POSTPANDEMIA. UNA OPORTUNIDAD PARA EL MUNDO RURAL

Ricardo A. Salas de la Vega*
Academia Malagueña de Ciencias

La frase tópica “Como decíamos ayer… (Dicebamus hesterna die…,)”, presumiblemente atribuible a Fray Luis de León en 1576 y popularmente también a Don Miguel de Unamuno en 1930, cuando ambos volvieron a sus clases en la Universidad de Salamanca, me permite continuar con este artículo el hilo argumental que desarrollé en el titulado “Acerca del mundo rural” publicado en este Blog de la Academia el 18 de marzo de 2019, y que terminaba diciendo “…en un futuro, la palabra rústico no debe definir algo tosco y grosero, sino que debe ser sinónimo de calidad de vida”. Esta nueva puesta en escena creada por la irrupción del COVID19, tanto en nuestras vidas como en nuestra sociedad, está provocando una mayor sensibilización, concienciación y líneas de opinión (como bien nos indica el académico J.D. Ruíz Sinoga en sus artículos sobre “Repensar Málaga I y Málaga II” en este mismo Blog) tendentes a realizar redistribuciones de actuaciones, actividades y poblaciones, buscando un mayor equilibrio territorial.

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La cultura rural, con sus paisajes característicos, se ha ido quedando relegada a costumbres vinculadas al ocio para el hombre urbano. Surgen ahora oportunidades para integrarla en una cotidianidad deseable que descargue las áreas superpobladas.

Lo ocurrido en este periodo de confinamiento y las herramientas utilizadas para sobrellevarlo, nos van a servir de argumentario para valorar la oportunidad de que el mundo rural se convierta en una alternativa para que una buena parte de la población lo fije como lugar de residencia, y por tanto en escenario vital para el desarrollo de la totalidad o parte de sus actividades familiares, laborales, sociales y de ocio. No entraré en los necesarios análisis estructurales y de desarrollo sostenible que harían aún más atractiva esta oferta rural.

Una vez aceptada la idea de que no es descabellado pensar que el mundo rural pueda tener un importante papel que desarrollar en la nueva situación creada, lo que pretendo en estas líneas es promover una tormenta de ideas que puedan aportar alguna luz, para que este marco pase de ser una declaración de intenciones a convertirse en el inicio de una cierta realidad. Es decir, sentar las bases para que en fases posteriores podamos llegar desde un estancamiento del despoblamiento a una recuperación del poblamiento rural.

En mi artículo, citado anteriormente, mencionaba que las distancias cada vez se miden más utilizando el sistema temporal que el sistema métrico y que una primera solución al aislamiento del mundo rural pasaba por reducir esas distancias y que para ello se hacía necesario diseñar un ambicioso plan de infraestructuras. Una de estas infraestructuras, y que se ha destacado como clave durante este periodo de confinamiento, es la accesibilidad mediante las comunicaciones digitales y que nos ha posibilitado realizar una gran transferencia de datos por una amplia gama de canales. La tecnología denominada FTTH (Fiber To The Home), consistente en el uso de cables de fibra óptica, y la posterior transformación de esta señal óptica en señal de banda ancha, ha tenido un protagonismo estelar junto con las denominadas VPN (Virtual Private Network). Esta facilidad de comunicación ha mantenido activas nuestras relaciones familiares, sociales, laborales y de ocio, además sin estar previamente planificado se ha demostrado empíricamente como una herramienta muy potente. A destacar el peso tan importante en el aspecto laboral propiciado por la capacidad potencial de trabajar a distancia, que se ha revelado como un futuro motor de cambio en nuestros métodos de producción y relaciones laborales.

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Las oportunidades que ofrezca la vida en las zonas rurales tendrán que ir acompañadas de la creación de nuevas infraestructuras operacionales y servicios básicos dimensionados a la capacidad de carga de cada zona. No se pueden cometer errores que ya hemos visto en las zonas del litoral.

Aparece así un primer elemento que podemos definir como básico o fundamental como es el teletrabajo. El Real Decreto 6/2019 de 1 de marzo, que modifica el Estatuto de los Trabajadores, en su artículo 34.8 caracteriza esta figura como determinante para posibilitar la conciliación de la vida laboral y familiar (lo que popularmente se conoce como “jornada a la carta”). El 4,3% de los ocupados en España teletrabajaba en su domicilio a finales de 2019, según los datos de la Encuesta de Población Activa. La incidencia en esta modalidad de trabajo durante la pandemia, según el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas, sobre la base de encuestas y datos del INE, ha pasado de un 5% al 34%. El salto cuantitativo ha sido significativo. Para que este salto sea más adecuado y cualitativo, es aconsejable que vaya en la línea de las indicaciones que propone la Académica Blázquez Diéguez en este mismo Blog.

Pues bien, parece claro que la posibilidad de realizar teletrabajo desde los diversos pueblos de nuestra geografía, sería un importante paso para romper su aislamiento. Lógicamente habrá de realizarse en áreas de trabajo no vinculadas directamente a la producción de elementos materiales. La posibilidad de atraer a profesionales que puedan desarrollarlo será una realidad cuando todas las localidades por debajo de los 10.000 habitantes, que suponen alrededor del 20% de la población nacional, cuenten con una red de fibra óptica. Este objetivo de alcanzar con esta tecnología al 100% de la población parece ser que será posible para el año 2025. La percepción actual por parte de empresas incluso de Administraciones Públicas de que parte de sus actividades se pueden desarrollar desde el teletrabajo, está haciendo que la consideren como una modalidad perfectamente compatible con sus estrategias laborales ya que además les reduce costes estructurales y de funcionamiento.

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Las zonas rurales ofrecen una oferta cultural indiscutible que en muchas ocasiones ha de descubrir el propio ciudadano cuando se encuentre disfrutando de un paisaje que irá descubriendo con el paso del tiempo. El entorno a cualquier pueblo nos deparará grandes sorpresas.

Como segundo elemento y vinculado con el anterior por la utilización de la tecnología digital, aparecen las posibilidades de tener relaciones familiares y sociales, así como actividades de ocio. Siendo el contacto físico elemento imprescindible de nuestras relaciones, como civilización mediterránea y por tanto insustituible por la virtualidad de las comunicaciones a través de las redes, si que pueden convertirse en un complemento cuando la distancia lo imposibilite. La sensación de aislamiento será menos perceptible. En cuanto al ocio y siguiendo con la tecnología, el mayor ejemplo es el tráfico generado por las plataformas OTT (Over the Top) que transmiten audios, vídeos y otros contenidos a través de internet, como las plataformas de televisión en “streaming”. Las posibilidades son enormes, siendo las mismas que los habitantes de una gran ciudad, con la diferencia de poder alternarlas fácilmente con otras experiencias y que sólo el medio rural te puede ofrecer.

Finalmente y como elemento más característico del mundo rural es su privilegiada situación, constituido por un medio natural, forestal y agrario, con unas calidades medioambientales y paisajísticas impresionantes. En otro de los artículos incluidos en este blog (5 de febrero de 2019) titulado “Monte mediterráneo y el hombre”, señalé que el medio rural nos acerca a los ecosistemas naturales y a la valoración de sus características, aspectos que el hombre urbano tiende a ignorar u olvidar. Los datos que la pandemia nos deja en estos territorios rurales deben de ser objeto de profundos análisis. Los distritos sanitarios de la Serranía y de la Axarquía, que compatibilizan 45 municipios de los 103 de la provincia de Málaga, no han tenido casos de coronavirus en los últimos quince días, y cabe destacar el hecho notable de que desde que comenzó la pandemia se ha observado que en 35 pueblos no ha habido ningún caso. El carácter densodependiente de la infección es determinante para estos datos, de tal modo que las medidas tomadas a nivel general son matizadas en todos los municipios con una población inferior a 5.000 habitantes.

paisaje serrano
El paisaje serrano no solamente ofrece la belleza de sus relieves, el colorido de su vegetación o la espectacularidad de la fauna que se pasea libremente por el espacio natural. Es un ambiente saludable y cargado de oportunidades para mejorar la calidad de vida.

La calidad de vida durante el confinamiento en los pueblos, con los datos anteriormente expuestos, nos indica claramente que ha estado por encima de la media nacional y a un nivel muy superior a la de la mayoría de las ciudades. Por tanto si la situación prepandémica se hubiera iniciado con otra ordenación territorial, el estrés -y desgraciadamente en el dramático sufrimiento experimentado por muchos-, al que hemos estado sometidos, hubiera tenido unas dimensiones más equilibradas y lógicamente más soportables.

*Ricardo A. Salas de la Vega
Jefe Servicio Gestión del Dominio Público Hidráulico.
Dirección General de Planificación y Recursos Hídricos.
Demarcación Hidrográfica Cuencas Mediterraneas Andaluzas

 

3 comentarios en “POSTPANDEMIA. UNA OPORTUNIDAD PARA EL MUNDO RURAL

  1. Muy bien Ricardo. Muy oportuno. Cambiar el significado profundo de las palabras cuesta. La asociación de lo rural con lo tosco o lo inculto es un producto de la modernidad que ha sido sobre todo urbana. Andalucía con su pueblos de tamaño medio es un espacio ideal para esa nueva utopía postpandemia. Don Juan Carandell, uno de los grandes geólogos de nuestro país, fue en los años 20 profesor del Instituto Aguilar y Eslava de Enseñanza Media de Cabra. Incluso organizó allí parte del XIV Congreso Geológico Internacional de 1926. En esa época escribió: .. “la vida en la ciudad ( se refería a Cabra) es plácida, decadente, sensual, con todas las ventajas y ninguno de los inconvenientes de las grandes urbes..”. Entonces Cabra no llegaría a los 15000 habitantes y no había banda ancha. Algunos hombres se adelantan a su tiempo.

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    1. Esa modernidad como bien dices Federico, es definida por la mayoría. Paradojicamente, en el desequilibrio territorial existente, esta habita en las zonas urbanas. Total, unos con sus valores deciden como tiene que ser la vida de los otros y además la califica con cierta condescendencia. Es que “Es de pueblo”, se suele decir, de forma peyorativa.
      Y como también dices de los geologos, adelantados en muchas más cosas. Los geologos estuvieron en los años veinte del siglo pasado muy vinculados a los inicios de la Conservación de la Naturaleza con la protección de espacios protegidos, entre ellos los Parques Nacionales con la ley de 1916. Referentes de esta corriente proteccionista fueron Eduardo Hernández- Pacheco y Juan Carandell. Fruto de ese Congreso de 1926 y de sus estudios en el año 1929 se declaró el Torcal de Antequera como Sitio Natural de Interés Nacional así como el Picacho de la Virgen de la Sierra, entre otros.

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