo cambios importantes en la flora y la fauna, obligando a las diversas especies a adaptarse ante el peligro de desaparecer, como de hecho sucedió con muchas de ellas. ¿Hay en esto alguna otra lección que debamos aprender? ¿Qué significado tiene la adaptación actual de algunas especies a los grandes cambios que ocurren en nuestra presencia, como la distribución a mayor altitud de ciertos anfibios, aves y reptiles, o la presencia de la tortuga boba (Caretta caretta) haciendo su nido en una playa de Fuengirola durante el pasado verano -cuyas aguas superficiales siempre han sido las más frescas del Mediterráneo-?

(Izquierda) Arroyada poco caudalosa en el cauce bajo del arroyo Jaboneros (Málaga). Se observan las represas de contención que escalonan dicho cauce, suavizando así su pendiente y reteniendo la mayor parte de los sedimentos que se transportan por arrastre o saltación. (Derecha) En el cauce medio el represado del arroyo es de mayores dimensiones, reteniendo así una mayor cantidad de sedimentos que nunca alcanzarán el mar.  

En el último millón de años, cuando la especie humana ya se paseaba libremente por estos lares, se han sucedido cuatro glaciaciones que han tenido la misma cadencia. Pero estos “cambios climáticos” no son una maldición bíblica exclusiva del Cuaternario, puesto que en 2.000 millones de años se han venido sucediendo con relativa frecuencia, determinando cambios muy drásticos en la superficie terrestre y en las especies que la han habitado.

Pero las últimas glaciaciones nos han dado una clara lección que el ser humano parece no estar dispuesto a aprender: tras la transgresión Flandriense, caminábamos lentamente hacia un nuevo periodo glaciar, después de haber alcanzado el máximo eustático. Pero las alteraciones ambientales causadas por el ser humano -nosotros mismos-, han dado al traste con estos planes que la Naturaleza tenía programados. Y entonces comienzan los problemas que, en concreto, podemos apreciar en nuestras costas. La propia configuración geológica de la región donde se encaja la provincia de Málaga y los singulares sistemas de drenaje continentales que posee (ríos, arroyos y ramblas), son las claves fundamentales del complejo sostenimiento de la costa y su dinámica natural. Podemos entonces preguntarnos ¿por qué hay que regenerar playas?, ¿para proteger la costa o para plantar sombrillas y merenderos y mantener así nuestra principal fuente de ingresos?, ¿qué precio ecológico tenemos que pagar para sostener nuestro sistema productivo y qué huella imborrable dejamos en la naturaleza que deberán pagar nuestros hijos y nietos?, ¿qué capacidad de carga tienen nuestras costas?, ¿cuánta población pueden albergar nuestras ciudades y pueblos litorales?, ¿qué alternativas más sostenibles deberíamos desarrollar en la economía local y cuales deberíamos empezar a suprimir? Y así, muchísimas preguntas más.

Peñón del Cuervo (Málaga). Este tipo de roquedos facilita la formación de flechas litorales que crecen buscando un punto de apoyo. De esta manera la playa resulta más sostenible y se aprovecha mejor el efecto de la deriva litoral.

Las playas solamente se sostienen gracias a los sedimentos que transportan las corrientes litorales arrastradas, en gran medida, por los vientos dominantes. Pero para que los sedimentos alcancen las playas es necesario que previamente hayan sido transportados por los ríos y arroyos, y depositados en sus respectivas desembocaduras. Su procedencia natural es el continente, y no el fondo marino. Entonces comienza el trabajo que realiza la mar para terminar de moldearlos, distribuirlos y dejarlos sobre las superficies playeras junto con otros muchos sedimentos que ha producido el medio marino a partir de toda la vida que genera -sedimentos biogénicos llamamos a estos materiales que se depositan en el fondo de los mares y océanos formados a  partir de los restos de organismos muertos, y que forman extensas unidades sedimentarias-. La regulación de los ríos, arroyos y ramblas por medio de presas que retienen el agua, determina también el bloqueo de la mayor parte de los sedimentos que transporta, dejando únicamente a merced de las aguas sobrantes aquellos materiales que se transportan en suspensión y que son de tamaño más fino (limos y arcillas). Con estos materiales la costa no es sostenible y entonces los fuertes temporales se ceban con ellas vaciándolas de los depósitos que con tanto trabajo y tiempo acumuló la propia mar. Pero, si además, construimos infraestructuras viales y edificamos sobre los restos de las playas, el problema se agrava aún más.

Reparar este entuerto no es fácil y las soluciones que el hombre tiene más a mano son las regeneraciones y las obras de ingeniería costera -principalmente escolleras, espigones y exentos-. Pero estas actuaciones, evidentemente, ni son sostenibles ni resuelven el problema que ahora mismo se plantea. Nuestro problema no está únicamente en la demanda de arenas para realimentar las playas para su explotación turística. El problema lo tenemos con el ascenso progresivo del nivel marino que se produce a un ritmo -evaluado en las circunstancias más optimistas-, de 3,5 mm/año, y en los escenarios más pesimistas hasta 4.8 mm/año. Es una obviedad decir que este ritmo de ascenso no hay escollera ni regeneración que sea capaz de contenerlo. Ya tenemos claros ejemplos bien cercanos de la capacidad destructiva que tiene la mar sin necesidad de que se acuse al ascenso eustático de estos desastres, puesto que, en muy principal medida, se deben a la ocupación que hemos hecho de los litorales y la desastrosa erosión que hemos propiciado y que, desgraciadamente, no cesa. De seguir así, en un futuro no muy lejano tendremos una nueva transgresión marina y la mar, no solamente recuperará el espacio que le hemos robado, si no que nos invadirá progresivamente de manera inexorable.

En realidad hay soluciones menos extremas, las denominadas “Soluciones basadas en la Naturaleza” (SbN). Estas alternativas han sido desarrolladas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) aprendiendo del saber local y del conocimiento tradicional, aplicando nuevos conocimientos. Las SbN utilizan el poder del funcionamiento de los ecosistemas como infraestructura para proporcionar servicios naturales en beneficio de la sociedad y el medio ambiente. Se aplican para “proteger, gestionar de forma sostenible y restaurar los ecosistemas naturales y modificados, con el fin de que aborden los desafíos sociales de manera eficaz y adaptativa, para proporcionar beneficios tanto para el bienestar humano como para la biodiversidad. Se basan en los beneficios que se derivan de ecosistemas saludables y se enfocan en desafíos importantes como el cambio climático, la reducción del riesgo de desastres, la seguridad alimentaria y del agua, la salud, y son fundamentales para el desarrollo económico. Una SbN utiliza las herramientas que la naturaleza ya proporciona para abordar los problemas resultantes del mal uso de la tierra o sus recursos, el cambio climático o los desafíos sociales. Las soluciones a menudo mejoran la infraestructura natural o artificial existente y estimulan beneficios económicos, sociales y ambientales a largo plazo”.

(Izquierda) Cría de tortuga recién eclosionado el huevo. (Derecha) Nido de tortuga en la playa después de ser utilizado para la puesta y eclosión de los huevos.

De alguna manera estamos a tiempo de conservar y proteger, con el fin de trasladar a las generaciones futuras un litoral malagueño más natural, considerando entre las opciones para conservar el litoral algunas SbN que sólo requieren inteligencia y buena voluntad: proteger las dunas que restan, facilitar que haya franjas de arena en la parte alta de las playas para que la dinámica de los sedimentos no se vea constreñida, recuperar las especies vegetales que cubrieron nuestras costas, playas y dunas para proteger de la subida del nivel del mar y de los temporales a infraestructuras y viviendas, eliminar de los cauces de los ríos, arroyos y torrentes las construcciones agrícolas y ganaderas, las viviendas que se inundan y las infraestructuras que limitan el descenso de materiales que conforman las playas y, conservar las pocas zonas que aún tienen representación de una rica y diversa naturaleza y de las especies de nuestro litoral, utilizando la Senda Litoral como una Escuela de Naturaleza en la que se sitúen puntos de información sobre las especies, las rocas, el oleaje y todo cuanto deba saberse para apoyar y proteger la naturaleza del litoral malagueño.

En nuestra mano está programar nuestra ocupación del espacio natural de una manera más respetuosa y en sintonía con las leyes de la Naturaleza. No podemos justificarlo todo por mor del sostenimiento de un sistema productivo, que siendo importante no lo es todo, pues nos puede pasar que matemos la gallina de los huevos de oro o que nuestras proyecciones de futuro emulen al cuento de la lechera. Llamemos a las cosas por su nombre y no ocultemos la realidad tratando de exculpar al ser humano -de nuevo lo repetimos, nosotros, nuestros hijos y hermanos, amigos y vecinos-, de las tropelías que hemos hecho en el medio natural y en las costas en particular.

El litoral de la bahía de Málaga, al igual que el resto del mar Mediterráneo, podría ser invadido por la mar si, como anuncian todas las previsiones, el nivel de las aguas marinas continúa ascendiendo al ritmo de 3,5 mm/año (4,8 mm/año en el peor de los escenarios previstos). En esta situación las aguas marinas penetrarían en el continente tierra adentro ocupando, principalmente, las llanuras aluviales y las costas más bajas, tal y como sucedió durante el “máximo eustático” acaecido durante la transgresión Flandriense.

Las tormentas y los temporales son los causantes de las catástrofes litorales, pero no son sus únicos responsables. Nuestra ocupación desaforada de la costa y el forzamiento de un régimen erosivo voraz injustificablemente imprevisto, junto con la incapacidad de promover acciones para que los sedimentos fluviales alcancen las desembocaduras de los ríos y arroyos, amén de otros factores, han determinado el mayor impacto de los temporales sobre las infraestructuras que hemos creado en la ribera del mar. Así que actuemos con cordura y no hagamos aspavientos cada vez que los “telemeteorólogos” nos anuncian la llegada de una DANA, ora una Gota Fría, ora un ciclón o un huracán bautizado con nombre propio, etc., y así prepararnos para echarle la culpa a los meteoros que de forma natural engendra la Atmósfera.

4 comentarios en “EL LITORAL DE MÁLAGA: ALGO MÁS QUE LA COSTA DEL SOL

  1. Enhorabuena por este diagnóstico de nuestro litoral malagueño, que es fruto de actuaciones diversas y desordenadas, realizadas a lo largo de los últimos sesenta años.
    Atrevidas las soluciones propuestas, entiendo que a un largo plazo, dado que actuar en la Zonas Inundable de nuestros cauces mediterráneos y máxime que se calculan con un periodo de retorno de 500 años, es una apuesta de una envergadura colosal. No siendo comparable, algo así podríamos decir sobre la propuesta de actuar en los cauces actualmente regulados.
    Hablar de ello, ya es más que no hacerlo!!

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  2. Muy interesante este post de dos expertos en la materia. Es una pena leer las consecuencias que tiene la intervención del hombre en la naturaleza, pero no es menos cierto que el uso del medio natural para disponer de infraestructuras tiene un “precio ecológico” que hay que pagar. Invocar a las SbN es una gran cosa, pero se me antoja un poco utópico (no es malo mirar hacia las utopías, pero probablemente haya propuestas más realistas y de muy bajo impacto). Si me ha impresionado la modificación a la que hemos sometido la desembocadura del arroyo Jaboneros que lo hace ya irreconocible y se comprende así el enorme impacto que tienen los fuertes temporales de levante en ese lugar y los destrozos que causa cada vez que suceden.

    Felicidades a los autores por este artículo tan interesante que nos ayuda a comprender mejor el paisaje que contemplamos cada mañana los que vivimos en la Costa del Sol.

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