JOSÉ ÁNGEL CARRERA MORALES “IN MEMORIAM 2021”

Fernando Orellana Ramos, José D. Ruíz Sinoga, Ricardo A. Salas de la Vega y José B. López Quintanilla

Academia Malagueña de Ciencias

J.A. Carrera fue un pionero en la defensa de la naturaleza y el medio ambiente, así como persona tenaz en la lucha contra el cambio climático. Ha sido un excepcional científico y destacado académico, habiendo ocupado el cargo de Presidente de la Sociedad Malagueña de Ciencias donde realizó una magnífica gestión, al igual que al frente de la Vicepresidencia de la Diputación Provincial de Málaga. Una excelente persona, de honda llaneza y afabilidad, y muy cercano a cuantos ha tratado. Con ocasión de la celebración del Memorial que la Academia Malagueña de Ciencias le dedica anualmente, traemos a este rincón divulgativo cuatro semblanzas de su personalidad trazadas por otros tantos académicos que saben bien de su obra y de su legado.

I. UN MODELO DE SERVICIO A LA SOCIEDAD

“Creo que Málaga, ciudad a la que tanto amó y a cuya defensa y protección ambiental y natural contribuyó, está en deuda con José Ángel Carrera Morales”.  Estas palabras escritas por don Francisco de la Torre Prados, publicadas en Diario Sur pocos días después de su muerte, expresan la justificación del Memorial que en honor a su persona realizamos anualmente cada mes de febrero desde hace ya algunos años.  Pero no sólo Málaga está en deuda con él, también toda la cuenca mediterránea, la sensibilidad medioambiental, su Academia Malagueña de Ciencias (AMC) y tantas instituciones y espacios geográficos de nuestra provincia como por ejemplo la Laguna de Fuente de Piedra.

También afirmaba nuestro alcalde: “Prestigioso doctor Ingeniero de Montes. Su dilatada vida profesional está llena de hitos en la ampliación de superficie arbolada en España… Estudioso, riguroso, inteligente, trabajador, cumplidor, con la fuerza y el empuje de la buena gente de Navarra e incorporando también las virtudes de esta tierra malagueña… Su amor a la naturaleza no se limitaba simplemente al cumplimiento de su tarea profesional… Muchos miles de hectáreas de esta provincia y de Andalucía Oriental le deben a José Ángel su existencia como bellas zonas forestales o le deben haberse librado, con labores preventivas eficaces, de incendios mortíferos”.

Este año 2021, por causa de la pandemia ocasionada por la COVID-19, nos hemos visto obligados a aplazar unos meses la celebración de una conferencia magistral en su honor, que este curso impartirá el Profesor Alfredo Asensi, presidente de Honor de la AMC. Pero no hemos querido dejar de celebrar el homenaje que cada año le dedicamos por estas fechas y glosar algunos aspectos de su enorme labor y riquísima personalidad. Por ello hemos escrito este artículo en su memoria, firmado por cuatro académicos que tienen buen conocimiento de la ingente labor realizada por el homenajeado y su legado, que en parte es perceptible a lo largo y ancho del paisaje andaluz.


(Izquierda) José Ángel Carrera Morales, Juan Ruíz de la Torre, Agustín Lozano Hernández y Miguel Álvarez Calvente. (Derecha) Miguel Ángel Catalina Mimendi,  Eduardo Del Palacio Fernández-Montes, Juan Ángel Mintegui Aguirre, Juan Ruiz de la Torre y José Ángel Carrera Morales (Jornadas de Hidrología PROFOR, Casabermeja).

José Ángel Carrera sigue siendo para todos nosotros un ejemplo, un referente, una luz en el camino a seguir en el servicio a la sociedad, a la naturaleza y a la ciencia, y en el rigor que ha sostenido en todas estas tareas; a la vez que una fuente de energía en los momentos difíciles, recordando el empeño, fortaleza y buen hacer con el que trabajó por el medio ambiente y por nuestra entonces Sociedad Malagueña de Ciencias en situaciones muy difíciles.

Nuestro profundo agradecimiento también a su familia por el generoso e importantísimo legado bibliográfico que han donado a la biblioteca de la Academia Malagueña de Ciencias, con numerosas y significativas publicaciones que enriquecen notablemente su patrimonio.

II. IMPULSOR DE ESTRATEGIAS TERRITORIALES

En una reciente entrevista a la Directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS, María Neira, afirmaba que la pandemia del coronavirus era una prueba más de la peligrosa relación entre los virus y las presiones del ser humano al medio ambiente, en el marco de un clima cambiante. Esta aseveración situaba claramente al Cambio Climático como un problema de salud pública de primera índole, mucho más allá que una cuestión de ecología o activismo social. Estas aserciones pueden marcar un interesante punto y seguido en un debate que desde esta academia se inició hace un par de años, y que tuvo su primer punto de inflexión en la publicación del monográfico “Efectos del Cambio Climático sobre la Salud” en 2020.

Y utilizo esta referencia -aprovechando que estamos ante la sexta edición del Memorial Carrera Morales-, para reflexionar sobre el papel de las masas forestales y de la necesidad de reforestación en la conservación de los recursos naturales, y el incremento de los sumideros de carbono por parte de la biomasa. Especialmente, porque las prácticas de deforestación intensa, que se han realizado siempre en pro de una economía, tienen efectos devastadores en las diferentes escalas de aproximación para el futuro de la sociedad.

A escala planetaria, al cortar la selva para remplazarla por agricultura intensiva y contaminante, planteaba Neira, los animales que viven en esos lugares donde el hombre no ha entrado sufren profundas transformaciones. Aparecen especies con las que no estábamos en contacto y que nos pueden transmitir enfermedades. Pasar de tener una foresta tropical a un cultivo, con abonos y pesticidas que nunca habían entrado a ese ecosistema, altera el tipo de vectores que pueden transmitir los virus.


(Izquierda) Reunión en la Academia Malagueña de Ciencias: (de izquierda a derecha) Alfredo Asensi Marfíl, Vicente Gómez Navas, Miguel Álvarez Calvente, Ángel Sánchez Blanco, Adolfo Gabrieli Seoane, José Ángel Carrera Morales. (Derecha) Miguel Álvarez Calvente, José Ángel Carrera Morales y Manuel Mérida Cordero (Diputación de Málaga).

La deforestación es una forma de derribar esa barrera ambiental existente entre las especies vivas y que nos protege de forma natural, cuya segunda derivada es la desprotección del suelo, proceso que tiene diferentes fases, pudiendo llegar a padecer de indicadores de desertificación, o pérdida de capacidad productiva del mismo. De aquí debe subyacer una cuestión básica, y que radica en la necesidad de mantener un equilibrio con el medio ambiente, que es el que nos da todos los recursos para sobrevivir.

Cada vez vemos con más frecuencia cómo el ser humano es muy vulnerable frente a los fenómenos meteorológicos que está desencadenando el cambio climático, y a diferentes escalas; desde DANAs hasta tsunamis o huracanes, desde olas de calor hasta sequías y rachas secas, que requieren una continua adaptación y readaptación, con diferente éxito, de los elementos que conforman el ecosistema a las “nuevas condiciones climáticas”. Recordemos como ejemplo el episodio acaecido hace unos días, cuando se produjo una intensísima nevada en España, seguida de una ola de aire frío que prácticamente paralizó el país. Al final resulta obvio que quien saldrá perdiendo será la humanidad entera.

La activación de muchas de estas estrategias territoriales, a escala de lo concreto, basadas no solo en el empirismo científico, sino también en el más simple sentido común, requiere además del convencimiento personal de los gestores, y es ahí donde brilló con luz propia nuestro querido José Ángel Carrera Morales.

III. MONTES ABIERTOS A LA SOCIEDAD

José Ángel encarnaba en su persona todos los caracteres que podrían definir la figura del Ingeniero de Montes de los años sesenta: gran vocación apoyada fundamentalmente por sus antecedentes familiares, su vinculación a la Administración Forestal y su posicionamiento vital en la línea marcada por el lema de nuestra Escuela de Ingenieros “Saber es Hacer”. Pero a estas valiosas virtudes, y eso le hacía destacar de la generalidad, había que añadirle su indiscutible capacidad de liderazgo innovador.

Para entender las actuaciones que realizó José Ángel, bien directa o indirectamente a través de su supervisión, al ir adquiriendo mayores responsabilidades administrativas, recordaré la situación del sector forestal a partir de la primera mitad del pasado siglo XX. De las antiguas dos grandes Direcciones Generales que tenían atribuciones en el sector: por un lado la Dirección General del Patrimonio Forestal del Estado, que englobaba a las Divisiones hidrológico-forestales cuyos fines eran incrementar la propiedad forestal pública, las repoblaciones forestales, la corrección de torrentes y la gestión de los montes del Estado y consorciados con él, y por otro la Dirección General de Montes, Caza y Pesca Fluvial, articulada en Distritos Forestales y que tenía como funciones la gestión de los montes de propiedad municipal así como todo tipo de  proyectos propios de la titulación, exceptuando las repoblaciones.


Francisco Doblas, José Ángel Carrera Morales,  y Miguel Álvarez Calvente (Sierra Prieta de Casarabonela).

La Dirección General de Montes, Caza y Pesca Fluvial absorbe en 1955 a la DG del Patrimonio Forestal del Estado, pero Distritos y Divisiones hidrológico-forestales constituyeron Subdirecciones separadas que funcionaron con autonomía casi total hasta 1971.

Es, en este año cuando se produce un cambio trascendente en la Administración forestal con la creación del Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ICONA). En esta reorganización impulsada por el propio Director General de Montes, Francisco Ortuño, José Ángel Carrera tuvo una activa participación. Se buscaba una modernización de la administración forestal mediante la asunción de nuevas competencias en materia de conservación de la naturaleza, biodiversidad, espacios naturales protegidos, educación ambiental, etc., al tiempo que se pasaba de un esquema de especialización a otro más funcional apoyado en divisiones territoriales. El ICONA se constituye como un organismo autónomo perteneciente al Ministerio de Agricultura con rango de Dirección General. No quedaban dentro de su ámbito competencial,  la investigación forestal, el servicio de plagas, las industrias forestales o las políticas de auxilio y fomento a los montes de particulares.

La creación del ICONA se hace en un contexto económico muy definido, la finalización del II Plan de Desarrollo y el comienzo del III Plan (1972-1975), con este nuevo Plan el desarrollismo tiene menos pujanza. En él se expresaba que la política forestal debía tener como objetivos básicos satisfacer las necesidades que la sociedad tenía de los montes, concretamente: el disfrute de la naturaleza en si misma, como zonas de esparcimiento para la ciudadanía, para ello es prioritario la conservación y defensa de los montes y el aprovechamiento económico de estos como productores de materias varias, siendo indispensable una optima utilización de los recursos naturales.

La estructura organizativa del ICONA se aprueba en 1972, estructurándose a nivel territorial en Jefaturas Provinciales, al frente de las cuales se situaba un Ingeniero Jefe, por encima de esas Jefaturas existían Inspecciones. Para la Inspección, constituida por las provincias de Almería, Granada, Jaén y Málaga, se nombró a José Ángel Carrera como responsable.

José Ángel Carrera, junto a otro insigne académico, Miguel Álvarez, a la sazón Ingeniero Jefe Provincial del ICONA en Málaga, fue un adelantado a su tiempo pues vio claramente que los montes había que abrirlos a la Sociedad, tal y como se indicaba en el primero de los objetivos anteriormente mencionados, es decir articulando herramientas, los equipamientos de uso público, para garantizar ese disfrute. Hasta tal punto estaban bien enfocados estos criterios que en el año 1978, la Constitución Española en su artículo 45 en el punto 1 reconoce “el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo” y, el punto 2, señala que “los poderes públicos velarán por la utilización racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de vida”.

En la provincia de Málaga, con protagonismo también de Miguel Álvarez, pero lo mismo podríamos decir del resto de provincias pertenecientes a la Inspección Regional que ostentó José Ángel, los equipamientos construidos más destacados son: la Sauceda en Cortes de la Frontera, los Reales en Estepona, los Quejigales en Ronda, la Fuensanta y los Sauces en El Burgo, las Riberas del Guadalhorce en Cártama, Torrijos y El Cerrado en Málaga, el Alcázar en Alcaucín, la Fábrica en Canillas de Albaida, etc. Hoy en día son miles de personas las que semanalmente utilizan la red de equipamientos de uso público existente en nuestros montes, senderos, miradores, zonas de acampada, áreas recreativas, aulas de la naturaleza, refugios etc., que son punto de encuentro de una sociedad que diariamente se traslada a estos espacios naturales para su uso y disfrute.

Esta corriente iniciada, como antes hemos dicho, hace cerca de cincuenta años, dio lugar a la expresión y que aún se oye hoy en día en Málaga “vamos al ICONA a hacer una barbacoa”. Sin ser nombrados sirva esta repetida expresión como homenaje a aquellos que la hicieron posible, con José Ángel Carrera Morales a la cabeza.

IV. PROYECTOS DE CORRECCIÓN HIDROLÓGICO FORESTAL

Una de las facetas más destacada de José Ángel Carrera Morales fue la de las correcciones hidrológicas forestales, sobre todo en sus primeros años de desarrollo de la profesión como ingeniero de montes con el Patrimonio Forestal  en Málaga, donde empezó en el año 1955. El objetivo en aquellos tiempos era proteger lo más rápidamente posible la mayoría de laderas deforestadas que existían en Andalucía por causa de las talas indiscriminadas y por el sobrepastoreo, consecuencia de la necesidad de supervivencia en una etapa de posguerra en la que las necesidades básicas de alimento eran vitales. De ahí que la mayoría de los habitantes rurales disponían de ganado en extensivo, principalmente cabras, ovejas y cerdos, para procurarse leche y carne principalmente.


(Izquierda) José Ángel Carrera Morales en una de las reuniones en la Academia Malagueña de Ciencias. (Derecha) Placa dedicada a José Ángel Carrera Morales ubicada en el Jardín de la Concepción y descubierta en su honor en octubre de 2013.

Estas repoblaciones de defensa de los embalses, que por aquel entonces ya estaban en funcionamiento, como era el caso del  Guadalhorce-Guadalteba (1921-1973), requerían de densidades altas de arbolado y conseguir el arraigo de las plántulas de la forma más rápida posible, por lo que debieron emplear las especies más frugales como son los pinos, donde prácticamente se utilizaron todas las especies autóctonas españolas (salvo el Pinus uncinata), dependiendo de los sustratos geológicos y de las altitudes. A pesar de su frugalidad, las repoblaciones hubo que realizarlas en muchas ocasiones sobre suelos esqueléticos o litosoles, con poca capa orgánica consecuencia de los procesos erosivos que habían experimentado, lo que motivó la reposición de marras continuada. Desde un punto de vista social, hay que destacar que esta fue una época de prosperidad en los pueblos, debido a la gran cantidad de  jornales que se requería para la ejecución de estas obras. Poco a poco las sociedades rurales fueron prosperando, hecho que también estaba vinculado al fenómeno de la emigración que en algunos casos fue importante, sobre todo de los pastores y cabreros como consecuencia de la incompatibilidad de los ganados con las incipientes repoblaciones. El retorno de los emigrantes a finales de los años sesenta con ahorros suficientes como para emprender algunos negocios supuso un nuevo impulso a la vida rural.

Estos conjuntos de árboles, necesitan evolucionar y sobre todo precisan gestionarlos, para que evolucionen hacia los bosques y ecosistemas forestales que son hoy día. Esto se logra aplicando la ordenación forestal, que de forma planificada, en el tiempo y en el espacio, establece el tipo de cortas de mejora y de regeneración necesarias para conseguir que los pinos plantados se conviertan en un bosque con gran diversidad de especies, comunidades bióticas y estructuras vegetales, que ofrecen a su vez una multiplicidad de servicios y utilidades a la sociedad.

Es por ello que le debemos a José Ángel Carrera una gran admiración por su gran inteligencia, con la que desarrolló los proyectos de corrección hidrológico forestal de Andalucía Oriental, y su gran humanidad, con la que dirigió los equipos de redacción y obras, hasta su última etapa del Proyecto LUCDEME. Y habernos brindado la oportunidad de disfrutar de unos bosques que el plantó, y que con una adecuada gestión forestal nos pueden brindar múltiples servicios ecosistémicos, económicos y sociales.

9 comentarios en “JOSÉ ÁNGEL CARRERA MORALES “IN MEMORIAM 2021”

  1. Dificil de superar el paradigma de la gestión forestal realizada en Andalucóa Oriental por José Angel Carrera Morales, corresponsabilizada por su amigo y compañero Miguel Alvarez Calvente, desde una relación personal y profesional que puede ser calificada de dialéctica y, ambos, corresponsables también, del éxito de la reconstitución de la Academia Malagueña de Ciencias.

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    1. Yo que trabajé con ambos, coincido contigo Ángel en esa acertada afirmación de “dialectica”. Un muy buen tandem, complementario, regla frente a improvisación, pero con el denominador común de la cuadrícula como ingenieros.

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    2. A su labor dentro del ambito de “lo forestal”, hemos de unir que fue el primero el utilizar el concepto “desertificación” como la consecuencia de la fase final de los procesos de degradacion del suelo, derivada de la erosion hidrica. Con él contactaron a raiz de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desertificación (Nairobi, 1977), allá por 1980 para poner en marcha en ambito nacional dicha estrategia. Costó mucho trabajo que, incluso a nivel de los medios de comunicacion, dicho concepto fuese adoptado en los distintos niveles de expresion, desde la divulgacion periodistica a la tecnica. Tras Jose Angel, una vez que se jubiló, el Proyecto LUCDEME (Lucha contra la Desertificacion en el Mediterraneo Español), simplemente languideció hasta desaparecer. Eso fue así.

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  2. Me gustaría daros las gracias por darnos a conocer diversos aspectos, por mi desconocidos, de José Ángel Carrera. Daros las gracias como socio 157 de los amigos del jardín botánico y con miembro activo del Grupo Forestal “José Ángel Carrera” de la Asociación de Amigos.

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    1. Hola Javier, decirte que a la hora de escribir el artículo sobre José Ángel, dudé el hacerlo sobre mi especial vinculación con él en la Asociación de Amigos de la Concepción. El fue su primer presidente, desde el 1995 hasta el 2000, en sus dos últimos años de mandato, estuve de vicepresidente con el, y fue el rodaje perfecto para que luego yo le sucediera en la presidencia desde ese año 2000 hasta el 2010.
      El éxito de la Asociación está íntimamente ligado a sus decisiones y al carisma de su persona.

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  3. Mi padre, José Pino Rivera, que fue agente forestal del ICONA en Málaga, siendo yo niño me hablaba siempre con admiración y respeto de José Ángel Carrera. Hoy que nos alegramos todos del futuro Parque Nacional de la Sierra de las Nieves, es obligatorio recordar a las nuevas generaciones el inicio de los trabajos de conservación del pinsapar. Los trabajos forestales en el pinsapar de Yunquera se institucionalizan con el Decreto de 14 de mayo de 1956 por el que se declara la utilidad pública y necesidad y urgencia de la ocupación, a efectos de su repoblación forestal, de diferentes terrenos situados en los términos municipales de El Burgo, Yunquera y Ronda, de la provincia de Málaga, para evitar que por efectos de la erosión disminuya ostensiblemente la capacidad de embalse del pantano del Conde de Guadalhorce. En 1959, impulsado por Carrera Morales, se firma con el Ayuntamiento de Yunquera el consorcio o convenio de gestión de parte del monte de Yunquera, oficialmente denominado “Monte Pinar”. Ese mismo año Carrera Morales, por entonces Jefe Provincial del Patrimonio Forestal del Estado en Málaga, crea y dirige el equipo técnico encargado de los trabajos forestales en el pinsapar. El equipo técnico queda constituído por Miguel Álvarez Calvente, doctor ingeniero de montes, y por Ángel Campo Morate y Juan Rodríguez de Velasco y Rodríguez, peritos de montes. Años más tarde, en octubre de 1969, Carrera Morales incorpora al equipo al guarda forestal José Pino Rivera, destinado ese año al monte de Yunquera. Los dos se conocen desde 1959, cuando este último, aprobada la oposición a la Guardería Forestal, es destinado a la Casa Forestal de Las Contadoras en los Montes de Málaga. Pino Rivera aporta al equipo su experiencia de campo en las repoblaciones hidrológico-forestales de los Montes de Málaga (1959-1964) y en las repoblaciones de la Sierra de Enmedio de Alfarnate (1964-1969). Según Pino Rivera escribe en sus memorias, Carrera Morales le dice antes de incorporarse a su nuevo destino: “… tengo un monte cuya conservación interesa a la provincia de Málaga y a España”; ese monte era el pinsapar de Yunquera, en la Sierra de las Nieves. Carrera Morales le encomienda los cometidos de mejorar y dar un impulso a los trabajos de vigilancia y custodia del monte de Yunquera y realizar la dirección, control y seguimiento sobre el terreno de las repoblaciones forestales de pinsapo y pino, tanto de las ejecutadas en años anteriores, como de las planificadas ejecutar en los años venideros.

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    1. Hola Pepe, buen repaso a la etapa laboral de José Ángel, previa a la creación del ICONA y un merecido recuerdo a tu padre, ejemplar representante de un colectivo que tuvo una gran importancia en los trabajos forestales que se hicieron hasta mediados de los años ochenta. Hoy en día los Forestales echamos de menos esa presencia, dedicación y vinculación con los montes que demostraron los Guardas Forestales a lo largo de su existencia.

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  4. Agradecer la labor de José Ángel, por todo lo realizado, esto nos ha permitido disfrutar no solo de los espacios naturales sino también de los equipamientos construidos por toda la provincia, que se encuentran en parajes muy bellos.
    Muchas gracias por este artículo que nos da a conocer no solo la historia de nuestra provincia sino también a esa excepcional persona que fue José Ángel.

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