RECUPERANDO EL NOMBRE Y LA FIGURA DE RICARDO DE ORUETA

Gabinete de Comunicación

Academia Malagueña de Ciencias

La sede de la Academia Malagueña de Ciencias abre de nuevo las puertas de su Salón de Actos virtual para dar cabida a una sesión dedicada a la eximia figura del malagueño Ricardo de Orueta, persona integérrima que dejó tras de sí una densa obra en defensa del patrimonio artístico y cultural de España.  Una sesión concebida para mostrar los argumentos que los dos intervinientes, Fernando Orellana y Esther Cruces, irían desgranando a lo largo de sus exposiciones, apoyadas en numerosos documentos, artículos y libros dedicados a la figura de Ricardo de Orueta.

Esta sesión científica estuvo precedida de la publicación de un librito de 36 páginas  publicado por la propia Academia Malagueña de Ciencias que lleva por título: “Ricardo de Orueta, un malagueño dedicado al Patrimonio Histórico Español (1868-1939)”. El subtítulo de esta publicación quizás retrate mejor la esencia de lo que ambos conferenciantes expusieron en sus respectivos turnos de palabra: “La recuperación del nombre y de la memoria”. Ambos conceptos, nombre y memoria, se manejaron con gran acierto para poner de manifiesto la inmensa injusticia que la historia y la propia sociedad española ha cometido con una persona de la talla de Ricardo de Orueta.

Cabe destacar la capacidad de convocatoria del acto que había sido publicitada a través de las redes sociales con gran despliegue de información. A la hora del inicio se concentraba casi un centenar de personas conectadas a través de la web de la institución, aforo que se amplió con medio centenar más, una vez que comenzó el acto.

La presentación corrió a cargo del Presidente de la Academia Malagueña de Ciencias, Dr. Fernando Orellana Ramos, que estuvo acompañado de la ponente Dra. Esther Cruces Blanco, ambos amparados por un amplio y luminoso tapiz azul que acoge el escudo de la centenaria academia. Embozados con la preceptiva mascarilla, debido a las excepcionales circunstancias que la pandemia de la COVID-19 nos impone, tomó la palabra en primer lugar el Dr. Orellana para agradecer a cuantos habían participado en la preparación y contenido de esta sesión académica, así como a los asistentes virtuales que han atendido esta convocatoria y que animan a la institución a impulsar el uso de las nuevas tecnologías para mantener el compromiso divulgativo de la expansión del conocimiento científico.

Apoyado en una proyección de magníficas imágenes sobre la vida de Ricardo de Orueta, rotuladas con asertos que no dejaban lugar a las interpretaciones pero sí a provocadoras meditaciones, el Presidente de la academia fue desgranando diversos ángulos de la personalidad de este malagueño insigne cuyas raíces se hunden en lo más profundo de la historia, la cultura y la sociedad capitalina. Nace el 7 de mayo de 1868. Vivió junto a su familia en la calle Cortina del Muelle, en el edificio que hoy ocupa el número 7 -que ya no es propiedad de la familia-. Vivieron en una época en la que se experimentó una de las más profundas transformaciones de Málaga, con especial incidencia en el parque y su entorno. Desde muy joven sustentó su formación en una constante inquietud como un intelectual comprometido con su tiempo, en lo social, cultural y político. Su padre Domingo era comerciante de vinos y estaba acostumbrado a viajar por Europa, crisol de una intensa inquietud cultural y científica que supo trasladar a sus hijos.  Era un estudioso de las Ciencias Naturales y amigo de Santiago Ramón y Cajal. Los Orueta también compartían amistad y aficiones con Francisco Giner de los Ríos y sus ideales de progreso, lo que forjó la personalidad de todos ellos.

Con la minuciosidad quirúrgica del cirujano que es, el Dr. Orellana fue analizando los distintos aspectos familiares y circunstancias históricas que determinaron la personalidad de Ricardo de Orueta. No se olvidó de su vinculación con la Sociedad Malagueña de Ciencias y del arraigo que su familia tuvo con esta corporación. Pero es propio destacar la fuerte carga reivindicativa que el ponente arrastró durante toda su exposición. Dejó clara su posición al segundo de comenzar, al recordar una conocida anécdota de Orueta cuando, al poco de ser nombrado Director General de Bellas Artes, un periodista le preguntó cuáles eran sus objetivos en aquel Departamento de la Administración del Estado, a lo que respondió sin titubear: “Impedir que se nos lleven el tesoro artístico nacional. Eso me trae aquí”. Esta apostilla fue el hilo conductor de los argumentos reivindicativos del ponente.

Recordó Orellana “que nos trae aquí” rememorar, por ejemplo, la fuerte vinculación de la familia Orueta con la Sociedad Malagueña de Ciencias, así como el nombramiento de Orueta en enero 1916 como Académico Correspondiente en Madrid, añadiendo el dato curioso de que en la misma sesión se hizo lo propio con Alberto Jiménez Fraud, y nombrando socio de honor a Domingo de Orueta y Duarte -quién ya era socio de numero-. Reforzó sus argumentos trayendo al primer plano de la ponencia el lema “En el frente del Arte”, acuñado para la exposición que sobre Orueta se organizó bajo la responsabilidad de Miguel Cabañas Bravo y María Bolaños Atienza a quienes se debe uno de los principales esfuerzos realizados para recuperar la memoria de este ilustre personaje.

Particularmente dramática fue la referencia que el Dr. Orellana hizo al conmovedor olvido y abandono de la sepultura en la que reposan sus restos, afirmando textualmente: “… y nos trae aquí la indignación y la rabia que brota de nuestro interior y que sentimos a flor de piel cuando contemplamos la sepultura de este gran hombre en el cementerio de Madrid, sin tan siquiera una lápida que recuerde su nombre con un mínimo de dignidad para este gran hombre que dedicó tantos años de su vida a servir a la patria. Es doloroso ver como cae en el olvido y el abandono la memoria de una persona a la que se reconoció su gigantesco trabajo para asegurar y preservar la riqueza artística de España”. Pero no fue ésta la única referencia del Presidente a la dolorosa e irrefutable constatación de hechos, pues recordó que la ciudad de Málaga le nombró en su día hijo predilecto, apoyado por cuantas instituciones públicas y privadas estaban presentes en la ciudad, y hoy tenemos la impresión de que tal honor ha caído en el más profundo de los olvidos.

Asegura el Presidente Orellana que Málaga tiene una deuda con Ricardo de Orueta, pero que se están realizando importantes iniciativas y gestiones necesarias para que dicha deuda quede saldada en la medida de lo posible. Es igualmente doloroso constatar el hecho de que su nombre haya desaparecido de la Biblioteca así como de una de las salas del Museo de Málaga. Sin embargo, hay algunas señales que nos permiten comprobar que se comienza a hacer justicia, como el caso de que una de las salas de la Biblioteca Provincial haya recuperado su memoria gracias a la labor de su actual director. Por otra parte, la Biblioteca General de Málaga dispondrá en poco tiempo de una sede digna para tan importante institución cultural en el antiguo colegio de San Agustín, en el centro histórico de Málaga, ocasión que nos ofrece la oportunidad de volver a reivindicar públicamente la figura y el legado de Ricardo de Orueta asignando su nombre a esta institución, obra a la cual la Academia Malagueña de Ciencias viene dedicando importantes esfuerzos desde hace más de 30 años.  

Una vez finalizada la exposición del Dr. Orellana, pasa la palabra a la Directora del Archivo Histórico Provincial de Málaga, Dra. Esther Cruces Blanco que sin dar opciones a vericuetos argumentales se centra en la recuperación de la figura y el nombre de Ricardo de Orueta a través de las actividades como historiador del arte y como Director General de Bellas Artes.

Inicia su relato citando a Santos Juliá cuando se refería a la memoria histórica: “Memoria Histórica no son dos conceptos antagónicos, pero tampoco son lo mismo”. Añade la Dra. Cruces: “Historia y Memoria están relacionadas con Ricardo de Orueta en esta charla, en el marco de un debate social que aún está presente en España. Pero la memoria tiene un concepto antagónico que es el olvido. Olvido y Memoria son conceptos asociados en la persona de Orueta. Debemos aceptar la relevancia histórica de este personaje. Su figura está necesitada de la recuperación de su propio nombre. La historia de la humanidad, y de las sociedades, nos demuestra que hay un silencio buscado y obligado en relación con el nombre de un individuo, casi siempre ilustre, comprometido. Es lo que se conoce como “la condena de la memoria”, concepto concebido en la Roma antigua y destinado a sumir en el olvido a una persona concreta”.

No duda la ponente en afirmar que las circunstancias políticas en el momento de su muerte dejaron caer su nombre en el olvido. Su trayectoria profesional como historiador es la más conocida, todo lo contrario que sucede con su responsabilidad como Director General que es mucho menos conocida aunque no menos relevante. Orueta era historiador, pero también culminó la carrera de Derecho (como alumno libre en la Universidad de Granada), si bien el ejercicio profesional en esta materia no le satisfizo, e incluso hizo manifestaciones en contra de esta actividad. La muerte de su padre a principios de 1895 y la precaria economía familiar le obligaron a regresar de Madrid para ocuparse de la casa y de sus hermanas. Como de algo tenía que vivir, se empleó en un almacén de vinos especializándose en la cata, de lo que se sentía muy orgulloso.

Cuando sus hermanas se casaron (Leonor con José Loring y María con Juan Olarzábal) pudo dedicarse a la Historia del Arte. En 1911 llegó a Madrid de la mano de Francisco Ginér de los Ríos que le abre las puertas del Centro de Estudios Históricos, institución en la que estuvo trabajando hasta 1931. A él se debe la creación de la Sección de Escultura. Sus trabajos muestran una base documental sólida, siendo pionero en la utilización de la fotografía como herramienta científica. Fue, sin duda, una gran novedad como elemento de la metodología analítica que fomentó, sin dejar de considerar la elevada carestía que comportaba su uso en la época. Todas estas experiencias se reflejaron posteriormente en algunas de las normas que desarrolló en la Dirección General en relación con los archivos.

Fue un gran estudioso de Pedro de Mena y publicó un libro sobre él -reeditado por la UMA y el Colegio de Arquitectos en el tercer centenario de la muerte del escultor granadino-,  que refleja el vasto conocimiento que tenía sobre el escultor. Gracias a sus estudios podemos conocer muchas obras desaparecidas en mayo de 1931 que eran bien conocidas por Orueta, lo cual es de gran valor histórico. Impartió numerosas conferencias de gran contenido pedagógico y divulgativo. Organizó excursiones a diversos lugares de España para conocer de cerca las obras de referencia. Se le honró con diversos reconocimientos como es el de Vicepresidente de la Sección de Artes Plásticas del Ateneo de Madrid. Posteriormente, en 1924 se le nombra Académico de Número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Sin lugar a dudas, su trabajo y formación le hacen valedor y participe en el desarrollo y consolidación a la Institución Libre de Enseñanza. Tiene una estrecha vinculación con la Residencia de Estudiantes desde sus inicios (1915 a 1936), donde ingresó como tutor ejerciendo como conferenciante y mentor de numerosos intelectuales y artistas. Donó a la Residencia de Estudiantes la biblioteca de su padre (más de 2200 libros). Apoyó a su amigo Alberto Jiménez Fráud como Director de la Residencia de Estudiantes. Su gestión en los diversos lugares en los que trabajó, siempre lo hizo dentro del institucionalismo.

En este contexto histórico Orueta ha sido calificado de “ilustrado moderno y patriota del patrimonio cultural”. Estuvo acompañado de su compromiso político, asumiendo el cargo como ejemplo de dicho compromiso. La culminación de su pensamiento con las libertades y la cultura quedaron plasmados en una norma de gran calado y trascendencia histórica que es la Ley de 13 mayo 1933 relativa al Patrimonio Artístico Nacional. Tiene un valor ineludible siendo una de las más avanzadas de Europa. Su formación como jurista e historiador del arte estuvieron reflejados en el articulado en esta norma. Estuvo vigente hasta 1955 y es en 1985 cuando se deroga al aprobarse la Ley de Patrimonio Histórico Español.

Habiendo dejado una huella profunda en todo cuanto hizo, hechos irrefutables, no se puede comprender el olvido en el que ha caído su nombre, un olvido intencionado siguiendo el principio establecido en la antigua Roma. Alguien que había llegado al Ministerio en puesto de tal responsabilidad y relevancia, se topa al mes de su nombramiento, con los lamentables incidentes en Málaga y su provincia en 11 y 12 de mayo 1931 fechas en las que se destruyeron y expoliaron innumerables obras de arte de inmenso valor. Impresionó sobremanera a Orueta estos incidentes vandálicos pues siempre mostró una gran inquietud por proteger cuantos elementos históricos y artísticos existían en de Málaga.

No se olvida la ponente de mencionar las tres instituciones relevantes culturales y centros de investigación de Málaga que deben su existencia a Ricardo de Orueta: el Archivo Histórico Provincial de Málaga, la Biblioteca Pública del Estado-Biblioteca Provincial y el Museo de Málaga. Finaliza la Dra. Cruces su disertación recordando la exposición comisionada por María Bolaños Atienza y Miguel Cabañas Bravo que se realizó bajo el título “En el frente del Arte”, utilizando este concepto abstracto para definir la forma en la que Orueta entendía la defensa del patrimonio artístico, como si se tratara de una lucha constante para protegerlo y salvaguardarlo.

8 comentarios en “RECUPERANDO EL NOMBRE Y LA FIGURA DE RICARDO DE ORUETA

  1. Muchas gracias a don Manuel y a toda la familia Orueta con quienes esta Academia mantiene fuertes vínculos. Seguimos con empeño tratando de recuperar el nombre de Ricardo de Orueta para la Biblioteca Provincial, del mismo modo que estamos realizando activas gestiones para que el Ayuntamiento de Málaga coloque una placa en la que fue la vivienda familiar en la calle Cortina del Muelle, recordando así a la familia. Un abrazo.

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  2. Soy Paco de Luis Orueta, nieto de Francisco de Orueta Estébanez-Calderón, uno de los 6 personajes que aparecen en la primera de las fotos incluidas en el librito dedicado a Ricardo de Orueta que acabáis de editar. La fotografía es famosa por dos circunstancias, la primera por los personajes que la integran: los hermanos Alberto y Gustavo Jiménez Fraud, José Moreno Villa, Manuel García Morente y Ricardo y Paco de Orueta, primos entre sí. Este grupo agitó mediante sus iniciativas la vida cultural malagueña de principios del siglo XX. La segunda circunstancia es que repitieron la misma composición 20 años después en conmemoración de la amistad inquebrantable que les unió a todos ellos a lo largo de sus vidas.

    Ricardo de Orueta murió en casa de mi abuelo en Febrero de 1939 donde se había alojado desde principios de 1937 a su vuelta de Valencia a donde había sido evacuado como Director General de Bellas Artes al comienzo de la guerra civil. En esa casa vivió después mi madre Marta y yo con ella.

    Mi madre había nacido en la misma casa de Cortina del Muelle en que nacieron otros miembros de la familia Orueta como su padre y sus tíos por los que ella siempre tuvo adoración (particularmente por Txomin y por Leonor) y fue íntima amiga de sus primas María (Mariquilla) Loring y Mª Teresa Oyarzabal.

    Me uno al agradecimiento que mi pariente y amigo Manuel de Orueta, en nombre propio y del resto de familiares, ha expresado por el bonito homenaje que habéis dedicado a nuestro tío y desde luego os ofrezco mi más entusiasta apoyo a las iniciativas que en favor de la recuperación de la memoria de Ricardo habéis anunciado.

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  3. Muchísimas gracias por sus palabras. Es emocionante y revelador el relato que nos hace, aportando datos muy significativos. La Academia Malagueña de Ciencias (AMC) debe mucho al imprescindible papel que ha desempeñado la familia Orueta, y muy particularmente alguno de sus miembros más destacados. No dudo al pensar que sin ella no habría existido la Sociedad Malagueña de Ciencias ni la actual AMC.

    Es un honor, en señal de agradecimiento y reconocimiento, tratar de recuperar la memoria de todas estas personas destacadas que lucharon -y consiguieron en muchos aspectos-, por una Málaga y una España más culta, más libre, más justa y solidaria. Personas que cultivaron la ciencia y el pensamiento crítico y que siendo acérrimos defensores de la libertad y de la ilustración, también se afanaron en la divulgación del conocimiento científico y de su aplicación para mejorar la vida de los seres humanos, participando así en la protección de la cultura, el patrimonio y la propia Naturaleza.

    Gracias por el apoyo actual que nos ofrecen para reivindicar ante las autoridades competentes el mejor conocimiento de todos estos personajes históricos. La recuperación del nombre de Ricardo de Orueta para la Biblioteca, así como la instalación de una placa o monumento conmemorativo en la calle Cortina del Muelle son hitos de los que la AMC, y la sociedad malagueña en general, no se pueden sustraer.

    En la confianza de que juntos, la Familia Orueta y la AMC, podamos asistir a la celebración de dichos hitos, reciba un afectuoso saludo en mi nombre y en el de toda la AMC.

    Un abrazo
    Dr. Fernando Orellana Ramos
    Presidente

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