DE NUEVO LA AUTOPISTA DEL AGUA

Desde su constitución en 1872, la Academia Malagueña de Ciencias ha generado documentada opinión en los diferentes momentos críticos por los que ha atravesado la sociedad malagueña, fruto de sus principales valores basados en la combinación de ciencia, conocimiento y experiencia. En la compleja situación actual, se han generado en el ámbito académico diversas reflexiones sanitarias, territoriales, ambientales, urbanas, … etc., sobre el modelo “post COVID” más razonable para Málaga. Con idea de estructurarlas y que puedan convertirse en un monográfico de referencia de nuestra academia, iniciamos una nueva serie de aportaciones con perspectiva ambiental que complemente a la anterior.

Juan Lucena Rodríguez

Academia Malagueña de Ciencias

En estos últimos días -cuando escribo esto es martes, 23 de marzo de 2021-, quizás por haberse celebrado el “Día Mundial del Agua”, se ha vuelto a hablar de nuevo en los medios de comunicación, al igual que entre los políticos y las administraciones responsables de su gestión, de la importancia que tiene el agua dulce para el desarrollo de la humanidad y la supervivencia de las especies. Se ha incidido, por su gravedad, en la enorme cantidad de muertes provocadas en determinados países por no disponer de agua, en cantidad y calidad sanitaria apropiada, así como para poder conseguir el avance de la agricultura. Quiero referirme al consumo que para esta actividad se realiza, por ejemplo,  en Andalucía que supone más del 80% del recurso total en la Comunidad y que, a pesar de ese tremendo gasto, parece que aún haría falta más agua, razón por la cual se habla reiteradamente de la “autopista del agua” como solución al problema sin explicar bien en qué consiste.

El Medio Natural necesita agua por sí mismo, por lo que un problema que se agudiza cada día no se podrá resolver si no se tiene en cuenta el desequilibrio entre la oferta y la demanda, no sólo para la especie humana, sino para los sistemas naturales al completo, con la consideración de que los humanos también formamos parte de ellos y de que somos la especie dominante.

Pretendo comentar, cuanto menos, cómo se ha de abordar tan crucial problema, para lo cual, habría que basarse en la Teoría de Sistemas y mediante ella conseguir el tan traído y poco conseguido Desarrollo Sostenible de los distintos territorios, teniendo en cuenta las comunidades humanas, así como de animales y de vegetales que ocupan un determinado territorio. A lo anterior ayudará el concebir al Ecosistema como unidad de estudio y planificación legal, para que así, una vez conocido el Medio Natural, poder desarrollar un corpus legal que procure alcanzar el verdadero Desarrollo Sostenible. Para conseguir los objetivos anteriores es necesaria la existencia de una ética ecológica, que regule las relaciones de la parte (el Hombre) con el todo (el Medio Natural).

El papel depredador que la especie humana ejerce sobre el Medio Natural, está conduciendo al Planeta a una situación de cambio tan rápido y pronunciado, que desconocemos cuál será su estado en un tiempo relativamente breve. La unidad de tiempo para dicho cambio se debería parecer más a una escala geológica que a la de varias generaciones humanas. Tengamos en cuenta que a la velocidad que se están produciendo los cambios, por ejemplo, el calentamiento global y el cambio climático, aunque ya acontecidos con anterioridad a lo largo de la vida del Planeta, ahora son de una menor dimensión temporal que la geológica. No olvidemos que el comportamiento de la Tierra está caracterizado, en su cambio en el tiempo y el espacio, por las relaciones transversales entre todos los componentes, bióticos y abióticos del mismo.

Resultado de una mala gestión de la cuenca. Efecto de una lluvia torrencial sobre una cuenca deforestada.

Los estudios de los ecosistemas se realizan a una escala espaciotemporal más pequeña, como es, por ejemplo, el funcionamiento sistémico de un río -entendiendo como tal el cauce y la cuenca-, el cual tiene su origen en el ciclo hidrológico. En el caso de la Cuenca Mediterránea el ciclo hidrogeológico se caracteriza por la variación espacio-temporal irregular anual, lo que se traduce en una disponibilidad distinta de agua de lluvia en el territorio cada año hidrológico.

Para darnos cuenta de esta variabilidad nos podemos fijar en el mapa de la distribución y cantidad de lluvia en nuestra Comunidad Autónoma, con un claro gradiente negativo desde la zona occidental a la oriental, con los extremos en Grazalema y Almería. Sin lugar a dudas, las características geológicas y biológicas de la cuenca fluvial de cada río, son las que determinan la composición química del agua que corre por su cauce y la organización de la biocenosis, con un claro gradiente de organización desde la cabecera a la desembocadura. Queda claro que en el funcionamiento sistémico de la Naturaleza el todo es más que la suma de las partes.  Consecuentemente, se hace necesario tener un conocimiento bastante aproximado del funcionamiento dinámico -en el tiempo y el espacio-, de todo ecosistema y del Planeta en general, para que, cuando se tenga la responsabilidad de hacer propuestas de reglamentos o leyes que regulen las relaciones del hombre con la Naturaleza, se redacten en consonancia con el funcionamiento de lo que se trata de regular y que dicha regulación esté fundamentada en las leyes de la Naturaleza.

El conocimiento del ecosistema, unidad básica del estudio de la Ecología, que aunque situado en el límite inferior de organización de la Biosfera, nos permitirá sacar conclusiones válidas para la Ordenación del Territorio que es, en definitiva, lo que se tiene que perseguir cuando se está tratando de regular la demanda de agua, por los Humanos y la Naturaleza, y siempre ésta, la demanda, ha de estar en clara dependencia de la oferta.

Todo cambio en el tiempo de los ecosistemas, cuando las relaciones de las variables bióticas y abióticas funcionan según las leyes de la Naturaleza, se expresa en el proceso de Sucesión Ecológica, en caso contrario se da Regresión Ecológica, lo que se entiende bien ante cualquier proceso de Contaminación.

Sin lugar a dudas, las características geológicas y biológicas de la cuenca fluvial de cada río, son las que determinan la composición química del agua que corre por su cauce y la organización de la biocenosis.

Hemos de tener presente que la especie humana es parte integrante de la Biosfera y, por ende, del Planeta Tierra y que como tal debe desempeñar un papel coordinado con el resto de sus componentes, y no de dominador ya que ha dado y sigue dando numerosas muestras de lo mal que lo ha hecho.

La Humanidad ha desempeñado un importantísimo papel sobre los ciclos de materia y flujo de energía que han regulado la mayor parte de la coexistencia de los humanos con el resto de la Naturaleza. Sin lugar a dudas, en los tiempos actuales se traspasan continuamente las relaciones naturales en sentido estricto, ya que nos situamos en un ambiente en el que, han aparecido relaciones sociales y culturales que condicionan el comportamiento del hombre con su entorno natural. En estas relaciones no se debe olvidar la justicia social, incluyendo en la misma a la Naturaleza.

Volviendo la vista al título de esta columna, “la autopista del agua”, sus diseñadores deben tener muy presente no confundir el VALOR con el PRECIO, que en palabras de Francisco de Quevedo “Solo los necios los confunden”.

16 comentarios en “DE NUEVO LA AUTOPISTA DEL AGUA

  1. Desde esta perspectiva sistémica, en la que eres una autoridad, introduces un elemento clave y que en general se olvida como es el hecho de que todo está relacionado. Pero el ritmo y sentido de estas relaciones está variando en magnitudes que nos sorprenden e inquietan. Como bien dices “han aparecido relaciones sociales y culturales que condicionan el comportamiento del hombre con su entorno natural”. Nuestro deber y compromiso ha de ir en la dirección de que estas relaciones sean estables. El cambio sostenible producido en la escala temporal geológica, en nuestros días es impensable por la velocidad del mismo. Sólo con un espíritu solidario en nuestras relaciones sociales, económicas y especialmente ecosistemico, podremos estar en condiciones de legar aquello de lo que somos depositarios.
    Enhorabuena, Juan !!

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  2. La humanidad sin agua no existe. La naturaleza sin agua es otra cosa. Hombre y Naturaleza unidos por el agua inviables sin ella, ergo, cuidesmosla para que sigamos unidos.
    Pero los responsables son los que son. Y el desarrollo y crecimiento económico marcan el presente y quizás el futuro, si hay agua.
    Gracias Juan. Otro día habrá que hablar de ahorrar agua.

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    1. Gracias Joan. Me permito hacer alguna consideración a tu comentario. El agua es el principio de la vida en el planet Tierra y en todo vida que conocemos. La Naturaleza es la que es gracia al agua. Sin lugar dudas el agua se gestiona, fundamentalmente para consumo humano, sin tener en cuenta la demanda de la Naturaleza. Sabes que siempre he defendido el uso de los recursos naturales dentro del concepto Desarrollo Sostenible y que éste se alcanza mejor mediante el uso de la Teoría de Sistemas en la ordenación del territorio. Nunca me he manifestado en contra del desarrollo de estructuras hidráulicas siempre que estás se enmarquen en el desarrollo sostenible. Un abrazo

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  3. Clarificador artículo en el que recalcas la importancia de nuestra relacion con la naturaleza y la responsabilidad que tenemos de legislar para cuidarla y de estudiar los ecosistemas para salvaguardar el Medio Natural.

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  4. Certera la conexión de la función pública de Ordenación del Territorio y gestión racional del agua como imprescindible y determinante recurso natural y, en la memoria de las disfunciones públicas, queda el fracaso de las Leyes autonómicas de Ordenación Territorial, y el desvarío del Gobierno, expresado por un Ministro de Economía, Sr. Solchaga, pero practicado por todos los Gobiernos de España, en la máxima: “la mejor planificación es la no planificación”, sin reparar en que las intensivistas programadoras-planificadoras son las exitosas multinacionales.

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  5. La complejidad de los procesos naturales en las cuencas hidrológicas han de ser mejor conocidas. Pero con el nivel de conocimientos actual, han de ser nejor gestionadas. No pensemos tampoco, como algunos han postulado, que la mejor manera de hacer algo, es no hacer nada. Hay mucho que hacer, particularmente ante una amenaza tan próxima como es el cambio climático. Sois los científicos los que, con fundamento, tenéis el deber moral de llamar la atención sobre las deficiencias que manifiestan las normas sobre la gestión de los recursos hídricos.

    Este es un buen post que apunta en la buena dirección. Felicidades pir lo clarificador que resulta.

    Gracias también a la AMC por las opiniones autorizadas que nos ofrece.

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  6. La mayor parte de la composición de cualquier ser vivo es agua. El agua puede representar hasta el 70 % del peso de una persona. Necesitamos agua y producimos agua. El agua discurre por nuestro cuerpo como discurre por un manantial. La almacenamos, la producimos y la liberamos otra vez cómo parte del ciclo del agua del que somos parte. Gestionar el ciclo del agua es gestionar el ciclo de la vida. También de la humana. La ecología esa disciplina desde la que el profesor Lucena ha escrito hoy su excelente artículo, ha contribuido a formular propuestas que puedan contribuir a que el ciclo del agua siga su curso ininterrumpidamente. Pero gestionar el ciclo del agua no es hacerlo solo de la cantidad de agua sino sobre todo de la calidad. Contaminar, desperdiciar, deteriorar la calidad de las aguas es hoy inmoral, además de un delito. Artículos como el del profesor Lucena deben contribuir a fomentar esa cultura sobre el buen uso del agua, imprescindible para que los conocimientos científicos y las leyes vayan haciendo realidad una verdadera gestión del agua que sirva no solo a los intereses económicos sino también a la salud planetaria que es hoy una condición imprescindible para cualquier política eficiente de salud pública.

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  7. Enhorabuena Juan. Es muy importante tomar conciencia de las consecuencias del papel dominador que el ser humano ejerce sobre la naturaleza y la utilización adecuada del agua es fundamental para la supervivencia de las generaciones futuras.

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    1. Muchas gracias. Confiemos en que, una vez más, estás consideraciones no caigan en saco roto y que los gestores entiendan que el Hombre no es nada sin la Naturaleza.

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  8. La autopista del agua: una matización
    El reciente texto de nuestro compañero Juan Lucena, y, por supuesto coincidiendo con él en sus planteamientos de fondo sobre la manera de gestionar un recurso hídrico tan escaso como el agua, me sugiere una matización a partir de la frase, destacada en negrilla, “la agricultura andaluza consume el 80 % de los recursos hídricos”.
    Siendo evidentemente cierta, planteada de esa manera sugiere una especie de demonización de esta actividad, que, en mi opinión, es importante por razones socioeconómicas, y , a veces incluso medioambientales. Hablando siempre en líneas generales, y con las excepciones que se quieran aducir. Porque además, la producción de los alimentos y materias primas de origen vegetal que consumimos requiere inevitablemente el uso de agua. Sin entrar en detalles exactos, por cada kg de materia seca de origen vegetal que consumimos, en algún lugar un conjunto de plantas ha tenido que transpirar a la atmósfera, como mínimo, varios cientos de litros de agua. Y si multiplicamos esa cifra por el consumo de alimentos por habitante y día, y por los días del año, tendríamos una cifra muy alta. Muy por encima de los recursos disponibles, porque incluiría también el agua consumida en la agricultura de secano.
    Quiero decir con esto que todos tenemos una parte de “culpa” de ese consumo de agua. El problema no es pues, para mí, que sea el 80%, sino si ese consumo es responsable. Y si se contemplara la posibilidad de incrementarlo, estudiar con qué recursos se hace y si eso genera más problemas que beneficios en el marco socioeconómico y medioambiental.
    Y quizás, como indirectamente se está sugiriendo en el citado blog , que no es bueno que la agricultura andaluza consuma el 80 % de los recursos hídricos disponibles, convendría concretar sobre agriculturas responsables, que las hay, y sobre las irresponsables, que seguramente las hay también.
    Ojalá las futuras decisiones sobre el uso de recursos hídricos se tomen a partir de grupos de expertos multidisciplinares, sin prejuicios de entrada sobre lo que está bien o lo que está mal. Mirando a la vez lo que puede ser necesario o conveniente hoy, y la sostenibilidad hacia el futuro.

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  9. Buenas tardes Leandro. Gracias por tu comentario. No hago una valoración, ni buena ni mala, del uso del agua por la agricultura, sólo hago la referencia al consumo. Coincido contigo en la mejora de la eficiencia en el uso del agua por las mejores técnicas de regadío. También coincido en que ojalá las decisiones la planteen grupos de técnicos multidisciplinares, lo que ocurre, y la experiencia así lo indica, es que los gestores políticos tienen una mirada muy cortoplacista y alejada del desarrollo sostenible. Gracias de nuevo esperando que pronto podamos hablar . Un abrazo.

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