OTRAS PANDEMIAS QUE ANIQUILAN POBLACIONES NATURALES

Juan Antonio Camiñas Hernández

Academia Malagueña de Ciencias

Sirvan estas líneas para destacar la importancia ecológica que tienen los  reptiles y anfibios en el ecosistema, aspecto que se destaca de manera específica en la  exposición de “Anfibios españoles” que se celebra en la ciudad de Málaga, entre el nueve de noviembre y el veintitrés de diciembre, y que tiene lugar en la sala de exposiciones de la Sociedad Económica de Amigos del País (SEAP).

Esta mañana, cuando la radio me despertaba de mi descanso nocturno, escuchaba a un experto en pandemias, invitado a cierto programa de gran audiencia, hablando de la expansión y persistencia de la pandemia de coronavirus y de las distintas oleadas que podrían llegar. Comentando lo que se debería haber hecho durante el pasado verano para contenerla, recurría a un símil para comparar la forma de combatir la expansión del virus con el caso de una serpiente de la que habría que haberse alejado durante el primer pico, “para poder machacarle la cabeza durante el verano”. Podría considerarlo solo un mal ejemplo pero, desafortunadamente, es ya una costumbre asentada utilizar a los reptiles y anfibios -aunque solamente sea para ejemplificar un comentario-, como chivo expiatorio de nuestra incompetencia en el conocimiento de la naturaleza, pero es también una muestra de la agresividad humana con la que contemplamos diversas especies.

Portada del Libro Rojo de los Anfibios y Reptiles de España preparado por la AHE para el Ministerio de Medio Ambiente en 2002

Desde la escuela, en nuestra casa y hasta en la Universidad, nos enseñan cuales son los animales que tenemos que amar, cuales son las especies más carismáticas, las que se considera que representan mejor los ecosistemas más saludables, y cuáles son las especies en mayor peligro. Centrarnos en esas especies es una gran simplificación del medio natural que distorsiona nuestra capacidad de observar la Naturaleza y de entender su funcionamiento, el papel que desempeñan las especies y los peligros de extinción de algunas de ellas y el riesgo que entrañan para la estabilidad de los  ecosistemas. Esta simplificación distorsionada hace que a lo largo de nuestro itinerario educativo los cetáceos, lobos, osos, águilas, linces o los camaleones en Málaga, sean especies que incorporamos a nuestra cultura como representantes casi exclusivos del medio ambiente natural. Habitualmente no hay anfibios en nuestras vidas porque no se han incorporado al acervo de especies carismáticas. Cierto es que, en general, son poco visibles, pues muchos de ellos son de hábitos nocturnos y viven en ambientes húmedos que no solemos transitar. Pero, además de la singular belleza y colorido de muchas especies, los anfibios tienen un papel esencial en el equilibrio de los ecosistemas.

Reptiles y Anfibios desempeñan un importante papel ecológico de regulación de poblaciones de insectos y roedores, evitando que puedan ocasionar peligrosas plagas. Su presencia es un extraordinario indicador de la buena calidad de las comunidades biológicas y los ecosistemas en los que habitan, de posibles cambios en el medio ambiente y de los efectos de la contaminación en las especies y la salud de los ecosistemas. Ocupan con éxito gran parte de los ecosistemas terrestres y marinos.

Los anfibios, en particular, representan el eslabón entre la vida en el medio acuático y la adaptación a la vida terrestre y junto a los reptiles, son protagonistas de gran número de mitos, fábulas  y leyendas que han contribuido a su mala reputación. Pero, no siempre fue así. Entre los dioses egipcios, Sobek era el benéfico dios cocodrilo, dios de la fertilidad, de la vegetación, la vida. En Grecia y Roma la serpiente fue el animal simbólico del dios de la medicina, representando fuerzas benefactoras. En la Península Ibérica los celtas rendían culto a las serpientes como dios y como animal totémico. También tenía representación en las monedas griegas y romanas, y en la península ibérica aparecen como protectoras.

Concretamente en España, los reptiles y anfibios se consideran animales detestables, sabandijas, bichos, animaluchos, bicharracos, gusarapos, etc. La mala fama con la que se les asocia está relacionada con creencias y culturas ancestrales aún presentes en nuestra sociedad, lo que determina la muerte de cualquier herpeto como primera reacción a su presencia. En otras épocas, siguiendo la tradición griega y romana, algunas especies han sido utilizadas en medicina y farmacología, y en la tradición cultural española han sido fuente de alimentación, preferentemente especies de reptiles y algunos anfibios, hasta el punto de haber llegado a diezmar algunas poblaciones que tuvieron que protegerse para evitar males mayores. También podemos ver en las colecciones de los gabinetes reales como estas especies fueron un obsequio algo exótico, apreciado por algunos reyes. Posiblemente ha tenido gran influencia en la sociedad, la metáfora bíblica de la serpiente en el Jardín del Edén que la presenta en el Génesis como animal maldito del Paraíso y encarnación de Satán, que podría ser el trasfondo cultural de la repulsa hacia los ofidios y en general hacia los reptiles y anfibios, en países tradicionalmente cristianos como los europeos y más particularmente el español.

Pero si algo hemos de destacar de los anfibios a día de hoy, es que se trata de un grupo zoológico que sufre los efectos de una inmensa pandemia, producida por la invasión global de hongos quitridios altamente virulentos, lo que ha resultado en la pérdida de biodiversidad más extensa jamás registrada causada por enfermedades producidas por hongos, con una disminución de 500 especies de anfibios en todo el mundo. El cambio climático, en sinergia con el manejo inadecuado de puntos de agua, están favoreciendo la expansión de enfermedades como la quitridiomicosis. Los lugares más manejados y/o visitados corren más riesgo de infección por el hongo causante de esta enfermedad, a la que se han mostrado especialmente sensibles especies como el sapo partero bético (Alytes dickhilleni), el sapillo pintojo ibérico (Discoglossus galganoi), endemismo ibérico,  o la salamandra (Salamandra salamandra).

Tal es la magnitud de la pandemia, que la quitridiomicosis ha sido definida como la enfermedad infecciosa conocida más peligrosa para los vertebrados, dado el número de especies afectadas y su capacidad para provocar extinciones. Se trata de una afección de la piel causada por dos especies de hongos, Batrachochytrium dendrobatidis (Bd) y B. salamandrivorans (Bsal). Ya en 2001 aparecían evidencias científicas de que una infección por hongos quitridios estaba implicada en el declive del sapo partero común (Alytes obstetricans) en áreas protegidas del centro de España, o que  una infección por hongos quitridios se relaciona con mortalidades inusuales de Salamandra y sapo común (Bufo spinosus) en el Parque Natural de Peñalara.

Larva de Salamandra salamandramuerta por ranavirus. Foto © J. Bosch
Mortandad  masiva de sapo partero común (Alytes obstetricans) en el Pirineo francés

Pero la quitridiomicosis no está lejos de nuestras casas. En Andalucía esta enfermedad se detectó por primera vez en 2010 en dos poblaciones de sapo partero bético en el P.N. de Sierra Tejeda, Almijara y Alhama en la provincia de Málaga, y otra en el P.N. de Cazorla, Segura y las Villas en la provincia de Jaén. También se confirmó su presencia en 2011 en las provincias de Granada y Córdoba, y en 2012 en la provincia de Sevilla. La enfermedad parece haberse extendido por Sierra Tejeda (Málaga), el P.N. de Sierra Cazorla, Segura y Las Villas y el P.N. de Sierra Nevada.

Mortandad masiva del sapo partero común (Alythes obstetricans) en el Pirineo francés.

La colaboración de la Asociación Herpetológica Española (AHE) con la Junta de Andalucía en el establecimiento del control de la quitridiomicosis en las poblaciones del sapo partero bético se inicia ya hace algunos años. La Junta de Andalucía se puso en contacto con la AHE y firmamos un contrato para realizar “Análisis de muestras de hongos quitridios procedentes de muestras de anfibios en Andalucía”, recopiladas en diferentes lugares de reproducción para la detección y cuantificación del hongo quitridio Batrachochytrium dendrobatidis (Bd). El estudio sobre la situación de esa especie indicó que, en sólo 10 años tras las primeras citas de Bd en poblaciones de la especie, el hongo se había expandido enormemente, estando presente en el 59% de las localidades estudiadas con una prevalencia total del 43% de los ejemplares. Inmediatamente, AHE inició experimentos piloto de tratamientos con fungicidas en masas de agua importantes para la especie, en varios espacios protegidos de Sierra Tejeda, y de los Parques Naturales de Cazorla y de Sierra Nevada. Los primeros resultados son esperanzadores, confirmándose la erradicación del hongo patógeno de las masas de agua tratadas, así como la inocuidad del tratamiento en las poblaciones de sapo partero bético. Pero la quitridiomicosis sigue ahí, extendida por poblaciones de todo el mundo.

Invitación a la exposición “Anfibios españoles” en Málaga, Sociedad Económica de Amigos del País.

La exposición “Anfibios españoles. Los más amenazados de nuestra fauna” que se presenta en Málaga en la Sociedad Económica de Amigos de País (SEAP), es una oportunidad para acercarnos a las especies que pueblan campos y ciudades españolas, que nos acompañan y mejoran nuestras condiciones de vida, que conforman la naturaleza ibérica. Es una ventana abierta a un mundo desconocido para muchos que seguramente no dejará indiferente a nadie. Pero también es una muestra real de cómo entidades, con objetivos y ámbitos diferentes, como son la Diputación Provincial, la SEAP, la Academia Malagueña de Ciencias y la Asociación Herpetológica Española, se ponen de acuerdo para hacer realidad esta exposición, apoyándose conjuntamente  para hacerla realidad, pensando en que el resultado será bueno para los malagueños y para todos cuantos la visiten.

Como podrán ver en los textos y fotografías de los paneles de la exposición, preparadas por numerosos especialistas y colaboradores de la AHE, en la Península Ibérica tenemos la gran suerte de contar con una fauna de anfibios numerosa, unas 30 especies, especies que invitamos a descubrir, algunas con un origen hace más de 50 millones de años. Contamos con varios endemismos, especies que no se encuentran en ningún otro lugar del mundo. Son tesoros únicos, nuestros, que tras millones de años de evolución tenemos la obligación de preservar para el futuro. Confío que ste hecho haga reflexionar a muchas personas sobre la realidad de un tesoro biológico de semejante dimensión: cada especie de anfibio o endemismo que desaparezca es un irrecuperable paso atrás en la conservación de la biodiversidad mundial. Desde AHE tenemos el convencimiento de que esta exposición permitirá entender mejor el extraordinario valor de este grupo de vertebrados, conocerlos mejor y al conocerlos anhelar su conservación y poner los medios que permitan su protección en beneficio de las sociedades humanas actuales y futuras.

El Dr. Juan A. Camiñas Hernández es Presidente de AHE.

La Asociación Herpetológica Española (AHE), es una organización científica creada en 1984 que cuenta con más de 500 socios en distintos países de Europa y América. Desde su sede en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (Madrid), promueve y coordina el estudio de la Herpetofauna, tanto teórico como práctico, así como la conservación de los anfibios y reptiles y de su entorno. Asesora, dirige y realiza estudios relacionados con la herpetología, en ámbitos locales, comunidades autónomas, estado e internacionales. Edita periódicamente tres publicaciones: la Revista Española de Herpetología (actualmente denominada Basic and Applied Herpetology, editada en colaboración con la Sociedad Herpetológica de Portugal), el Boletín de la Asociación Herpetológica Española y las Monografías de Herpetología y los Cuadernos de Divulgación Herpetológica, con periodicidad variable.

2 comentarios en “OTRAS PANDEMIAS QUE ANIQUILAN POBLACIONES NATURALES

  1. Como bien dice el Dr. Campiñas, todas las especies juegan un papel relevante en el funcionamiento ecosistémicos. Desgraciadamente los efectos de la pérdida de alguna de estas especies, se dejan notar en el medio largo plazo generalmente. La concienciacion a la ciudadanía de que la pérdida de biodiversidad va a afectarnos antes o después ha de ser objetivo de las instituciones.
    Poner el acento en los desastres que la quitridiomicosis está produciendo en algunos anfibios, especialmente en el sapo partero bético, debe ser uno de esos objetivos de concienciacion.
    Buenn exposición, Juancho.

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  2. Gracias Ricardo. Efectivamente todos sabemos que los cambios son constantes en la naturaleza y que las especies y ecosistemas no son permanentes a lo largo de la historia geológica. Pero también que los cambios tan rápidos que se están produciendo en la actualidad tienen mucho que ver con los comportamientos humanos. Y los anfibios y reptiles, como otros vertebrados e invertebrados, van a tener dificultades de adaptación, pero nosotros también. Espero que la exposición de anfibios ayude a reducir nuestra huella en la naturaleza.

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