El tiempo en la ordenación de los sistemas

Juan Lucena Rodríguez
Academia Malagueña de Ciencias

En esta columna de opinión trato la conveniencia de manifestar la relación horizontal Ciencias-Letras- Cultura, que tantas veces ha sido debatida en el seno de la Academia Malagueña de Ciencias. Trazaré un paralelismo entre la UNIVERSIDAD -de la que he sido profesor durante cuarenta años-, y el ECOSISTEMA. Para ello, utilizaré el cambio espaciotemporal que la Universidad de Málaga (UMA) ha experimentado en tan corto período de tiempo, en comparación con el cambio experimentado en los Ecosistemas que, sin lugar a dudas, a una escala temporal mucho mayor, pero que en definitiva, en ambos casos los podemos expresar en los comportamientos del Flujo de Energía y en los Ciclos de Materia.

Alberto Magno, Patrón de la Ciencia, nació en Lauingen (Baviera, Alemania) en 1193 y murió en Colonia en el año 1280, ¡87 años de aquellos tiempos! Estudió Filosofía, Matemáticas y Medicina en París y Padua, y cursó Teología en Bolonia. Miren ustedes por dónde, nada más comenzar mi exposición, han pasado más de 700 años, ¡que ya es tiempo!, de aquella Bolonia a la de los actuales planes de estudio. Fue Rector de la Universidad de Colonia (1249) y obispo de Ratisbona (1260), pero renunció a la mitra a los dos años de haber ascendido al puesto. ¿Nos estaría dando nuestro patrón una lección de que hay que saber irse en el momento oportuno? Si fue así creo que ha tenido poco éxito, dado lo poco que ha cundido su ejemplo. Distinguió y exigió delimitar los ámbitos de la Fe y de la Razón. Fue Doctor de la Eucaristía, Doctor Angélico y Doctor Universalis. Alberto Magno fue canonizado en 1931, reconocimiento un poco tardío ya que pasaron 651 años desde su muerte; de nuevo aparece el concepto de lo relativo del tiempo.

Como se ve en los humanos, la escala temporal de los acontecimientos tiene diferentes dimensiones, aunque a decir verdad, no sé si los reconocimientos hacia nuestro Patrón han sido una “propiedad emergente”, con una dimensión temporal más parecida a la de los procesos de organización de la Biosfera, que a la longevidad del individuo. Permítanme la expresión, “lo mucho, lo poco y la nada no existen si no se relativiza con un valor de referencia”.

Foto del Sur_Manifestación universidad de Málaga
Imagen de archivo de la manifestación de agradecimiento por la creación de la Universidad de Málaga el 6 de noviembre de 1971 (vía Diario SUR)

La UMA se creó gracias a las gestiones realizadas por la Asociación de Amigos de la Universidad de Málaga, (colectivo creado en 1968, “hace cuatro días”), gestiones que sentaron las bases de las reivindicaciones para que Málaga fuera, por fin, Ciudad Universitaria. Me consta que los componentes de dicha asociación basaron sus argumentos en un pensamiento crítico colectivo, cuando ahora, en mi opinión, el pensamiento crítico queda, cada vez más, como un ejercicio solitario. He de manifestar que siempre me he sentido orgulloso de pertenecer a esta Universidad, de las personas que hemos formado y forman parte de la misma y del nivel de desarrollo alcanzado. Aunque, como no puede ser de otra manera, no siempre he estado de acuerdo con algunas actuaciones de nuestras autoridades académicas, nacionales, regionales y locales, pero cuando se vive en sociedad es más importante la comunidad que el individuo, ya que la supervivencia de la primera preserva de la extinción al segundo. Para dar cumplimiento al título “El tiempo en la ordenación de los sistemas”, trataré de realizar una comparación, que no un paralelismo, entre la Sucesión Ecológica, en cuanto expresión del cambio de los ecosistemas con el tiempo y el cambio que ha experimentado la UMA, desde el Colegio Universitario al día de hoy, y quizás me atreva a sugerir algunas cosas para el futuro de la misma.

Es evidente que el tema de la Ecología (cambiemos imaginariamente el término Ecología por Universidad) no puede abordarse con frialdad y sin tener en cuenta, además, que el tema ecológico (universitario) puede ser utilizado (de maneras diversas pero, a la postre igualmente fascinantes) por los apocalípticos y por los oportunistas, por los conservadores y por los progresistas, por los realistas cínicos y por los entusiastas de la tecnología, existe la posibilidad de que surja la sospecha legítima, de que la Ecología (Universidad) sea un tema enmascarado, más útil como condensador de angustias y de energías, o como elemento eficaz para promocionar programas ideológicos opuestos, que por su carga (indudablemente auténtica) de verdad” (D’Agostino, F. 1983). Cambiando los vocablos Ecología por Universidad y ecológico por universitario, en mi opinión, no se altera el significado y la finalidad de denuncia de la sentencia de D’Agostino.

De las tres acepciones del vocablo “apocalíptico” de la RAE transcribo la 3ª: “Dicho de lo que amenaza o implica exterminio o devastación: terrorífico, espantoso”. ¿A alguno de ustedes le sugiere esta acepción algún parecido con el rumbo que están tratando de imponer ciertas autoridades para la Universidad Pública? En mi opinión, al igual que los bosques incendiados renacen de sus cenizas, aunque por camino diferente del que se dio en el desarrollo del bosque precedente, la Universidad Pública conseguirá no sólo sobrevivir a dichas pretensiones, sino que seguirá avanzando en los caminos del conocimiento y en la transmisión de los mismos, lo que debe traducirse en nuevos comportamientos, no sólo del mundo académico sino también de la sociedad:  “También animo a los ciudadanos a sentir el espíritu corporativo y defender lo que representa la UMA y lo que produce día a día en su entorno más inmediato”, (Adelaida de la Calle Martín, Rectora, en la presentación de los actos conmemorativos del 40ª aniversario de la UMA).

Colegio Universitario_01

Dando un paso atrás, en el curso 1972-73 se fundó, dependiente de la Universidad de Granada, la Sección de Ciencias del Colegio Universitario en Málaga, con las secciones de Matemáticas, Químicas, Biológicas y Farmacia, impartiéndose sólo los 3 primeros cursos de dichas licenciaturas, estudios ubicados en “Los Guindos”. Los dos años restantes se cursaban en otras universidades. Quiero reseñar que en esos momentos era mucho más fácil el traslado de expedientes entre Universidades que en la actualidad, lo que facilitaba a los estudiantes no sólo el cambio de lugar, la famosa movilidad, sino el de carrera. Dos años después, en 1974, se creó la Facultad de Ciencias, pero sólo con las Secciones de Matemáticas y Químicas, y con la continuidad de Biología y Farmacia como Colegio Universitario.

Insisto en que no se trata en esta exposición de la historia de la UMA, sino de relatar algunos aspectos del desarrollo de la misma en la que me he visto implicado. Sólo citaré al primer Decano Comisario, ¡vaya apellido, Comisario!, de la Facultad de Ciencias, el Prof. Dr. D. Fernando Marín Girón -Dr. en Medicina y Director del Departamento de Biología Celular, Genética y Fisiología-, que presidió la primera Junta, constituida el 20 de octubre de 1974, siendo posteriormente, Decano Electo en el año 1977.

A Fernando le debo un agradecimiento especial. La asignatura de Ecología se impartió en la UMA gracias a él, pues tuvo la iniciativa con visión de futuro, de incluirla en el plan de Estudios de Biología del aún Colegio Universitario. Me encomendó su docencia, siendo yo Profesor Ayudante de Zoología. También fue un gran defensor de que se incorporaran a la Facultad de Ciencias las otras dos secciones del colegio universitario, Biología y Farmacia, ambas tenían fecha de extinción en el curso 76-77. Como se ve, la velocidad de cambio en estos “procesos” fue muy rápida. A pesar de los esfuerzos realizados, el ministerio permitió la incorporación solo de Biología, con lo que Farmacia quedó extinguida, para disgusto de muchos de los docentes, entre los que me encontraba. Nunca he sabido si Farmacia fue moneda de cambio para la supervivencia de Biología, pero quizás se cumplió el “Principio de exclusión competitiva”.

Fernando Marín Girón
Prof. Dr. D. Fernando Marín Girón -Dr. en Medicina y Director del Departamento de Biología Celular, Genética y Fisiología-.

 En marzo de 1985 se realizó el traslado de la Facultad de Ciencias al campus de Teatinos. Se pensó que con la ampliación del territorio se terminaría con la precariedad de los espacios docentes e investigadores, nada más lejos de la realidad. Quiero destacar que, a pesar de las dificultades para llevar a cabo la labor docente e investigadora en la época del Colegio Universitario, y quizás por esto, había un espíritu de colaboración entre compañeros, independientemente del estamento y especialidad a la que se pertenecía. Sin lugar a dudas, el tamaño de la población algo tenía que ver. Reparen que me he referido al tamaño y no a la edad, ¡todos éramos tan jóvenes! No interpreten añoranza en esta última frase, ya que en mi opinión, el empuje y la determinación vienen derivados más por las ganas del colectivo que por la edad de sus miembros. Lo que si es cierto es que, los primeros años de la Facultad de Ciencias, se caracterizaron por reivindicaciones económicas y sociales muy importantes, en todas las universidades. ¿No les parece a ustedes que ahora estamos en una situación semejante en otros muchos colectivos?

El Ecosistema es la unidad de estudio de la Ecología y para la universidad he tomado como tal unidad el Área de Conocimiento y así describiré cuánto hay de común en el desarrollo y funcionamiento de ambas, utilizando como indicadores o descriptores, como he referido antes, los Ciclos de Materia y el Flujo de Energía asociado a los mismos. Para el estudio de ambos, ecosistema y área de conocimiento, se debe llegar a plantear consideraciones éticas que nos sirvan de argumento a la hora de elaborar reglamentos de aplicación para el comportamiento del Hombre en la Naturaleza y en la Universidad, sin caer en ninguna de las posibilidades aportadas por D’Agostino.

En un tiempo concreto, el estado de cada Ecosistema (Área de Conocimiento), es el resultado emergente de las interrelaciones que se establecen entre la comunidad biótica (biocenosis: flora y fauna en los ecosistemas y personas en el área de conocimiento) y su medio abiótico (biotopo: “Territorio o espacio vital cuyas condiciones ambientales son las adecuadas para que en él se desarrolle una determinada comunidad de seres vivos”). Con el paso del tiempo, se llega a que los ciclos de materia y el flujo de energía posibiliten la diversificación de las “fuentes” de materia y energía, lo que se expresa, entre otros, en la subdivisión del espacio, con una heterogeneidad espacial caracterizada por una distinta manifestación cualitativa y cuantitativa de los factores ecológicos y de la organización de las Comunidades.

Afortunadamente en el caso de las Áreas de Conocimiento, esa “ocupación de los espacios”, aunque con lucha entre sus componentes, no conduce a la extinción de efectivos y si a la adaptación a la mínima expresión de los recursos económicos, lo que fue un gran inconveniente para la investigación que se podía desarrollar en las mismas. Pensemos por un momento qué ha ocurrido en un pasado reciente, que aún perdura, con la disponibilidad de recursos económicos para el desarrollo y avance de ambos: la Docencia y la Investigación.

En esas fechas, Málaga se encontraba en el principio de ese modelo de crecimiento. El crecimiento exponencial del número de alumnos en cada nuevo curso académico, generaba una demanda, igualmente exponencial, pero con una menor pendiente, del número de profesores. La implantación de los estudios universitarios supuso una salida (puestos de trabajos) para aquellos licenciados que tenían difícil la continuidad en la universidad de origen, lo que en términos ecológicos se podía entender como una clara emigración y la consecuente colonización, desde otros departamentos universitarios.

La manera de concebir la dotación de profesores (carga docente/capacidad docente) determinó, en algunas ocasiones, que los planes de estudio y la carga lectiva de las áreas de conocimiento se definieran pensando más en los profesores presentes, que en los contenidos que debieran tener las diferentes materias. Criterio que no comparto ya que, muchas veces los contenidos de las diferentes materias no han sido los adecuados para la formación de los estudiantes.

He considerado el número de profesores “equivalentes” a la materia del ecosistema, ¿Cuál sería el flujo de energía? No me queda ninguna duda que la fuente primera de energía en este caso no es la del Sol, como en el caso de los ecosistemas, sino la juventud de sus profesores bajo la necesaria dirección de sus maestros. En el aspecto docente, en los años de Colegio Universitario, la mayor parte de la energía se empleaba en el estudio de los programas, ya que muchos no teníamos experiencia docente solvente y en el aspecto investigador, en la elaboración de la Tesis Doctoral, con medios precarios, término que sin duda les suena, para el desarrollo de la investigación. Lo que sí representaba y representa, una “gran disipación de energía” era la empleada en tareas, casi siempre administrativas, no directamente relacionadas con el desarrollo de la docencia y la investigación.  Disipación sin lugar a dudas, ante la falta de Personal Administrativo necesario para poder seguir ejerciendo las labores docentes e investigadoras.

El mejor ejemplo que puedo poner es el de la elaboración de los primeros estatutos de la UMA, aprobados en el Real decreto 173 de 1985 y fecha 31 de julio, ya que la misma supuso un tremendo esfuerzo (gasto de energía) por parte de los representantes de los grupos claustrales, que siempre actuábamos como portavoces de todos y cada uno de los acuerdos tomados en el grupo. Acuerdos tomados, disculpen que me repita, en razón de argumentos con un pensamiento crítico colectivo y no como un ejercicio solitario del representante del grupo, ¿les suena?

A medida que la evolución del ecosistema progresa se da un aumento de Información. En la universidad el aumento de información ha sido especialmente visible con el aumento, cuantitativo y cualitativo, de la producción científica, a medida que los grupos de investigación se fueron consolidando. Las áreas de conocimiento se han ido retroalimentando con profesores-investigadores formados, en primera instancia, en las mismas. Hay quien a esto le llama, peyorativamente, ENDOGAMIA, nada más lejos de mi opinión, siempre que la selección de los mismos se realice con criterios de solvencia, docente e investigadora, al margen de las relaciones que se tengan con las comisiones y tribunales encargados de la selección.

Los cambios que se han dado en nuestra universidad, no son comparables a los que se producen en los ecosistemas y que son conocidos por distintas etapas de la Sucesión Ecológica, hasta que, en los ecosistemas se alcanza la fase clímax, en la cual se llega a establecer un equilibrio entre los recursos, materia, y la energía disponible para mantener al SISTEMA, en esta fase, la generación de entropía por unidad de tiempo se hace mínima. Situación muy alejada de la realidad en la universidad.

“Los sistemas dinámicos no son nunca estables”. Para explicar esto, Prigogine (1988, pág. 82) recurre al ejemplo siguiente: “Cuando un cuerpo pasa cerca de la Tierra, la trayectoria de nuestro planeta queda modificada, desplazada y ya no vuelve a la situación precedente. Por el contrario, cuando corremos, el corazón acelera los latidos, pero después de haber descansado, reemprende el ritmo normal. Hay pues una diferencia: en el caso del corazón tenemos un comportamiento estable, mientras que en el caso de la dinámica hay una forma de inestabilidad”. “Si no hubiese estabilidad, el mundo cambiaría de continuo, por lo que no podría existir ninguna organización estable de las estructuras, por ejemplo, la de las estructuras biológicas”, a lo que yo añado “de las áreas de conocimiento”.

Al igual que la Termodinámica nos propone un universo en el que el tiempo no es ni ilusión ni disipación, en la universidad el papel que desempeñe el tiempo debe estar basado en la formación de personas, en el desarrollo de una mayor justicia social y ésta en la capacidad de las mismas y no en la de su poder adquisitivo. Creo que la universidad puede responder con un efecto parecido al de la Regresión del Ecosistema, expresión ésta de la contaminación al que el mismo se ve sometido y que se traduce en una marcha atrás en la organización de la materia y el flujo de energía, lo que significaría para la universidad un retroceso, que no estancamiento, en la adquisición de nuevos conocimientos, lo que no se podrá traducir en progreso del conocido I+D+i.

“La resignación supone admitir una instancia superior a lo razonable que hace que aceptemos sin explicación satisfactoria las contradicciones del mundo” (Enrique Tierno Galván: ¿Qué es ser agnóstico? Ed. Tecnos, 1986).

“En este lugar, los libros que ya nadie recuerda, los libros que se han perdido en el tiempo, viven para siempre, esperando llegar algún día a las manos de un nuevo lector, de un nuevo espíritu” (Carlos Ruiz Zafón, La sombra del viento, 2006. Ed. Planeta).

Sirvan estas dos citas para que, los docentes e investigadores, no se resignen y sigan publicando, ya que, las publicaciones son las fuentes de conocimiento que se pueden dejar a las futuras generaciones que actuarán retroalimentando, no solo a los Individuos, sino también a la universidad, Sistema, y ésta, a la Sociedad.

La valoración del Jurado del Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales del año 2012, otorgado a Martha C. Nussbaum, fue: “La dimensión ética está presente en toda su obra y ha participado activamente en los más importantes debates sociales y económicos de nuestro tiempo y por su concepción ética del desarrollo económico”. La galardonada dijo en su discurso de recogida del premio: “Necesitamos sistemas de educación fundamentado en las humanidades para realizar el potencial de las sociedades que luchan por la justicia”, a lo que me permito añadir que la universidad debe seguir su desarrollo en la doble vertiente: científico-técnica y de humanidades, para así no dejarse llevar por las diferentes tendencias que tratan de imponer grupos de presión, cuanto menos, con cortas miras temporales.

Me pregunto, ¿se habrá ya alcanzado el crecimiento asintótico del número de alumnos, profesores y personal de administración y servicios, y tendremos que dedicar más energía a seguir creciendo cualitativamente?

En la confianza en que los vientos sean favorables para la continua travesía de la UMA, y del resto del MUNDO, no sólo universitario, termino expresando la esperanza de que esta pandemia que estamos atravesando sirva para la “reordenación del sistema y que esta reordenación se exprese con una mayor integración, y no sólo conceptual, de la especie humana en el espacio al que ésta pertenece, la NATURALEZA”.

5 comentarios en “El tiempo en la ordenación de los sistemas

    1. Gracias. La razón por la que me pronuncio en la mayor importancia de la comunidad sobre el individuo es que la supervivencia de éste pasa por vivir en una comunidad, al igual que cualquier otra especie de mamífero, ya que, dependiendo de la estructura y de la organización de ella se garantiza la permanencia de la especie y por tanto del individuo como sujeto.

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  1. La creación de la Universidad de Málaga ha sido un hito histórico incuestionable para la ciudad de Málaga y para el propio sistema académico. La evolución que ha seguido desde su creación ha sido ejemplar, alcanzando cotas de competitividad científica y docente espectaculares. Para enlazar con sus párrafos finales,me gustaría señalar que quizás debería transitar en el futuro por una senda de mayor integración de Ciencias y Humanidades, áreas de conocimiento que han sido “divorciadas” a la fuerza desde mucho tiempo atrás en una operación extraña que simuló modernidad. Claramente para no parecer una universidad del medievo, en la que humanidades y ciencia estaban más entrelazadas. Creo que hemos perdido ese enfoque.

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