Dr. Carlos Alonso Bedate S.J. In memoriam

Ignacio Núñez de Castro S.J.
Academia Malagueña de Ciencias

En la mañana del día 13 de abril, Lunes de Pascua, nos dejaba, a los 84 años de edad, el Sacerdote Jesuita Dr. Carlos Alonso Bedate, Profesor de Investigación del CSIC, quien ha desarrollado su trabajo investigador en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa. Desde hace un par de años su salud había mermado su actividad infatigable. Como investigador honorífico, ha estado publicando hasta última hora; una obstrucción recurrente de los alvéolos pulmonares, le  había obligado a  permanecer  en el hospital, más de una vez.  Unos días antes de su fallecimiento había ingresado por el contagio del COVID19.

Desde su fundación en Septiembre de 1975 el Dr. Carlos Alonso ha sido unos de los pilares del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa del CSIC en la Universidad Autónoma de Madrid en el laboratorio de Genética Molecular. En el caso de Carlos Alonso su laboratorio  debería haberse llamado propiamente de  Gen-Ética, de esta manera, sin hacer un juego de palabras, el mismo nombre de su laboratorio nos daría cuenta de las dos dimensiones del Profesor Alonso: un genetista molecular  forjado en el Campus de Davis de la Universidad de California y en el Laboratorio de Genética del Dr. Berendes en la Universidad de Nimega (Holanda), donde realizó el Doctorado, y un  sacerdote de la Compañía de Jesús, pensador pionero de Bioética en España.

En su etapa de Doctorado en Nimega se especializó en Genética Molecular estudiando los cromosomas politénicos de las células de las glándulas salivares de Drosophila melanogaster y en concreto el estudio del fenómeno puffing, lo que permitió estudiar localización y determinación de genes activos.

Carlos Alonso, aunque castellano, nacido en la Mota del Marqués (29.11.1935) y se educó en Málaga. Muerto su padre, siendo él muy pequeño, su madre, que era  farmacéutica, se estableció en Pedregalejo. Carlos entró en el Colegio de San Estanislao y allí coincidí con él. Fuimos amigos en la infancia y en la juventud; él ingresó en la  Compañía de Jesús en 1954, estudió la Licenciatura de Filosofía en la Facultas Philosophica Cumplutensis  y la Licenciatura en Teología en la Facultad de Teología de Granada, se ordenó de sacerdote en Madrid el 15 de Julio de 1965. Aunque  un año  anterior a mí en edad hemos coincidido en diferentes etapas de formación, foros científicos y jesuíticos.

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Cuando Carlos Alonso regresó tras de su formación en EE.UU y Holanda, fue recibido en el grupo de investigación del entonces Catedrático de Bioquímica de la Facultad de Farmacia de Granada, Prof. Federico Mayor Zaragoza, y marchó con él a Madrid en 1973 al  Departamento de Bioquímica y Biología Molecular, como miembro del CSIC en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa. Allí ha realizado una amplia labor investigadora, creando una gran escuela, como puede verse por sus más de 200 trabajos de investigación en Genética, Bioquímica y Parasitología. Ha estado en activo hasta poco días antes morir, su último trabajo en  Journal of Molecular Evolution (2019), es de una rabiosa actualidad, se titula: Evolutionary conserved compositional structure hidden in genomes of the food-and-mouth disease virus and of the human rinovirus en la revista abierta  Scientific Reports, en  el que se estudia las secuencias conservadas de diferentes virus de la familia Picornaviridae, virus RNA causantes de muchas enfermedades en animales y humanos.  En este mismo año aparece también su artículo Conserved critical evolutionary gene structure in orthologs. En este  artículo científico, estudia la identificación y comprensión de limitaciones definidas  en la compleja estructura genética, donde Carlos Alonso discute el concepto de estructura crítica genética conservada en genes ortólogos. Hubiera sido su gran ilusión, y así lo manifestó pocos días antes morir, poder investigar en la estructura genética del coronavirus COVID19, en este caso no ha podido ganarle la partida. unnamed (1)

 

Otra de las facetas investigadoras del Dr. Carlos Alonso ha sido la parasitología y en concreto el estudio de una vacuna para perros, portadores del protozoo Leishmania infantum, para lo cual diseñó una proteína recombinante. La vacuna ha tenido éxito y la difunde LetiFend  (en el siguiente trabajo de su equipo puede seguirse todo  el desarrollo de la vacuna; A large-scale field randomized trial demonstrates safety and efficacy of the vaccine LetiFend® against canine leishmaniosis; Vaccine, 15, 2018, 1972-1982). Sirvan estos apuntes de pistas sobre su gran  labor investigadora.

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Sin embargo, no hemos pasado de la primera parte de su dedicación: GEN, aún queda la segunda parte: ÉTICA. Ha sido en la Bioética donde Carlos Alonso en su madurez ha dado prueba de su buen pensar y de su personalidad reconciliadora. Fue miembro del primer Comité de Bioética de España, del que ha sido Vicepresidente, del Comité de ética de la Comunidad de Madrid, del Comité de Bioética del Consejo de Europa. Juntamente con el Prof. Federico Mayor Zaragoza, fue editor de un volumen sobre Gen-Ética, publicado por la Editorial Ariel, Barcelona, 2003.

 

Durante casi un decenio fue Presidente de la Asociación Interdisciplinar José de Acosta, y editor de varios volúmenes que recogen las Ponencias y Actas de  su reunión anual. La Asociación José de Acosta está formada por un conjunto de Profesores Universitarios y Doctores, que se proponen “promover el diálogo entre la Fe y la Cultura contemporánea al servicio de las personas de nuestro tiempo”. El mismo título del último de los volúmenes editados por Carlos Alonso es muy revelador: ¿Es sostenible el mundo en que vivimos? (Universidad Pontificia Comillas, Madrid, 2013); las contribuciones de los diferentes autores se cuestionan “si en un futuro las naciones pueden construir eficazmente una justicia y bienestar universal duraderos”. 71fqRJ3uDML

Con el fallecimiento de Carlos Alonso hemos perdido un trabajador incansable, un gran científico, un pensador de talante abierto y dialogante, un gran amigo; el conversar con sus muchos amigos fue siempre una de sus grandes armas, capaz de alargarse hasta altas horas de la noche. Carlos, sobre todo, era un Sacerdote muy realista, con una gran sensibilidad y empatía; tenía la virtud de la eutrapelia de la que dice santo Tomás: Eutrapelia dicitur a bona conversatione (S.T. 1,2, q. 60, 5 c). Ciertamente Carlos era un gran conversador. Pero sobre todo era un hombre de robustecida y profunda fe, una de las palabras preferidas, que recuerdo que él repetía muchas veces, era buscar la Transcendencia, es decir: buscar a Dios en todas las cosas.  Cualquier realidad era  contemplada por él con una visión transcendente; como diría Jorge Manrique: “aunque la vida murió/ nos dejó harto consuelo/ su memoria”.

Un comentario en “Dr. Carlos Alonso Bedate S.J. In memoriam

  1. Gracias Ignacio por el recuerdo de Carlos Alonso Balate. Con él están desapareciendo una generación de científicos españoles de la post guerra que mantuvieron la llama llana sagrada del conocimiento científico, esperando tiempos mejores.

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