MÁLAGA  ENTRE DOS SIGLOS (XIX-XX)

150 Aniversario SMC/AMC

El hombre fue faber antes que sapiens. A reflexionar qué cosa es la ciencia y que cosa es la técnica se han dedicado las mejores mentes de la filosofía de siempre, siendo, tal vez, Ortega quien mejor y con más claridad se ha acercado a esta reflexión (Meditación de la técnica, Ortega y Gasset, Revista de Occidente (5ª ed. 1964). En la Academia Malagueña de Ciencias conviven sensibilidades muy diferentes ante el reto que representa para el hombre moderno la omnipresente tecnología. Dado el interés del tema, hemos convocado a los académicos integrados en la sección de ciencias sociales y humanidades y a los de la sección de ciencias tecnológicas, a que en el breve espacio que nos proporciona este blog divulgativo y dentro de un marco general (“Humanidades y la Tecnología. Un camino de ida y vuelta”) nos dejen su opinión desde sus respectivas experiencias profesionales e intelectuales.

María Pepa Lara García

Academia Malagueña de Ciencias

1. Orígenes

En la década de finales del siglo XIX se gestó una cadena de sucesos -proyectándose hacia el futuro, la primera década del siglo XX-, los cuales, respaldados por la burguesía malagueña de entonces, y, en muchos casos, con el apoyo y la colaboración del Ayuntamiento, contribuirían al inicio de un nuevo criterio de modernización, que se plasmó en una serie de acontecimientos que redundaron en el bienestar de la ciudad y en los propios ciudadanos.

(Izquierda) Calle Larios en construcción. (Derecha) Arco levantado, calle Larios, con motivo de su inauguración, 27 agosto 1891.

2. Inauguración de la calle del Marqués de Larios

Desde que comenzaron las obras de la calle del Marqués de Larios, el 15 de mayo de 1887, hasta su inauguración el 27 de agosto de 1891, hubo una serie de trámites: demolición de los inmuebles expropiados, desescombro, explanado del terreno, replanteo, licencias administrativas, construcción de los nuevos edificios, etc.

Una vez inaugurada la calle de Larios, comenzaron a instalar hoteles, viviendas y toda clase de establecimientos. En pocos años se impuso como la vía más importante de Málaga y el centro de todos los acontecimientos sociales y populares. En el inicio de la referida calle, se desmontó la fuente de Génova y se instaló en el extremo opuesto del Paseo de la Alameda, inmediato al Puente de Tetuán. En el espacio que dejaba vacante la fuente, se estableció la estatua del Marqués de Larios, obra de Mariano Benlliure que, sufragada por suscripción popular, fue inaugurada en enero de 1899.

(Izquierda) Proyecto de prolongación de la Alameda y del Parque, Rivera Valentín, 1897. (Derecha) Proyecto del Parque, 1897, firmado por los arquitectos. Manuel Rivera Valentín  y Joaquín de Rucoba.

3. Construcción del Parque

No podemos olvidar la importancia que tuvo, también, en el tránsito de un siglo a otro, la construcción del Parque, que venía a facilitar la comunicación de la ciudad con la barriada que desde hacía ya décadas se desarrollaba en la Malagueta.

En el transcurso del tiempo, la cala que había al pie de Gibralfaro, junto al espigón del Muelle Viejo, se fue rellenando hasta formar una ancha playa; mientras, el Puerto, que desde este muelle se extendía hasta el de Poniente, en las proximidades del Guadalmedina, se iba cegando, inutilizándose los embarcaderos y muelles, sin que el dragado que se realizaba fuera suficiente para impedirlo. Hubo, pues, que iniciar una serie de obras: construir diques, drenarse las aguas y terraplenarse el terreno, apareciendo los nuevos muelles de Guadiaro, Cánovas y Heredia, prolongándose los espigones de Levante y Poniente. Este desplazamiento de los muelles originó el Parque al cederle a la ciudad, por una R. O. de 5 de septiembre de 1896 de la Reina Regente, los terrenos ganados al mar, con la obligación de convertirlos en jardines que, en un principio, debían unirse a la prolongación de la Alameda en su confluencia con la recién construida calle de Larios. Luego se pensó enlazar con la Malagueta y el Paseo de la Farola.

El arquitecto municipal  Manuel Rivera Valentín fue el encargado de realizar el proyecto del nuevo Parque en 1897, basado en el de Strachan Viana-Cárdenas del año anterior. Aunque el Ayuntamiento no estuvo de acuerdo con los presupuestos económicos de aquél, sí lo aceptó en su parte técnica. Joaquín de Rucoba fue el encargado de hacer las reformas al de Rivera, interviniendo, finalmente, el arquitecto Tomás Brioso como director de las obras.

4. Inauguración de construcciones lúdicas: El cinematógrafo

En esa gran explanada, que quedó después de terraplenarse estos terrenos, en los años finales del siglo XIX, y antes de construirse el Parque, que en aquellos momentos estaba proyectándose, tuvieron lugar una serie de actos lúdicos, algunos sorprendentes y novedosos para la ciudad. El 22 de julio de 1898, según Narciso Díaz de Escovar en su obra “Efemérides históricas malagueñas”: Se inauguró en los rellanos del muelle un cinematógrafo y se llamó Lumière. Asistieron Autoridades, Junta de Espectáculos y Prensa”.

(Izquierda) Cine Pascualini, Plaza de la Merced, 1905. (Derecha) Teatro-Cine Vital Aza.

A finales de 1898 se le concedió permiso a Antonio Rapela para construir un teatro denominado “Teatro del Parque” -más tarde, al trasladarse en 1900 a la actual  Avda. de Manuel Agustín Heredia, cambiaría su nombre por el de Vital Aza– en la explanada que se extendía delante del Puerto, en aquel extremo del iniciado Parque -justo donde hoy se encuentra el jardín denominado de Alfonso Canales-. En 1899 se le concedió permiso a Rafael Baquera y Carlos Lafuente para instalar un cinematógrafo durante los meses de agosto y septiembre: “…en los terrenos ganados al mar, en el muelle del Marqués de Guadiaro”.

Hubo una serie de cines a principios del siglo XX: el Pascualini, cuyos inicios lo datamos en 1900. Su propietario era Emilio Pascual Marcos, y de ahí le viene el nombre de Pascualini. Era una barraca completamente metálica, y empezó siendo llevado de un lugar a otro de la ciudad. Así, sabemos que estuvo instalado en el Pasillo de Santo Domingo durante la Feria del Carmen; luego, en el Paseo de Reding, y también en la Plaza de la Merced, donde permaneció hasta 1906. En 1907 se estableció definitivamente en la actual calle de Córdoba, en el lugar que ocupaba el Teatro-Cine Alameda -actualmente denominado Teatro Soho Caixa Bank-. El Banco de España estuvo situado, desde 1874, en el nº 7 de la entonces denominada Alameda de Carlos Häes. Detrás estaba el consulado americano. Junto al Banco, pero separado de él por una estrecha calle, estaba el cine Pascualini. A causa de una bomba que lanzaron las tropas nacionales el 2 de enero de 1937, a las nueve menos cuarto de la mañana, el cine voló en pedazos que se dispersaron por doquier -no olvidemos que era completamente metálico-. Apenas se veían los rastros de sus cimientos. Entre el consulado y el Banco de España, la explosión de las bombas había causado profundos cráteres. Del consulado sólo quedaron los marcos vacíos en los dos cierros rectangulares de la oficina. A ambos lados de la amplia entrada del Banco, grietas irregulares en zigzag lo recorrían desde el remate del tejado hasta los cimientos. Curiosamente, con anterioridad, se estaba construyendo el nuevo inmueble de la Sucursal del Banco de España en Málaga, entre el Ayuntamiento y el de Correos -hoy Rectorado de la Universidad-, en la Avenida de Cervantes, bajo la dirección técnica del arquitecto José Yarnoz; las obras habían comenzado en 1933, inaugurándose, finalmente, en 1936.

(Izquierda) Cine Pascualini, C/ Córdoba; 1907-1937. (Derecha) Propaganda cine Pascualini, 1928.

En 1906 se inauguró un cine en la calle de Larios denominado Salón Cinematográfico, en el nº 9, junto con la peluquería Porras y el café Viena. En los pisos altos de dicho edificio -donde hoy se encuentra la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, y antes la Sección Femenina-, estaba el Nuevo Hotel Victoria.  Dicho cine sólo permaneció un año o poco más.

Diversos cines primitivos inaugurados en esta década fueron: Ideal, en la desaparecida Plaza de los Moros -desde 1902 hasta 1918-, y Salón Novedades en el Paseo de Heredia -desde 1908 hasta 1919-. En definitiva, vemos que hubo una serie de barracas cinematográficas transportadas de un lugar a otro de la ciudad; sin embargo, no olvidemos que en nuestra ciudad ya existían los teatros: Principal  (1793), Cervantes, (1870) Lara (1893) y Vital Aza (1898), los cuales, posteriormente, también proyectaron películas.

5. La Feria de Málaga  entre dos siglos

También la Feria de Málaga, a finales del XIX y durante la primera década del XX, tenía lugar en la calle de Larios, Plaza de la Constitución, el Muelle de Heredia y en el Parque. Así vemos, cómo en 1899 gracias a la iniciativa de la Sociedad Propagandista del Clima y Embellecimiento de Málaga, se celebraron unos festejos de un inusitado esplendor, en “el improvisado Paseo del Muelle de Heredia” del 7 al 21 de agosto. Esta sociedad creada en 1897 por el cónsul inglés Alexander Finn, estaba integrada por la oligarquía malagueña José Aurelio Larios, y la clase media acomodada: Bruna, Orueta, Díaz de Escovar, Moreno Carbonero, Simonet, Martínez de la Vega, Denis, etc.

(Izquierda) Cartel Feria Málaga, 1900. (Centro) Cartel Feria Málaga, 1895. (Derecha) Cartel Feria Málaga, 1911.

Hubo veladas en la Alameda, verbenas, fuegos artificiales en el muelle del Marqués de Guadiaro; también en la Caleta y valle del Limonar; en la prensa anunciaban: “primera velada con iluminación eléctrica en el real de la feria”. (Años después, en la prensa de 1902, y en el programa de 1905, observamos que utilizaban la iluminación incandescente y de arcos voltaicos en la plaza de la Constitución y calle de Larios, simultaneándolos con luz eléctrica; y en el de 1907 anunciaba: “Veladas de luz eléctrica en la Alameda Principal, calle del Marqués de Larios y plaza de la Constitución)». El día 19 función religiosa en conmemoración de la Reconquista por los Reyes Católicos, y el 20 procesión de la Virgen de la Victoria desde la Catedral a su iglesia. Se instaló un circo a la entrada del Real, exposiciones de Bellas Artes, corridas de toros, etc.

Si a finales del XIX utilizaban como Real los terrenos ganados al mar, con el remodelado Muelle de Heredia, a partir de 1901 será el recién terminado Parque dónde se celebraban los festejos de agosto. No obstante, también seguían utilizando, para algunas actividades, la calle de Larios y la plaza de la Constitución. Hubo también Certámenes literarios y Juegos florales celebrados en la Feria de Málaga. Durante los años 1902 a 1905, la “Academia de Declamación”, fundada en 1877 por Narciso Díaz de Escovar y Arturo Reyes, era la que organizaba certámenes literarios en la sede de la Sociedad Malagueña de Ciencias, sita en la actual Alameda de Colón.

Los juegos florales se iniciaron a finales del XIX, y se celebraban, en un principio, en el Liceo, organizados por la Academia de Ciencias y Literatura. A partir del año 1908 se vuelven a organizar bajo el patrocinio de la Asociación de la Prensa. En 1908 estos juegos adquirieron tal auge, que llegaron, incluso, a solicitar permiso para celebrarlos en el teatro Cervantes. De la importancia de estos Juegos que se celebraron el 22 de agosto de 1908, da fe una carta que envió Pérez Galdós, en dicho año, al no poder venir en persona a su celebración. Carta que fue leída por Urbano Carrere y aplaudida con entusiasmo.

6. Primitivos Balnearios malagueños

En los inicios del siglo XX alcanzaron su máximo esplendor los balnearios malagueños. Éstos, en un principio, se establecieron dentro del Puerto: Diana (1843); La Estrella (1859) y Apolo (1879), frente a la Aduana o en sus proximidades; sobre unas plataformas a las que se accedía por pasarelas desde tierra, y que se situaban en la mar, con esteras, a cubierto de las miradas de los curiosos, se construía un tinglado de madera, que albergaba las distintas dependencias y clases de baños, con separación de sexos, y formaban albercas de aguas marinas a las que se llegaban por escaleras preparadas al efecto. Pero cuando la dársena se fue deteriorando para la navegación, se resintieron también estas construcciones. Así tuvo que pensarse en otro lugar que de manera adecuada pudiera recibir dichas instalaciones, cuya importancia era mucho mayor de lo que nos creemos para la sociedad malagueña de aquella época, experimentando incluso en años posteriores, ya en el siglo XX, un espectacular desarrollo (al que tiempo después se les uniría, en 1918, los famosos Baños del Carmen); y el otro lugar en que se pensó fue la Malagueta.

(Izquierda) Anuncio Baños La Estrella, 1927. (Derecha) Anuncio Baños Diana, 1866.

Tras un largo proceso administrativo, en el verano de 1887, quedaron instalados en esta barriada los balnearios Apolo, Diana y La Estrella. El segundo de ellos, más modesto, no llegó al pasado siglo XX al no poder competir con el empuje y desarrollo de los otros;  La Estrella, perduró hasta 1938, y Apolo  continuó hasta 1943. La construcción del Parque afectó a los terrenos de la Malagueta de forma totalmente positiva ya que permitía más fácil acceso a las playas y a los balnearios. Esta unión culminó en 1907 con el enlace del Parque con la plaza de la Malagueta y la playa.

(Izquierda) La Estrella, baños de señora. (Derecha) La Estrella, alberca agua caliente de mar, 1916.

Por otro lado, gracias a estos balnearios, en la Malagueta se efectuó una urbanización completa y varios servicios: agua, luz, alcantarillado, tranvías, fuentes, iglesia, trazado de las calles, viviendas, hoteles, pensiones donde se hospedaban los forasteros que venían  a “tomar las aguas”. Todo ello promovió intereses económicos y sociales en aquella barriada. Es decir, los balnearios se construyeron donde en principio sólo existían huertas y almacenes, desarrollándose alrededor de ellos toda una compleja infraestructura urbana.

(Izquierda) Terraza Baños Apolo. (Derecha) Anuncio de Baños Apolo.

Todos estos acontecimientos: apertura de la calle Larios; inicio de la creación y desarrollo del Parque; la llegada del cinematógrafo a nuestra ciudad; instalación de la Feria de agosto en el Muelle de Heredia y en el Parque; traslado de los balnearios a la barriada de la Malagueta, los cuales alcanzaron, en el inicio del siglo XX, el punto culminante de su evolución, con el consiguiente desarrollo y enriquecimiento de esta zona. Todos, sin olvidarnos, por supuesto, de las actividades humanas que tuvieron lugar en las postrimerías de un siglo, y principios de otro, constituyen la verdadera historia de la Málaga de nuestros antepasados.

15 comentarios en “MÁLAGA  ENTRE DOS SIGLOS (XIX-XX)

  1. Mari Pepa, gracias por este minucioso y documentado artículo sobre la Málaga de esa trascendente época. Años en los que se sentaron las bases de la ciudad que ahora conocemos y disfrutamos.
    Enhorabuena!!!

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  2. Muy interesante recorrido por la Málaga de entre siglos, Mari Pepa. Recuerdo también algo que escribiste sobre las bibliotecas en el parque, también un paso importante en ese avance de la ciudad que señalas. Y para los oceanografos, y la ciudad, creo que fue importante la instalación del primer Laboratorio Oceanográfico en la Malagueta a comienzos del siglo XX. Pero eso lo veremos en otro capítulo.

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    1. Estoy de acuerdo contigo. Lamento no haber recordado la instalación del primer Laboratorio Oceonagráfico en la Malagueta. Pero espero puedas hacerlo tú.

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  3. Magnífico recorrido por la historia reciente de Málaga y la influencia que tuvo en la ciudad la llegada de «las nuevas tecnologías» como el cinematógrafo y las iluminaciones en la feria -anunciadas a bombo y platillo-. Curiosamente, transcurrido un tiempo respetable, volvemos a ver como la iluminación festiva de la ciudad vuelve a ser un reclamo importante para la población. El colorido de la luz artificial, al igual que el fuego, no deja de ser un atractivo al que el ser humano no se puede sustraer, incluso en tiempos de pandemia, y así aparta sus miedos por un momento y, sin valorar el riesgo, se hacina para dejarse envolver por el brillo artificioso de la luz nocturna. Pasará el tiempo y vendrán otras luces, al igual que también llegarán otras sombras, y los que vengan después de nosotros seguirán saliendo a la calle atraídos por el cegador hechizo del postizo electrificado. Habrá, de nuevo, una académica que escribirá un suelto para algún futuro blog recopilando, sobre los anuncios que tú has rescatado, aquellos otros que se hayan publicitado hasta ese día lejano que, a buen seguro, ha de llegar. No cambiamos. Está escrito en nuestra historia. Como postula Federico Soriguer, habremos sido FABER antes que SAPIENS pero en esta materia luminosa seguiremos siendo ASINUS.

    Felicidades por tu POST de hoy.

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    1. Víctor: Tú eres tambíén el artifice de este artículo. Gracias por tu espléndida maquetación y el perfeccionamiento de unas fotos que tienen muchos años y han quedado perfectas.

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  4. Feliz secuencia de significativas transformaciones de la ciudad de Málaga, antesala de la retenida transformación metropolitana de Málaga que -en el ámbito politico-administrativo- sigue condicionada por el viejo paradigma decimonónico de la muy limitada calle Larios.

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    1. Mi intencíón, como ya he comentado, es dar a conocer, como influyeron la creación de la calle Larios, del Parque, uniendo la Alameda con la Malagueta, etc. Consiguiendo el inicio de la transformación de la ciudad.

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  5. Muchas gracias María Pepa Lara por un gran trabajo de recopilación de datos para relatar la historia más reciente de nuestra ciudad y eligiendo unos temas tan interesantes.

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    1. Como archivera y conocedora de los importantes fondos del Archivo Municipal, mi principal interés ha sido siempre dar a conocer la historia de Málaga y sus ciudadanos más ilustres. Gracias por leerlo con agrado.

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  6. Estimada señora María Pepa Lara,a sido un placer leer lo expuesto por vd con datos y relatos de esta nuestra ciudad de Málaga, agradecido de antemano,un saludo.

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  7. Muy curioso recorrido por los cines, balnearios y la Feria de la ciudad y como contribuyeron a la transformación de Málaga. Gracias por descubrirnos tantas cosas de nuestra ciudad

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