EN OCASIONES, LA GEOLOGÍA DICE NO

Víctor Díaz-del-Río Español

Academia Malagueña de Ciencias

Y una de esas ocasiones se llama Montejaque, o más precisamente, la presa de Los Caballeros. Hace unos días caminaba sobre la cúspide del dique observando el tamaño de la obra y su encaje en la abrupta angostura producida entre las imponentes paredes verticales de caliza, y me preguntaba si aquel nombre rememoraba la idiosincrasia de las personas que habían construido aquel mamotreto o si, más bien, respondía a algún topónimo de la zona. Creo que, en caso de que se tratara de invocar a aquellos personajes, hubiera sido mejor olvidarlos y correr un tupido velo sobre lo acaecido, procurando buscar un nombre algo más evocador del singular paisaje que allí nos envuelve.

¿Cuánto dinero y esfuerzo de tantos seres humanos que trabajaron en la obra se malgastó por culpa de una construcción mal estudiada? Sin duda, vista la topografía del paisaje, el lugar era idóneo para levantar un dique y generar una presa que inundara el valle del Gaduares y facilitara su aprovechamiento hidroeléctrico; pero resultó no ser el perfecto. Una mirada con perspectiva geomorfológica, hubiera llamado la atención de sus promotores sobre algunos aspectos que reclamaban a gritos que no se hiciera la presa. Es más, un análisis geológico e hidrogeológico concienzudo, hubiera puesto de manifiesto que lo más razonable habría sido no acometer la obra. La creencia de que aplicando el mismo criterio que funcionó en otras presas con fugas de agua, se demostró errónea y puso de manifiesto que los exagerados esfuerzos que se realizaron con el intento de sellado de todas las vías de escape del agua, una vez construido el dique de la presa, no justificaría jamás el beneficio que generaría en términos de producción hidroeléctrica.

(Izquierda) Dique de la presa encajado en la garganta que forma el río Gaduares en su encuentro con el relieve vertical formado por las calizas jurásicas. (Derecha) Extremo norte del dique en el que se aprecia la intensa fracturación de las calizas que facilita su desgaje y posterior desprendimiento de las paredes del relieve.

Dicen que acudieron al lugar numerosos expertos de todo el mundo a estudiar y proponer las mejores soluciones para que la presa rindiera lo planificado. Todo esfuerzo resultó en balde y la presa se tornó en una iniciativa fallida, cuyos restos se contemplan como un monumento irracional a una obra construida en un espacio en el que la Geología siempre estuvo gritando que no se hiciera.

(De izquierda a derecha) Francisco Carrasco, Luis Linares y Víctor Díaz-del-Río tras realizar un recorrido por el entorno de la presa de Los Caballeros.

Cuando paseábamos recientemente por el campo y escuchaba a mi querido colega geólogo y académico, Dr. Francisco Carrasco Cantos, catedrático de la UMA, describir la estructura y naturaleza de las rocas que componen el lugar, veía con más claridad la falta de previsión que tuvieron los promotores de la obra. A las señales que emitía el terreno solamente le faltaban las sirenas y las luces de emergencia. ¡Mira que terreno calcáreo y que alternancia de rocas tan porosas forman mi paisaje!, ¡observa que cuevas y que estructuras kársticas tiene mi suelo, por donde se filtra el agua hacia el interior de la roca!, ¡fíjate el cauce del río Gaduares cómo desaparece de forma insospechada bajo las rocas, al igual que lo hace el Guadiana, para volver a aparecer de forma cristalina resurgiendo de la oscuridad de la caverna a más de cuatro kilómetros de distancia, en la boca de la cueva del Gato!

Las cumbres montañosas, con alturas moderadas que no superan los 1000 metros, forman unos relieves compuestos fundamentalmente por rocas calizas jurásicas generadas bajo el mar hace, aproximadamente, unos 200 millones de años. Los bruscos movimientos a los que se vieron sometidas y los intensos procesos erosivos que experimentaron por efecto de las aguas fluviales y de los agentes climáticos, determinaron la forma en la que hoy las podemos contemplar. Cuando el río supera las crestas calcáreas verticales de la Sierra de Montejaque, justamente en el lugar donde se encuentra el dique de la presa, forma una angosta y profunda garganta, muy sinuosa, a cuya salida se encara con la cueva del Hundidero. Allí entrega sus aguas a la oquedad de la roca que las canalizará en su interior a lo largo de varios kilómetros, pendiente abajo, hasta que vuelvan a ver la luz.

(Izquierda) Una angosta garganta excavada por el río Gaduares en la roca caliza, permitió imaginar que era el lugar idóneo para construir una presa. (Derecha) Sendero que lleva hasta la cima del dique y que facilita la observación de la roca caliza y su grado de fracturación y meteorización.

Sin duda, es difícil imaginar la cantidad de tiempo necesitado y el ingente trabajo que han desarrollado las aguas del rio Gaduares para lograr atravesar el afloramiento calcáreo y así erosionar la roca excavando en ella semejante garganta. Pero en cierta medida se ha visto favorecida por la propia estructura de la roca y los efectos provocados por los movimientos corticales. Así, cuando caminamos por lo alto del dique y nos acercamos a uno de sus flancos para contemplar la roca en detalle, observamos que se encuentra muy fracturada, con abundantes hendiduras verticales que transcurren formando planos de rotura coincidentes con la posición de las capas rocosas. Estas grietas abiertas a la intemperie que descarnan la roca, facilitan enormemente la erosión de las calizas, infiltrándose el agua y la humedad a través de ellas, lo que favorece su lenta disolución y su progresivo desgaje de la roca madre. Este fenómeno es particularmente visible en la vertiente sureste del afloramiento calcáreo, a la izquierda de la carretera de Montejaque, donde las fracturas de la roca y su previsible disolución a lo largo de los planos de falla facilitaron su precipitación en el sentido de la pendiente (gravitacional). Allí apreciamos un desprendimiento de rocas, formada por grandes bloques con aristas poco erosionadas, lo que nos indica que la avalancha ha tenido lugar en tiempos relativamente recientes.

Habitan la ciudad de Montejaque -asentamiento con una densa historia cargada de cultura que se remonta a la Edad de Piedra-, unos 2000 lugareños cuya pulcritud ciudadana es ejemplar. La ciudad está cuidada y tan limpia como una patena, y para concienciar al visitante de ello, comprobará que, al poner pie en tierra, se topará con un tradicional y bien conservado lavadero público que podría estar todavía en uso. Mantiene de manera primorosa sus piletas y su canalización de agua, junto con las tablas de lavar en disposición de trabajo, y una costumbrista decoración adornando sus paredes. Una verdadera joya popular.

Todo el entorno, encuadrado en el Parque Natural de la Sierra de Grazalema, es una auténtica maravilla y permite el aprovechamiento, en términos de turismo rural y de naturaleza, de todas las infraestructuras hidroeléctricas que se han realizado con ocasión de la construcción de la presa de los Caballeros. Pero no es menos cierto que tal aprovechamiento demanda nuevas y prontas inversiones para modernizar los senderos y crear servicios básicos. Estas iniciativas permitirán racionalizar el aforo que puede acoger el entorno sin empezar a deteriorarse, de lo cual ya se empiezan a observar algunos síntomas preocupantes. Sus valores botánicos y zoológicos son indiscutibles, pero no lo son menos los geológicos y geoambientales.

Por ello, sería recomendable hacer una catalogación de dichos valores y buscar una figura jurídica, como por ejemplo el Geoparque, que permita ordenar aquel Monumento Natural y gestionarlo de manera más apropiada. Entonces, la Geología dirá que sí, al igual que lo harán todas las ciencias de la naturaleza que se verán muy complacidas y compensadas después de la construcción de una infraestructura hidroeléctrica fallida, cuya inutilidad operativa ofrece, sin embargo, magníficas oportunidades que hay que saber aprovechar.

Víctor Díaz-del-Río Español es Dr. en Geología y Científico Titular (J) especialista en Geología Marina. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en el Instituto Español de Oceanografía.

16 comentarios en “EN OCASIONES, LA GEOLOGÍA DICE NO

  1. Magnífico trabajo amigo Víctor. Resulta sorprendente que en una obra de esta envergadura no se hayan tenido en cuenta las características del suelo, lo que ha desembocado en una «infraestructura hidroeléctrica fallida» como bien dices en tu artículo. Sorprendente y lamentable. ¿Siguen pasando estas cosas, o es algo del pasado? No puedo por menos que hacerme esa pregunta cargada de maldad. Enhorabuena.

    Le gusta a 2 personas

    1. Muchas gracias mi querido Profesor Cabrera. No hay maldad en la pregunta y si na manifiesta inquietud por la correcta utilización del espacio público en las obras civiles que actualmente se ejecutan. Inquietud muy razonable y que, a buen seguro, más de uno tiene aunque no la exteriorice con frecuencia.

      Yo no puedo asegurar que no se cometan errores en las ejecuciones de obras. Siempre recuerdo aquel dicho contra el que traté de luchar toda mi vida profesional y que tanto oscurece la vida de los funcionarios públicos: «funcionario que no hace nada, nunca le pasa nada». Esta es la realidad y si haces, puedes cometer siempre algún error. Yo creo que los errores cometidos en esta presa fueron fruto de los tiempos. Hoy en día es impensable no hacer un planteamiento interdisciplinar y pluridisciplinar. Los estudios de impacto garantizan en gran medida la corrección de los errores que no se hayan tenido en cuenta y las supervisiones de numerosas instiutuciones y profesionales de la cosa, parecen asegurar que estos errores no se cometan.

      Yo tengo gran confianza en los profesionales de hoy, pero hay que mantener ojo avizor por si las meigas nos juegan una mala pasada. Porque las meigas no existe pero «haberlas, haylas».

      Gracias de nuevo por tu lectura y comentario.

      Le gusta a 2 personas

  2. Oportunismo blog, Victor!!
    Retroalimentación, encadenamiento, consecuencia.., nunca en tan corto espacio temporal, una actividad de la AMC ha generado otra.
    La pluridisciplinaridad de la Ciencia no se tuvo en cuenta, en la planificación de la obra. Al conocimiento técnico no se sumó una disciplina que analiza y estudia con rigor, esas rocas calizas jurásicas, la Geología.
    Aprendamos y colaboremos!!
    Enhorabuena!!

    Le gusta a 2 personas

    1. Gracias Ricardo. Tiene gran valor para mi tu comentario viniendo de un técnico tan cualificado y prestigioso como tú que ha liderado una gran cantidad de actuaciones de obras civiles y, lo que es aún más arriesgado, en medio de la naturaleza procurando que el impacto fuera mínimo o inexistente, favoreciendo su desarrollo, conservación y protección.

      Ciertamente, estoy convencido que la forma de acometer una obra ha de tener siempre una perspectiva mucho más amplia que la del propio proyecto técnico. La perspectiva multidisciplinar no solo es necesaria sino que favorecerá el mayor éxito de la obra.

      Gracias por t constante apoyo.

      Le gusta a 1 persona

    1. Gracias J.A. por tus palabras. Coincido contigo en la sensación que me produjo la visita al Centro de Interpretación de la Espeleología (Punto de Informaqción del Parque Natural de las Sierra de Grazalema) en Montejaque en cuyo interior se mostraba una gran cantidad de información que dejaba ver la cantidad de valores que tiene el entorno y que, sin embargo, parece centrarse única y exclusivamente en el atractivo de la espeleología, que sin lugar a duda es un valor destacable con las cuevas del Hundidero y el Gato.

      Creo que la catalogación de todos los valores que tiene el entorno puede dar un fuerte impulso a la propuesta que se haga de cualquiera de las figuras jurídicas que se formulen. Lo que si me ha parecido indispensable, tal y como hemos tratado in situ, es adecuar los senderos y ordenar los espacios para que loa visita a la zona no sea una tortura y se facilite el recorrido para personas de todas las edades. Las explicaciones en paneles no se pueden reducir a un par de expositores que, estando bien concebidos, resultan a todas luces insuficientes. Allí hay una mina por explotar y ya se están demorando demasiado en acometer alguna iniciativa que ponga en valor todo lo que se ve.

      Me gusta

  3. Gracias Víctor por tu informada y deliciosa crónica de un viaje a la presa de Montejaque. Si no fuera por el enorme coste que el fiasco supuso, la historia tiene algo de cómica. Pero sobre todo debería tener un carácter ejemplarizante. Por eso es tan importante visitarla, especialmente, cómo ha sido en este caso, de la mano de grandes conocedores de la geografía, de la geología e hidrogeologia de la zona y también de su historia. Esta visita forma parte de estas magníficas “excursiones” científicas que la AMC organiza periódicamente, verdaderos ejemplos de caminar aprendiendo a la manera peripatética. Excursiones, muchas de ellas, inolvidables.
    Felicidades Víctor y enhorabuena.

    Le gusta a 1 persona

    1. Muchas gracias Dr. Soriguer por tus palabras y la forma en la que adjetivas la «Crónica de un viaje a la presa de Montejaque». Como siempre, ves más allá de lo que el autor escribe. Esa es la magia con la que adornas nuestro trabajo cuando realizas tus comentarios.

      Coincido contigo en lo dramático y lo cómico, aunque no todos los que participaron en los estudios y análisis previos han de sentirse culpables del fiasco. Un renombrado geólogo portugués, Ernest Joseph Xavier Fleury, ilustrado de principios de siglo con un prestigio internacional indiscutible, informó en 1917 de forma negativa a la construcción de la presa, adelantando los problemas que se encontraría al embalsar agua, como así sucedió. Lo cómico es que lo involucraron en nuevas inspecciones posteriores, en compañía de otros técnicos, en las que se apuntaron ingeniosas alternativas que resolverían todos los reparos que él mismo señaló. Es evidente que su pertinaz convicción en los problemas que daría la geología de la zona no fueron tan convincentes como los de otros que aconsejaron acometer la obra. Regresó a sus lecciones en la universidad donde, a buen seguro, sus alumnos si que le escucharon bien y tomaron nota de la solidez de sus conocimientos. Nosotros en España preferimos malgastar el dinero.

      Ya sabes que el aprendizaje al modo peripatético tiene grandes ventajas, pues no solamente se aprende sino que también se abre el apetito. Confiemos que podamos seguir saliendo al campo a aprender lo que la naturaleza nos enseña y a degustar las suculencias que nos ofrece la excelente cocina rural allá por donde pasamos.

      Gracias de nuevo por tus amables palabras.

      Me gusta

    1. Que «mi Manuela» me diga que le ha gustado mucho lo que he escrito y que, además, le resulta interesante y ameno, me abre la posibilidad de que se lo pueda explicar con más detalle en la intimidad del hogar. Ella me acompañó, como siempre hace, en el recorrido que hicimos por el campo y tomó el sin fin de fotografías que ilustran este artículo. Siendo profesora de ciencias es también una atinada observadora del medio natural y muchas de las las respuestas que tengo en mis alforjas se deben a las preguntas que ella me hace.

      Gracias por tus palabras y por tu apoyo constante. Aún nos quedan campos que recorrer.

      Me gusta

  4. Con los artículos de Víctor, y de otros académicos, aprendo muchísimo de unos temas que me son ajenos, pero, precisamente por eso me interesan mucho. Lo que no hay duda es que el viaje ha sido muy instructivo y clarificador.

    Le gusta a 1 persona

    1. Gracias Mari Pepa. Me alegra lo que dices y, sin duda, ese aprendizaje es biunívoco. Todos aprendemos de cuanto escribes. Creo que es una de esas cosas que provoca la narración de las ideas que vamos teniendo los académicos y que, por fortuna, no son palabras que se las lleva el viento, sino que quedan reflejadas en textos que llegan a muchas personas y que también disfrutan de las cosas que contamos, aprendiendo y sacando sus propias conclusiones.

      De nuevo gracias.

      Me gusta

  5. Certeras reflexiones para una desafortunada gestión pública, que ejemplifica un problema crónico en las obras públicas, la desatención a la dimensión espacial del proyecto y a la estructura geologica del suelo.
    Los dictámenes del Consejo de Estado, sobre rescisión, modificacion y responsabilidad en ejecucion de contratos de obra pública, aportan una fenomenología que perdura en el tiempo.
    Los cualificados profesionales de la geología han tenido menos incidencia en su proyección que los profesionales de la arqueología.

    Le gusta a 1 persona

    1. Gracias Ángel por tus siempre atinadas palabras cargadas de sentido común y de rigor administrativo. Ciertamente los errores en la obra pública se cometen y se seguirán cometiendo, lo importante es que «vayan a menos». Como le comentaba en un comentario a Paco Cabrera, las precauciones que se toma la Administración para que las obras salgan lo mejor posible, permiten ser optimistas de cara al futuro. Creo que aciertas de plano cuando mencionas la «dimensión espacial» del proyecto. ¿Cuantas veces vemos que el proyecto está bien ejecutado y sin embargo espacialmente comprobamos errores que traen como consecuencia algunos desastres cuya reparación o corrección acarrean considerables gastos?

      Lo malo de la obra civil es QUE SE VE, y todo el mundo puede opinar sobre ella. Alguna vez he recorrido alguna carretera recién inaugurada y al pasar por algunos tramos observo de pasada las pendientes que dejan en las riberas y pienso, «esa vertiente se desmorona antes de un año». Al poco, ya están actuando buscando soluciones que nunca son definitivas. Nos encontramos con el problema de la afección al entorno. Cierto, circulamos por la carretera, pero ¿a que precio?

      El apunte final da para una Tesis doctoral en sociología y «geoarqueología». Creo que lo dejamos para una tertulia de mesa camilla cuando alguien decida organizarla entorno a una café con pastas.

      Muchas gracias de nuevo por tus comentarios, Ángel. Un abrazo desde un poco más arriba de la calle.

      Le gusta a 1 persona

  6. Muy interesante descripción geológica del entorno de la presa, que explica su fracaso como infraestructura hidraulica. Me gusta mucho la idea de creación de un Geoparque, que seria un impulso añadido a las diversas actividades de disfrute de la naturaleza, del deporte y paisajistico que nos ofrece el bello pueblo de Montejaque.
    Después de leer el artículo, pienso en que hay que volver a Montejaque y disfrutar del pueblo y de su entorno.
    Enhorabuena!!

    Le gusta a 1 persona

    1. Gracias Susana por tus palabras y por habernos llevado al lugar. Gracias por la documentación que me ha resultado muy útil para comprender las causas y la dimensión del despropósito. Afortunadamente, tal y como hemos comentado, NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA, así que nos quedan unas infraestructuras a través de las cuales podemos recordar lo que no se debe hacer, pero también nos sirven para aprovecharlas como atractivo turístico y cultural. ¿Como eran los tiempos en los que estas obras se planteaban de aquella manera? Ahí está la historia para que la entendamos y la obra para que la veamos. Pero también están los senderos y los paisajes que se contemplan desde lo alto de la presa. Todo resulta muy útil si lo sabemos aprovechar. Solo falta el gestor de la cosa pública que quiera invertir un poco, porque los retornos pueden ser inmensos y las utilidades para la vida rural, incalculables. El espacio natural se ofrece generoso para desarrollar todas esas ideas.

      Dar un repaso al pueblo de Montejaque siempre será un tiempo bien aprovechado. Seguro.

      Le gusta a 1 persona

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s