RECICLAR MÁLAGA

Desde su constitución en 1872, la Academia Malagueña de Ciencias ha generado documentada opinión en los diferentes momentos críticos por los que ha atravesado la sociedad malagueña, fruto de sus principales valores basados en la combinación de ciencia, conocimiento y experiencia. En la compleja situación actual, se han generado en el ámbito académico diversas reflexiones sanitarias, territoriales, ambientales, urbanas, etc., sobre el modelo “post COVID” más razonable para Málaga. Con idea de estructurarlas y que puedan convertirse en un monográfico de referencia de nuestra academia, iniciamos una nueva serie de aportaciones con perspectiva ambiental que complemente a la anterior.

Federico J. C-Soriguer Escofet

Academia  Malagueña de Ciencias

La teoría de las catástrofes es una teoría matemática desarrollada por el francés René Tohm en la década de los cincuenta del siglo pasado. Tiene que ver mucho con la teoría del caos y la teoría de sistemas, aunque a mí me hubiera parecido, sin entrar en detalles inalcanzables para un no matemático, que tiene más que ver con la teoría de la sociedad de riesgos desarrollada por Ulrich Beck en 1986. En todo caso los humanos llevamos conviviendo con las catástrofes, ahora en el sentido profano, desde los comienzos de nuestra existencia y hemos llegado hasta aquí de milagro, sin que los sofisticados modelos matemáticos o sociológicos hayan conseguido mucho más éxito predictivo que los de los viejos profetas. Porque lo que sabemos con toda seguridad es que las catástrofes  seguirán sobrevolando nuestra cabezas.

La frase “piensa mal y acertarás” está llena de sentido común pero escaso contenido informativo pues es el acertar cuestión de tiempo. Nadie predijo la caída del muro de Berlín, la crisis económica del 2008 o la actual pandemia que solo algunos anunciaron pero, sin avisar “el cuándo”, por lo que nadie se dio por aludido al señalar el fracaso de los profetas. Pero las catástrofes ocurren y cuando llegan nos desbordan y nos llenan de muerte y sufrimiento. Habrá otra pandemia nos dicen ahora. Sí, la habrá, los nostredamus acertarán, pero mientras tanto, deberíamos pre-(ocuparnos) del cambio climático.

La cantidad de información científica acumulada sobre él, es ingente. Los organismos internacionales están todos de acuerdo. Casi nadie ya lo niega, salvo algunos excéntricos peligrosos. Pero en el fondo, todos o casi todos estamos esperando que se resuelva sola. Como un milagro. Así somos los humanos. Nos pierde la credulidad y la esperanza. ¿A que esperamos? Si la respuesta para hacer frente a la COVID19 ha sido la de parar el mundo, interviniendo en el libre mercado y en las libertades personales tan duramente conquistadas, es fácil imaginar lo que habrá que hacer si las predicciones asociadas a la catástrofe climatológica se cumplen.

Savater hace años advertía del riesgo de un eco-dictadura, como instrumento para “salvar el mundo”. No hemos llegado a esto con la COVID19 pero hemos estado cerca. Los científicos hablan del incremento de temperatura media mundial, de su relación con el efecto invernadero y de sus consecuencias. Algunos, pocos, apuntan también a sus causas. Porque el cambio climático no ha caído del cielo, como no lo ha hecho tampoco la COVID19. Ambos tienen que ver con el modelo de sociedad. Como dice metafóricamente Andreas Malm para la pandemia: “la acumulación descontrolada de capital es lo que zarandea con tanta violencia el árbol en el que viven los murciélagos y los otros animales. Y lo que cae es una lluvia de virus”.

Málaga es una ciudad muy aprovechable.

Pero no es lo mismo la pandemia que el cambio climático. Con la pandemia cabía y cabe la esperanza de que la ciencia a través de una vacuna nos permita volver a la vida anterior. Pero no hay ninguna esperanza de una vacuna para el cambio climático. La mayoría de los gobiernos (con notables excepciones) aceptan la explicación científica del cambio climático pero no están dispuestos a cambiar el modelo de crecimiento. Al fin y al cabo ¿si pudimos parar el mundo ante una emergencia sanitaria por qué no hacerlo ante una emergencia climática? Pues porque no es lo mismo.

La mayoría de los ciudadanos hemos estado dispuestos a auto limitarnos porque en el fondo lo que estamos esperando es que con la vacuna todos volvamos a la vida anterior. Pero con el cambio climático es distinto y aquí la metáfora de la rana que se mete en una olla de agua caliente es muy representativa. Porque el virus nos ha pillado por sorpresa pero con el cambio climático nos estamos (literalmente) cociendo lentamente y ya se sabe como terminó la rana. Y es aquí, ahora, agotado ya el discurso de las ciencias duras, en este momento en el que “el agua aun no ha hervido” cuando las ciencias blandas, esas que en la Academia Malagueña de Ciencias (AMC) están representadas en la Sección de Ciencias Sociales y Humanidades, deben de asumir un mayor protagonismo. Al fin y al cabo, frente a las ciencias duras, cuyo material de trabajo es la naturaleza, incluida la naturaleza humana en su acepción fuerte, el material de trabajo de las ciencias sociales y las humanidades es la condición humana en su más amplio sentido.

Es mucho más fácil crear una vacuna que cambiar la condición humana como bien saben los psicólogos  o equilibrar las relaciones de poder, como bien saben los sociólogos, o  legislar positivamente como bien conocen los juristas, o repensar el mercado que es algo que corresponden a la nueva economía, o  reconstruir el pasado que es trabajo de historiadores, o desempolvarlo y mostrarlo que es trabajo de archivos y museos, o de comenzar una nueva arquitectura, o reconsiderar las relaciones de los hombres con el territorio que es algo que los geógrafos conocen muy bien y de tantas otras disciplinas la mayoría representadas también en la AMC.

El futuro de Málaga podíamos resumirlo en una sola palabra: RECICLARLA.

Asuntos y conocimientos que no caben en los tubos de ensayo de esas ciencias duras que por un lado nos han traído las vacunas y, por otro, tanta información nos están proporcionando sobre el cambio climático. Porque lo que está ocurriendo en el mundo es un experimento natural en el que los humanos nos estamos jugando el futuro y para cuya resolución todos estamos convocados. Solo cabe desearnos suerte, pero como dijeron Cajal, Pasteur y todos los grandes hombres sobre cuyos hombros hemos llegado hasta aquí, la suerte, el Eureka, los buenos resultados, siempre les cogieron trabajando. Pongámonos a ello. Pensar globalmente y actuar localmente es lo que se llama hoy una “idea fuerza”, ideada en sus comienzos para reorientar las políticas urbanísticas. Así, también la Málaga del futuro que tiene que ser pensada, ya hoy, desde el Antropoceno, superando la dicotomía, naturaleza/urbanismo.

Málaga es una ciudad muy aprovechable. Por eso el futuro de Málaga no pasará por la construcción de infraestructuras megalomaníacas, trasnochadas y anticuadamente entrópicas. El futuro de Málaga podíamos resumirlo en una sola palabra: RECICLARLA. ¿Se la imaginan? Inténtelo por un momento. Una ciudad sostenible económica, social y medioambientalmente. Eso sí que sería una verdadera “smart-city”. Una idea esta del reciclaje, con la que amenazamos con volver.

3 comentarios en “RECICLAR MÁLAGA

  1. Afortunada síntesis conceptual para adecuar la ciudad de Málaga, sin olvidar al resto de las ciudades de España, a los requerimientos asumidos por el Estado Español al ratificar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, 29 junio 2018, que permite apreciar la grave contradicción con proyectos urbanísticos en gestación y que deben ser objeto de la oportuna neutralización y reciclaje.

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  2. Actuar sobre la condición humana mediante variables proporcionadas en la aplicación de ciencias blandas, es un objetivo muy loable. Mi duda es si sabemos en qué situación nos encontramos y cuál es la situación a la que debemos llegar mediante esa actuación. Es decir como hacemos para RECICLAR Málaga, es un todo o va a ser un sumatorio de aspectos reciclados.
    Federico, espero con impaciencia tu amenaza MacArthuriana para conocer más detalles de tu esperanzador concepto de reciclaje.
    Enhorabuena!!!

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