DOCUMENTOS, ARCHIVOS Y EPIDEMIAS. LO QUE DEL PASADO PERMANECE.

¿Cómo pueden contribuir las ciencias sociales y las humanidades al análisis del impacto que la pandemia de COVID-19 está teniendo en la sociedad? Diversos académicos pertenecientes a la Academia Malagueña de Ciencias, encuadrados en la Sección de Ciencias Sociales, traerán a esta tribuna de opinión sus particulares perspectivas sobre este asunto. Intentamos así contribuir al encuentro entre las ciencias y las humanidades. Es este un objetivo prioritario, pues parece  imprescindible que juntos pensemos el mundo, ya que no es la naturaleza la que se especializa sino los humanos. La especialización ha contribuido de manera muy importante al aumento de la información y al progreso, pero también hay en este momento un exceso de información, una infodemia, que no siempre contribuye a la mejora del conocimiento. El pensamiento crítico independiente de los académicos, nos permitirá conocer mejor los desafíos a los que la sociedad se enfrenta como consecuencia de esta catástrofe mundial sobrevenida.

Esther Cruces Blanco

Academia Malagueña de Ciencias

Los archivos españoles, tanto los públicos como los privados, conservan innumerables documentos que hacen referencia a la enfermedad, a la Medicina y, desde luego, a las epidemias. La dispersión de estas fuentes documentales se debe a que no es hasta bien entrado el siglo XIX cuando el Estado asume directamente la regulación y ordenación de todo este valioso material.

Durante muchas centurias la enfermedad era un asunto que incumbía, única y exclusivamente, al ámbito privado. Cada individuo buscaba su curación con los medios que tuviera a su alcance; cuando se carecía de la capacidad suficiente para buscar la atención médica, el enfermo debía recurrir a la beneficencia que era mantenida por la Iglesia, los gremios y las cofradías. Los concejos y ayuntamientos sostuvieron algunos hospitales -sobre todo los destinados a controlar las epidemias-, de manera que de forma genérica solían estar bajo la advocación de San Lázaro. Los cabildos municipales eran también los responsables de organizar las cuarentenas exigidas cuando era conocida la llegada de la peste -forma genérica de denominar las enfermedades con gran capacidad de contagio-; diversas disposiciones emanadas de la Corona y del Consejo Real alertaban sobre ello. Así pues, la documentación municipal -tanto de las ciudades de realengo como las señoriales- conservan numerosos documentos relativos a las epidemias.

La documentación notarial también manifiesta, de manera directa o indirecta, esos períodos en los que la enfermedad hacía estragos y mermaba la población. Los individuos acudían al escribano público para hacer testamentos, otros para contratar a galenos y boticarios, y otros para logar avituallamientos; el análisis minucioso de estos documentos permite conocer la gran variedad de factores heterogéneos que incidían en estas situaciones particulares.

Como en tantos otros asuntos, el siglo XIX rompe con lo anterior, de manera que es el Estado quien legislará y asumirá la existencia de hospitales y se hará cargo de la beneficencia -término que seguirá incluyendo la existencia de hospitales-, dando un protagonismo a las incipientes provincias y sus administraciones. Para ello fueron aprobadas una serie de medidas que se engloban en la “Ley de Beneficencia” de 1849 y su Reglamento de Ejecución de 1852. Se fortalece así el poder de las autoridades públicas en la beneficencia. Se crean las Juntas Provinciales, y el Gobernador Civil será la autoridad al frente de la salud, la sanidad, la aplicación de disposiciones sobre epidemias, y la competencia sobre orden público que en muchos casos estaba imbricada con todo lo anterior. Desde este momento los archivos de las Diputaciones Provinciales y la documentación de los Gobiernos Civiles conservada en los Archivos Históricos Provinciales facilitarán una enorme información al respecto.

Algunas ciudades eran especialmente vulnerables a las epidemias, debido sobre todo al tráfico comercial, especialmente el portuario. Málaga no escapó a estas circunstancias y son bien conocidos los episodios de peste, mal de bubas y cólera desde el siglo XVI. La Guerra de la Independencia provocó episodios de graves enfermedades y contagios; la epidemia de cólera morbo del año 1833 sería recordada como “los días de aflicción”; además un factor positivo para la ciudad, como fue la industrialización, conllevaba la carga negativa de las epidemias por el hacinamiento de la mano de obra en viviendas precarias.

El tiempo presente nos retrotrae a actuaciones del pasado, algunas medidas semejantes, algunas disposiciones parecidas. Ahí tenemos, por ejemplo, lo ocurrido en Málaga en mayo y junio de 1923: “Encontrándose la ciudad de Málaga invadida por una epizootia pestosa que pone en inminente riesgo la salud de sus habitantes, entre los cuales se han presentado ya numerosos casos de peste bubónica, este Ministerio viene realizando una intensa campaña sanitaria para la localización de los focos y la preservación de las personas. Siendo uno de los medios de más fácil aplicación y de mayor eficacia la vacunación preventiva contra la peste, y habiendo sido declarada obligatoria dicha práctica sanitaria, previo informe unánimemente favorable del Real Consejo de Sanidad en pleno, por Real orden de 31 de marzo último (Gaceta de 1º de abril). S.M. el Rey (q.D.g.) se ha servido disponer se interese a V.E.: 1.- Que todo el personal dependiente de ese Ministerio y con residencia permanente o accidental en Málaga, sea sometido a la vacunación preventiva contra la peste, utilizando la vacuna que gratuitamente se facilita en la Inspección Provincial de Sanidad, Estación Sanitaria del Puerto y laboratorio municipal de aquella ciudad. 2.- Que todos los locales afectos a los servicios de ese Departamento en la ciudad de Málaga sean puestos a prueba de ratas. Lo que la Real orden comunicada por el Ministro de Hacienda comunico a V.S para su conocimiento y cumplimiento” (oficio del Subsecretario del Ministerio de Hacienda al Delegado de Hacienda de Málaga). El expediente relativo a esta epidemia muestra órdenes claras, precisas y breves, reales órdenes concisas y sin circunloquios, cada funcionario ha de firmar estar “enterado” de la obligación de ser vacunado; todo ello muy alejado de lo que en la actualidad acontece. Lo que no parece variar es la trifulca que mantuvo el Delegado del Ministerio de Hacienda y el Inspector Provincial de Sanidad por mor del celo y del recelo de quien debía tener competencias y funciones en lo ordenado (expediente conservado en el Archivo Histórico provincial de Málaga. Sección Hacienda).

10 comentarios en “DOCUMENTOS, ARCHIVOS Y EPIDEMIAS. LO QUE DEL PASADO PERMANECE.

  1. Magnifico post que nos hace ver una realidad de la que no nos podemos sustraer y es que seguimos, y seguiremos, adoptando medidas de contención seculares. Lo único que ha cambiado es el material con el que nos cubrimos nariz y boca. Sin embargo, gracias a los científicos, podemos disponer de vacunas en tiempo record. Pero no es menos importante la entrega profesional del personal sanitario al cuidado de los enfermos hospitalizados, cosa que en otros tiempos realizaba el personal de beneficiencia y más principalmente los religiosos de la Iglesia Católica, monjitas y frailes.

    Es un post que invita a pensar.

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    1. Ciertamente es así. Los cambios administrativos y normativos en el siglo XIX son fruto y evolución de los proyectos de la Ilustración, de la Luz, y por lo tanto también de la consolidación y avance de la Ciencia. Los archivos también conservan documentos que son reflejo de esos avances, pero también de las diatribas que ellos generaban. Gracias

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  2. Buenos días, muy buen artículo el de Esther. Felicidades.

    Y a mi regreso de las “tierras frías” me he encontrado con el Boletín de la AMC: magnífico. Felicidades a los autores y editores.

    Paco Cabrera

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    1. Gracias Dr. Cabrera. Tu post recientemente publicado en este mismo blog, ofrece una perspectiva complementaria a la que ahora ofrece la Dra. Cruces. Ambas aportan una perspectiva histórica muy necesaria para comprender que este tipo de circunstancias se vienen repitiendo desde los confines de la historia de la humanidad y que la evolucion de las sociedades no ha logrado impedir, únicamente paliar con vacunas.

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  3. Muy interesante y actual, especialmente el apunte de la trifulca. Muy importante la difusiónde una forma tan amena de una parte de la cantidad de información tan interesante y útil que tenemos en el Archivo Histórico Provincial. Enhorabuena Esther

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    1. La documentación conservada en los Archivos Históricos Provinciales y especialmente en el de Málaga procede de todos los organismos e instituciones públicas existentes en diversas centurias. También documentos producidos por las unidades que la Administración ha empleado para la salud, sistemas hospitalarios, epidemias, control de enfermedades. Recordemos que estos Archivos fueron creados por el malagueño Ricardo de Orueta.

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  4. Afortunada aportación. Permite apreciar el sentido comunitario que requieren las respuestas a situaciones en las que, el potencial valor del patrimonio, es muy relativizado. Alternativas comunitarias públicas que requiere respetar los principios de coordinación y lealtad institucional, que eviten disfunciones. como la reseñada, de conflictos entre órganos públicos. Mi esperanza por el registro documental, en los Archivos públicos y privados en fecha cierta del año 2021, del fin de la pandemia de 2020, posible por la conjunción de la Biomedicina y de los Servicios Públicos.

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