PENSAR LA PANDEMIA DESDE LAS CIENCIAS Y DESDE LAS HUMANIDADES. UN RETO PARA EL SIGLO XXI

¿Cómo pueden contribuir las ciencias sociales y las humanidades al análisis del impacto que la pandemia de COVID-19 está teniendo en la sociedad? Diversos académicos pertenecientes a la Academia Malagueña de Ciencias, encuadrados en la Sección de Ciencias Sociales, traerán a esta tribuna de opinión sus particulares perspectivas sobre este asunto. Intentamos así contribuir al encuentro entre las ciencias y las humanidades. Es este un objetivo prioritario, pues parece  imprescindible que juntos pensemos el mundo, ya que no es la naturaleza la que se especializa sino los humanos. La especialización ha contribuido de manera muy importante al aumento de la información y al progreso, pero también hay en este momento un exceso de información, una infodemia, que no siempre contribuye a la mejora del conocimiento. El pensamiento crítico independiente de los académicos, nos permitirá conocer mejor los desafíos a los que la sociedad se enfrenta como consecuencia de esta catástrofe mundial sobrevenida.

Federico J. C-Soriguer Escofet

Academia  Malagueña de Ciencias

La pandemia que la humanidad está viviendo es un acontecimiento histórico. Hasta ahora han sido los políticos y los científicos, los que están teniendo todo el protagonismo. Hay razones para ello, pero no las suficientes como para que no se comience a analizar esta calamidad desde otras perspectivas.

Aunque algunos científicos lo crean, no todo puede ser explicado por las ciencias que, tras la ilustración, se llamaron ciencias “positivas” o ciencias “útiles”. Hay muchas preguntas, algunas de ellas imprescindibles, que no pueden ser respondidas desde el positivismo científico.  ¿Cuál ha sido la contribución del modelo de desarrollo humano actual  a la aparición de la pandemia?,  ¿en qué puede  ayudar la experiencia histórica sobre  las epidemias?,  ¿cómo está afectando  esta catástrofe, pero sobre todo, como va a afectar al  comportamiento de la sociedad  en el futuro?, ¿será posible, tras la pandemia, mantener las mismas prioridades que nos han traído hasta aquí?, ¿cómo conciliar la lucha contra el cambio climático con la respuesta a la pandemia?, ¿qué papel tiene la ciencia jurídica ante esta crisis que por la vía de los hechos está imponiendo  cierta  conculcación de derechos que parecían intocables?, ¿cómo conciliar la necesidad de seguridad con las exigencias de libertad duramente conquistadas a lo largo de los últimos siglos?, ¿cómo va a afectar al urbanismo presente y futuro?, ¿qué tiene que decir la filosofía antes estos nuevos retos?, ¿cómo están cambiando y como va a afectar la pandemia a las estrategias científicas?, ¿habrá que repensar  los viejos valores éticos?,  ¿cómo va a afectar   esta experiencia  a la incipiente globalización? En última instancia: ¿es posible pensar el mundo y al mismo tiempo vivir en él?

Estas son algunas de las muchas preguntas que los hombres y mujeres de hoy se ven apremiados a contestar urgidos por la necesidad de encontrar respuestas de cuya validez la humanidad, al menos tal como la conocemos, se juega su futuro. Unas respuestas que solo pueden ser encontradas mediante la reflexión, el pensamiento, la ciencia. En este empeño, mantener la  vieja disociación histórica entre las ciencias y las humanidades  no es solo  un despilfarro que la humanidad no se  puede permitir, es simplemente suicida. Las humanidades necesitan contagiarse de la audacia de las ciencias para sobrepasar los límites, aunque haya sido esta audacia la que en buena medida ha generado alguno de los  problemas que hoy nos convoca. La tecno-ciencia necesita de las humanidades su reflexión sobre los límites,  su vocación de mesura, el profundo conocimiento de la naturaleza humana, su experiencia en tratar la  complejidad, su vocación holística, su memoria histórica.

La Academia Malagueña de  Ciencias celebra  dentro de unos meses su 150 aniversario. En su seno coexisten, matemáticos, filósofos, químicos, médicos y farmacéuticos, juristas, biólogos, arquitectos, historiadores, archivistas, economistas, geógrafos, periodistas, sociólogos, ingenieros, geólogos, entre otras disciplinas.  Reúne, pues,  las condiciones  para canalizar esta conversación, que por la propia naturaleza de una academia científica del siglo XXI solo puede ser sobre ideas. Pero las ideas son la antesala de la acción.  Y es a este reto apasionante, a lo que hoy, a través de esta tribuna de opinión digital de la Academia Malagueña de Ciencias, nos convocamos.

Un comentario en “PENSAR LA PANDEMIA DESDE LAS CIENCIAS Y DESDE LAS HUMANIDADES. UN RETO PARA EL SIGLO XXI

  1. Magnífico!!. “Cuando se reprime la buena ciencia, la gente muere”
    Nos suena a los médicos la influencia de la industria farmacéutica o quirúrgica en la prescripción??.

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