SOCIEDAD MALAGUEÑA DE CIENCIAS – COLEGIO DE FARMACÉUTICOS: INICIOS POR PABLO PROLONGO Y GARCÍA

Encarnación Fontao Rey

Academia Malagueña de Ciencias

A lo largo del siglo XIX, Málaga vive un desarrollo económico que la llevaría a las más altas cotas de su historia, con una actividad industrial, agrícola y comercial que la convierten en una de las ciudades más pujantes del país. La burguesía de marcada tendencia liberal formada por industriales y empresarios serán los responsables de los importantes cambios y mejoras que fue experimentando la ciudad, creándose círculos culturales, sociales, teatros, etc.

En este contexto, nacen en la segunda mitad del siglo, entre otras, dos Instituciones Científicas que continúan activas en la actualidad y tienen la particularidad de contar entre sus miembros idénticos socios fundadores: la Sociedad Malagueña de Ciencias Físicas y Naturales y el Ilustre Colegio de Farmacéuticos de Málaga.

El 24 de Julio de 1872, mediante convocatoria, a instancias de Domingo de Orueta y Aguirre y otros 18 malagueños más, se reúnen a fin de crear una Sociedad dispuesta a emprender la formación de un Museo, en el que estuviesen representados la fauna, flora y minerales de la provincia de Málaga, sin olvidar los datos meteorológicos que tantos beneficios debían reportar a los estudios científicos de aplicación a la Industria, Comercio y Agricultura de la provincia.

Retrato autografiado de Pablo Prolongo tal y como aparece en la publicación «Elogio Fúnebre del Sr. D. Pablo Prolongo» (Manuel Casado).

El 6 de octubre de 1872, se aprueba el primer Reglamento y se acuerda la primera Junta Directiva. La recién creada Institución que se denominó “Sociedad Malagueña de Ciencias Físicas y Naturales”, cuya finalidad, no solo era el estudio y divulgación de la Ciencia, para lo que creían preciso la creación de un Museo de Ciencias Naturales y una Biblioteca, sino prestar los servicios y conocimientos científicos necesarios para resolver los problemas de la capital y de la provincia de Málaga. Tiene su sede en propiedad en el Local de San Telmo. Su núcleo fundacional está formado por 69 socios, distinguidos por su instrucción, posición o talento. La elite comercial, industrial o agrícola del momento apuesta por el estudio y desarrollo de los conocimientos científicos más avanzados, su divulgación y su aplicación práctica. Entre los socios fundadores se encuentra, Pablo Prolongo y García, conocido botánico tanto en España como en el resto de Europa, que desempeñará un importante papel también como farmacéutico.

De acuerdo con las notas biográficas publicadas sobre Pablo Prolongo y García, sabemos que nació en Málaga el 28 de mayo de 1806, siendo uno de los seis hijos del matrimonio formado por Juan Prolongo Navarro y Francisca García Moreno-Flores, familia malagueña acomodada y dedicada a la actividad comercial. Tras estudiar latín, matemáticas y filosofía en el Colegio Seminario Conciliar, en 1923 empieza como aprendiz en la farmacia de Félix Haenseler, bávaro nacionalizado español, farmacéutico, que establece su farmacia en la Puerta de la Espartería (que se abría a la actual Sancha de Lara), bohemio, aventurero, aficionado al estudio de la Historia Natural y prestigioso botánico, estudioso de la flora de la provincia, que provocó en el joven Prolongo un gran interés por la Química y la Botánica.

Dos años más tarde se traslada a Madrid para continuar sus estudios superiores en la universidad Central, obteniendo en 1928 el título de Bachiller en Artes, continuando al mismo tiempo estudios de Botánica, Zoología y Mineralogía en el Museo de Historia Natural. Con posterioridad se matricula en la Dirección general de Minas para realizar un curso de Química docimástica estudiando minerales para conocer los metales que contienen y su proporción. En 1830 obtiene el Bachiller en Farmacia, revalidando ese mismo año sus conocimientos en la facultad de Farmacia, siendo examinado por los catedráticos del Real Colegio de la Facultad de San Fernando de Madrid, consiguiendo la licencia para ejercer libremente la Farmacia y establecer Botica Pública.

Durante su estancia en Madrid, entra en contacto con los botánicos más prestigiosos de la época, Simón de Rojas Clemente y Mariano La Gasca, que ocupaban, el primero, el cargo de bibliotecario y el segundo de director del Jardín Botánico de Madrid. Ambos habían conocido y estudiado la flora de la provincia de Málaga. Sin éxito, intenta conseguir por oposición una plaza vacante de viceprofesor de Botánica en el Museo de Historia Natural, según consta en el expediente guardado en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid.

De vuelta a Málaga, instaló su farmacia en calle Salinas esquina a la calle San Bernardo el Viejo, formando en su rebotica un pequeño núcleo de conocimiento científico donde concurrían los malagueños más ilustres de la época, siendo muchos de ellos miembros de la Sociedad Malagueña de Ciencias Físicas y Naturales. Con este grupo de científicos contactarán importantes botánicos europeos como De Candolle y Edmond Boissier con la intención de apoyarse en sus conocimientos para realizar su herborización del sur de la Península.

Félix Haenseler y Pablo Prolongo acompañaron a Boissier a fin de mostrarle la flora que ellos tan bien conocían, incluida una especie peculiar de pino de las montañas de la Sierra de las Nieves del que dos décadas antes su maestro Simón de Rojas había hecho una descripción botánica y geográfica. Boissier lo clasifica como Abies pinsapo.

En agradecimiento por la ayuda prestada, Boisser dedicó al botánico malagueño el nombre de algunas especies nuevas que fueron descubriendo, tales como Diplotaxis prolongoi y el género Prolongoa perteneciente a familia de las Compuestas.

En 1845 presto sus conocimientos y ayuda a los naturalistas Edward F Kelaart, especialista en reptiles y a Heinrich Moritz Willkomm insigne botánico. En el año 1846, debido a su vocación docente, vuelve a presentarse a unas oposiciones a Cátedra de oceanografía y Fisiología de la Universidad Central también con resultado adverso. En 1849 es nombrado socio corresponsal de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Madrid. Su interés científico nunca abandonó los problemas que acuciaban a la provincia de Málaga y teniendo conocimiento de una nueva enfermedad que asolaba los viñedos de la provincia, Prolongo elabora una Memoria que titula “Sobre la enfermedad de la vid”, estudiando microscópicamente el agente causante, el Oídium tuckeri.

La Sociedad Económica de Amigos del País ante la preocupación por la situación de la viña, publica un premio, consistente en 2.000 reales y el nombramiento como Socio de Merito para aquellos estudios científicos que descubrieran la causa y ofrecieran soluciones a tan gran problemática. Pablo Prolongo presenta su Memoria y se hace merecedor del premio. Según consta en documento fechado en 1855, de dicha Sociedad, Pablo Prolongo renuncia al pago del mismo, pero si es nombrado Socio de Merito. Su trabajo sobre la enfermedad de la vid alcanza gran repercusión siendo publicada en la prensa por toda la geografía española.

En 1854 debido a una epidemia de cólera aportó soluciones eficaces para la desinfección y formó parte años más tarde de una comisión de la Sociedad Malagueña de Ciencias para el mismo fin. Su farmacia se convierte en una de las pocas farmacias españolas de distribución de medicamentos elaborados en Europa, como el ungüento Holloway, el Agua celeste de Vallet y otros, siendo publicitados en prensa de tirada nacional. Según se recoge en Acta Botánica malacitana nº 36 (2011), en artículo de Garrido M. y Pérez-Rubín J., describen que en el primer número de la Revista “La Clínica de Málaga” publicada en enero de 1880, Pablo Prolongo publica un artículo sobre su jarabe de Abietina, en el que describe sus indicaciones y dosificación para diferentes enfermedades sobre todo respiratorias, a base del principio activo del mismo nombre, obtenido de distintas especies del género Abies.

Durante los disturbios de la Revolución Gloriosa que provoca el exilio de la reina Isabel II, su farmacia y su casa es destruida en 1868 trasladándose a Puerta del Mar, esquina a calle Martínez, hasta que debido a una enfermedad paralizante pasa a manos de su sobrino Pablo Prolongo Montiel, falleciendo en 1885.

La actividad farmacéutica pasa a ser regulada por la Ley General de Sanidad publicada en 1855, durante el reinado de Isabel II, y sienta las bases de la actividad de médicos y farmacéuticos. El Real Decreto de 18 de abril de 1860 recoge en las Ordenanzas una regulación administrativa pormenorizada de la profesión farmacéutica, a fin de proteger por un lado a los profesionales y por otro la salud de los ciudadanos, frente al gran intrusismo por parte de drogueros, curanderos y vendedores de plantas medicinales. Pablo Prolongo y García pensó en la necesidad de agruparse y formar un Colegio Profesional a semejanza de los ya existentes en España.

Conocer la fundación del Colegio de Farmacéuticos se ha visto dificultada por la desaparición de la mayor parte de la documentación archivada. Elementos básicos como el agua de las sucesivas inundaciones, y el fuego que asola primero el Palacio de la Aduana en 1922 y su sede durante la Guerra Civil, dejan diezmados los archivos. No es sino gracias al trabajo de investigación llevado a cabo por el farmacéutico y académico Luis de Rio Indart, que hoy conocemos que en la biblioteca de la Sociedad Malagueña de Ciencias, en la revista La Farmacia Española en el número correspondiente al 17 de Octubre de 1878, se cita “Un nuevo Colegio en Málaga a semejanza de los ya existentes en Madrid, Barcelona, Granada y Sevilla.

En los archivos del Museo de Artes Populares, en la Revista Semanal “El Avisador malagueño” del 18 de julio de 1878, aparece la siguiente reseña: “Reunidos en martes los señores farmacéuticos de esta ciudad en el Local de San Telmo para colegiarse, fueron aprobados los estatutos, quedando la Junta Directiva se constituye de la siguiente forma: presidente: Pablo Prolongo, vicepresidente: Juan Bautista Canales y como secretario: Antonio Navas.”

La Colegiación era voluntaria y la primera sede se encuentra en los locales de la Sociedad Malagueña de Ciencias y concretamente en el de San Telmo. No es hasta 1898 por el Real Decreto de 12 de abril cuando se establece la colegiación obligatoria. En ese tiempo Pablo Prolongo había fallecido, y es nombrado presidente Pablo Prolongo Montiel, farmacéutico, académico de la Sociedad Malagueña de Ciencias y sobrino de Pablo Prolongo. La sede de esta Institución se mantiene en los locales propiedad de la Sociedad Malagueña de Ciencias, hasta el año 1924 en el que se traslada a la calle Molina Larios nº 8, hasta que fue incendiada el 19 de Julio de 1936.

Nuevamente se pone de manifiesto la magnífica relación existente entre ambas Instituciones, y el año 1937 vuelve a establecerse, el Colegio de Farmacéuticos en la sede de la Sociedad Malagueña de Ciencias, hasta el año 1941 en el que traslada su sede a Calle Alcanzabilla, nº 1 para pasar a la sede actual en 1968 sita en la Alameda de Colón, nº 28, que pronto también será historia.

Desde 1872 hasta nuestros días, han formado parte de ambas Corporaciones farmacéuticos que son académicos y académicos que son farmacéuticos, manteniendo estrechos lazos de colaboración desde hace 150 años.

8 comentarios en “SOCIEDAD MALAGUEÑA DE CIENCIAS – COLEGIO DE FARMACÉUTICOS: INICIOS POR PABLO PROLONGO Y GARCÍA

  1. ¡Enhorabuena! y muchas gracias a la Dra. Fontao por este artículo que nos ilustra sobre los orígenes de la hoy Academia Malagueña de Ciencias y su relación, estrecha y siempre presente, con los farmacéuticos y botánicos malagueños y de todo el mundo.

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  2. Gracias Nani, por este paseo a lo largo de la Málaga del siglo XIX, articulado a través de la impresionante figura de este sabio y curioso hombre de ciencia, académico y farmacéutico, pero sobretodo buena persona.
    No mucha gente se hubiera mostrado tan condescendiente, cuando Boissier «descubre» para la Ciencia en 1.838, el Abies pinusapinus, el cual ya había sido descrito anteriormente por Haenseler y Prolongo.
    Malaga ganó con sus mal llamados fracasos, en el mundo de la botánica capitalina, pues se encontró con un auténtico sabio que inició y marcó una senda del conocimiento, la cual perdura hasta nuestros días y de la que nos podemos sentir orgullosos los que pertenecemos a esta insigne y decimonónica Institución.
    Enhorabuena, Nani!!

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  3. Interés por la biografía del botánico y farmacéutico don Pablo Prolongo, que permite conocer sus aportaciones y la brillante dinámica social que consolidó la profesión farmacéutica, mediante un especifico colegio profesional, interrelacionado desde sus orígenes con la Academia Malagueña de Ciencias.
    Don Pablo Prolongo tiene dedicada una calle en Málaga, con la denominación Botánico Prolongo que -en el malagueño Valle de los Galanes- incide horizontal en Arroyo Jaboneros y tiene una contradictoria característica: carece de arbolado, situación subsanable por la configuración del vial y que, Colegio de Farmacéuticos y Academia Malagueña de Ciencias, pudieran instar que fuera subsanada por el Ayuntamiento, como proyección de su histórica interrelación.

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  4. Me ha parecido muy interesante este artículo que nos da a conocer a un gran personaje de nuestra ciudad que se prodigó en tantas y variadas disciplinas científicas y tanto ayudó y aportó a Málaga. Desconocía los orígenes de la tan estrecha y buena relación entre el Colegio de Farmacéuticos y la Academia Malagueña de Ciencias.
    Enhorabuena y gracias

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