EL MUSEO DEL PRADO (y otros museos)

Ernesto Fernández Sanmartín

Academia Malagueña de Ciencias

En el asunto de la ciencia en España hay un caso particularmente ejemplar que es el del Museo del Prado. El edificio fue concebido como un complejo científico pero se convirtió en una pinacoteca, un espacio donde el arte ha terminado por engullir a la ciencia (Juan Pimentel 2020).

Pero veamos la historia del edificio y sus alrededores. En 1752 se funda por Fernando VI, a iniciativa de Antonio de Ulloa, el Real Gabinete de Historia Natural en el Palacio Goyeneche, actual sede de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (que hoy ocupa todo el edificio con su museo de pintura). Este Real Gabinete de Historia Natural se nutre al principio con la colección del criollo (de Guayaquil, Ecuador) Pedro Franco Dávila que estaba formada por un extraordinario conjunto de minerales, conchas, fósiles,… que se inauguró en 1776 por Carlos III.

En 1755 se funda el Real Jardín Botánico por Real Orden de Fernando VI, en la zona de Migas Calientes (cerca del Manzanares), que en 1774 se traslada a la zona actual (junto a la Estación de Atocha) en la construcción que había comenzado el arquitecto Sabatini y que terminó Villanueva.

En 1785 el Conde de Floridablanca (José Moñino), Secretario de Estado de Carlos III, encarga a Juan de Villanuevael proyecto arquitectónico para Gabinete de Historia Natural, Escuela de Mineralogía, Laboratorio de Química y Academia de Ciencias.

Hacia 1790, ya dentro del Parque del Retiro, se levanta, también por Villanueva, el Real Observatorio Astronómico en la colina de San Blas.

En 1792 fue abierto el Gabinete de Máquinas ya bajo Carlos IV, en el Palacio del Buen Retiro. Conocemos el contenido por la obra de Juan López de Peñalver (era malagueño): “Descripción de las máquinas del Real Gabinete” (Edición de Joaquín Fernández, 1991).

Podemos decir que esa zona de Madrid se hubiera convertido en algo así como el “barrio de la Ciencia”. Hoy con tres museos de pintura (Prado, Thyssen y Reina Sofía) es el “barrio de la pintura”. Veamos como ocurrió esto.

Durante la Guerra de la Independencia, las tropas francesas del General Murat utilizan el edificio de Villanueva como acuartelamiento y caballerizas. En 1809 un Decreto de José Bonaparte crea un Museo de Pinturas destinado a agrupar los fondos procedentes de las incautaciones (cerca de 1.000 sólo en Sevilla). Se pensó alojar estos fondos en las Salesas Reales. Antes de finalizar la guerra, José Bonaparte se las llevó a París (parece que la caravana era de unos 3.000 carros), y después del Tratado de París fueron en gran parte devueltas, pero a Madrid, y no a las Iglesias, Conventos y Palacios de donde procedían.

En Mayo de 1814 Fernando VII regresa a España y poco después decide constituir una Galería de Pinturas. El primer edificio en el que se piensa es el Palacio de Buenavista (actual Ministerio de Defensa, frente al Banco de España), pero después de una serie de cavilaciones (dice Eugenio D´Ors) por parte de la Academia de Bellas Artes de San Fernando y otras instituciones, cobra forma la idea de ocupar el abandonado edificio del Paso del Prado. Finalmente un Decreto Real de Fernando VII en 1818, creaba un Real Museo de Ciencias y Artes en el edificio de Villanueva. Lo de Ciencias y Artes ya sabemos que se quedó en Artes. Las Ciencias que se fastidien (la palabra que se me ocurre es otra).

Esta es la historia de la Ciencia Española con respecto al Museo del Prado. También conviene citar que he oído a alguna feminista “ilustrada” que la pinacoteca del Prado se la debemos a la tercera esposa de Fernando VII, Isabel de Braganza, que influyó decisivamente en su esposo. Si han leído este artículo pueden deducir que su contribución fue como mucho marginal y en todo caso su contribución al desarrollo de la ciencia española fue nefasto.

En nuestra Málaga había dos Museos, el Oceanográfico y el de Bellas Artes. El primero fue progresivamente fagocitado por la Comandancia de Marina. El segundo hoy está en la Aduana, formando con el Picasso, el Thyssen, el Pompidou y el Ruso, los cinco de alguna importancia que tenemos, todos de arte y sobre todo de pintura. Entre los de segunda fila sólo el Aula del Mar tiene que ver con la ciencia.

Así somos.

7 comentarios en “EL MUSEO DEL PRADO (y otros museos)

  1. Gracias Ernesto. Incisivo como siempre.
    Tu artículo termina así: ”….entre los (museos) de segunda fila solo el del Aula del Mar tiene algo que ver con la ciencia.”.
    Yo añadiría : Aula que, además, está a punto de desaparecer si entre todos no lo remediamos….

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  2. Erudito como de costumbre Ernesto, nos conduces a la triste historia de un país que no progresa lo que debería si atendiera a la ciencia como se debe. En cambio es una España bien conocida fuera de aquí por sus pintores. Pero podría y debería serlo también por la ciencia.
    Lo peor, en mi opinión, de este triste camino histórico es que a cualquier “artista” se le considera un creador. En cambio a los científicos no se les aplica esa valía. Pero un país dominado políticamente por gentes del derecho y las letras, que pueden llegar a vanagloriarse públicamente de no entender una operación matemática sencilla, por tanto ¿qué pueden entender de ciencia?, un país que es capaz de discutir resultados científicos con opiniones, no espero que apoye la ciencia, el conocimiento, ni la relevancia de los museos de ciencias.
    Quizás haya que organizar una caravana de políticos a los museos Smithsonians para que entiendan el valor y efectos de los museos de ciencias en otras culturas. Y copien y abran museos de ciencias al menos para parecerse a otros más poderosos científicamente.
    Gracias Ernesto.

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  3. Buena descripción de como se desplaza la Ciencia en beneficio de otras artes. Si que se echan de menos en nuestras ciudades grandes museos de Ciencias, como los de Londres, Milan o Múnich. Y no es porqué no haya material para ello. Esperemos que el Aula del Mar pueda seguir adelante, se potencie Principia y podamos tener un buen museo de Ciencia en Málaga.

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  4. Un buen recorrido histórico. Y comparto también algunas ideas: me parece imprescindible que nuestra ciudad pudiese contar de forma específica con ese magnífico Museo de la Ciencia del que se lleva hablando desde hace tantos años. Felicidades Ernesto.

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  5. Muy interesante e ilustrativo.Coincido con la opinión de que las artes suelen desplazar a las ciencias de ahí la importancia de que el amor a las disciplinas científicas se estimule desde la escuela y se complemente con la estimulante experiencia de disfrutar en un museo de la ciencia.Felicidades Ernesto

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