Repensar Málaga

José Damián Ruíz Sinoga*
Academia Malagueña de Ciencias

Una nueva normalidad. Ese es el futuro próximo que nos espera tras la actual crisis sanitaria, que no ha hecho sino aflorar unas débiles estructuras en una sociedad que en no pocas ocasiones ha estado desafiando a las propias leyes de la Naturaleza, olvidando la inversión en sectores estratégicos como el propio I+D+i. Hoy dependemos de los científicos, el mundo depende de científicos, ¡qué cosas!

También está evidenciando la solidez de la unión de la ciudadanía, que se manifiesta desde el propio símbolo, como puede ser el aplauso como señal de reconocimiento a todos aquellos involucrados que en esta causa se están jugando la vida directamente, sean sanitarios, miembros de los cuerpos de seguridad del estado…, o cajeros de supermercado, hasta asumir con absoluta responsabilidad la confinación. Aunque no es menos cierto, que esta evidenciando la mezquindad de quienes están haciendo caja, caja rápida, traficando con la angustia. Pero si se ha producido un hecho relevante, ha sido mostrar como las estrategias preventivas nos pueden proteger, en este caso, salvando vidas.

Quienes estamos involucrados en el estudio y modelización de la dinámica de los indicadores de Cambio Climático, desde el ámbito de la Geografía y la Gestión del Territorio, entendemos algo de lo que supone la puesta en marcha de actuaciones preventivas, para conseguir uno o varios escenarios. No nos es ajeno comprender como una actuación como la confinación, puede condicionar el comportamiento futuro de la curva de contagio del virus, con todas sus posteriores consecuencias. Tampoco la expresión que se refiere a “doblar la curva”. No nos es ajeno, en definitiva, establecer escenarios futuros derivados de la modelización. Sin embargo, los mapas de incertidumbre de la dinámica viral son muy altos.

La crisis sanitaria está poniendo en valor la inadaptación del anterior modelo de crecimiento a la dinámica territorial de masificación de espacios, y no en balde, sin ser la única causa de la gran capacidad de contagio del virus, las mayores tasas de contaminación se han producido allí donde la densidad es mayor, por razones obvias.

Esta extraordinaria viralidad, ya en si misma, nos obligaría también a repensar la estrategia de ocupación del territorio de los tiempos recientes, puesto que son los espacios mas densamente habitados, los que también desde un punto de vista sanitario tienen un mayor riesgo. Ante la nueva normalidad… ¿Qué opinará el mundo de los seguros al respecto? Y ante la eficiencia del teletrabajo, ¿son los espacios “vaciados” aquellos que pueden convertirse en los nuevos espacios de oportunidad? ¿Se mantendrán las actuales tasas de presencialidad laboral en la nueva normalidad? Y así podríamos enumerar toda una serie de circunstancias sociales, culturales, económicas, de lo que podríamos denominar la respuesta a la estrategia territorial de la masificación. Repensar Málaga. La historia de la provincia de Málaga, y por diversas circunstancias geográficas, socioeconómicas, laborales, paisajísticas y culturales no es ajena a esto. Resiliencia.

Hacia mediados del siglo XIX era una de las provincias más boyantes de España. Una economía basada en las fundiciones, y especialmente en la viticultura hicieron posible incluso la aparición de una entidad bancaria propia, de la mano de una burguesía urbana incipiente, como fiel indicador de dicha dinámica. Pero una extensión de cerca de 100.000 Has de viñedo (en 1881) en apenas 16 años paso a ser de 17.343 Has. El precio de los productos vitícolas cayó en apenas 6 años, el del vino de 170 pts/Hl a 37, y el de las pasas de 25,4 reales/arroba a 14.

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La Phyloxera vaxtatrix, un pulgón que atacó las raíces de los viñedos malagueños.

La responsable fue la Phylloxera vaxtatrix, un pulgón que atacaba e inutilizaba las raíces de los viñedos malagueños. Años después, cuando ya la catástrofe se había consumado, se produjo una cierta recuperación en la viticultura de la mano del antídoto, el portainjertos de procedencia californiana “Rupestris de Lot”, en el que se injertaban nuestras viníferas Moscatel y Pedro Ximenez. En la búsqueda de soluciones científicas y estrategias económicas, en todo este periodo, por cierto, tanto nuestra Sociedad Malagueña de Ciencias (precursora de la actual Academia), como la Sociedad Económica de Amigos del País, tuvieron una muy activa participación, y así obra en sus fondos bibliográficos y documentales.

La espectacular crisis agrícola, generó una sinergia directa en el comercio, en la economía, y en la dinámica demográfica, con manifestaciones paisajísticas, que en algunos casos aun perduran, dado que una parte de los montes de la provincia de Málaga, otrora vitícolas, en la actualidad siguen abandonados tras la crisis filoxérica. Resiliencia.

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La sociedad malagueña fue capaz de reponerse a esa coyuntura critica, incluso tras el azote que supuso la inundación de 1907, que tan vinculada estuvo, por cierto, con el auge de la viticultura, puesto que no en balde, el natural “monte mediterráneo” había sido roturado en aras de la cultura vitícola, y convertido en el gran parque temático de los procesos de erosión del suelo. Es decir, se sacrificó el patrimonio natural por mor de la economía, el comercio, y la empleabilidad. Como comprenderán, nada es nuevo. Efectivamente, especialización y crisis.

Y es que el COVID19, tanto por su contundencia e inmediatez, como por sus posibles secuelas y sinergias, puede ser nuestra nueva filoxera. Pensémoslo: la Málaga prospera era la superpoblada, la litoral, la de la autovía, la ronda, la hiper-ronda, la hipermegaronda, la masificada…, la del turismo de masas, la monoespecializada en una sola industria basada en la densidad de ocupación del territorio, con todo su tejido productivo, social y laboral dependiente. Toda una cultura basada más en la cantidad que en la calidad. Reflexionemos simplemente en lo que, hasta hace tan solo muy pocas semanas, eran consideradas muy buenas noticias y malas noticias… Un solo repaso por la hemeroteca será más que suficiente.

Pero de esta nueva filoxera, de esta pandemia, necesitamos retomar el concepto de resiliencia, aunque solo sea para ver y afrontar el futuro inmediato con cierto optimismo. El de nuestros hijos, el de mis estudiantes.

Y ¿sobre qué estructuras debiera pivotar nuestra nueva normalidad? ¿Cuáles son nuestros recursos? Muchos. Naturales. Climáticos. Infraestructurales. Humanos. Científicos. Empresariales. Universidad. Investigación. Parque Tecnológico. Turísticos, …

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La ciudad de Málaga desarrollada en ambas riberas del río Guadalmedina cuyas avenidas torrenciales ocasionaron importantes episodios catastróficos.

Evidentemente hemos de ser conscientes de que la construcción de esa nueva normalidad tendrá que sostenerse en la necesidad de buscar alternativas que generen empleo, equilibrio territorial, utilización sostenible de recursos, y garantice la calidad de vida. Una sociedad inteligente es aquella que, siendo consciente de su vulnerabilidad, de sus peligros y sus riesgos, adecúa estrategias de prevención suficientes como para resolverlos con el menor costo posible. En adelante no va a seguir valiendo todo, y dado que no es posible soplar y sorber a la vez, si se apuesta también por la garantía de recursos y prevención de riesgos, será necesaria la reordenación de ciertas estrategias de gestión territorial. Reordenar los recursos propios, otorgándole al agua, el papel determinante que le corresponde, puesto que el estrés hídrico será una mayor crisis cuyas consecuencias se manifestarán en forma de inseguridad alimentaria, conflictos sociales, económicos, migraciones e inestabilidad financiera.

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El barrio de la Malagueta. Uno de los lugares del casco urbano que soporta mayor presión urbanística y más elevada tasa de población. La ocupación de los dominios playeros ha obligado a realizar importantes intervenciones en la costa y así disponer de espacios litorales para el aprovechamiento turístico y el esparcimiento de la población.

Ordenación de recursos también desde el punto de vista legal, y no se pueden destruir espacios únicos en el litoral, ni autenticas reservas naturales en el interior de la provincia, por mor de un desarrollismo, cuyo patrón territorial se basa en un consumo excesivo de espacio por unidad de superficie, en una densificación, muy por encima incluso de lo que dictan las normas básicas del sentido común. Desarrollismo falso, por otra parte, porque durante estos días de confinamiento, son precisamente estos espacios interiores los que nos están abasteciendo de víveres. Repensar también por ahí.

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El medio rural,  precisamente los espacios interiores que nos están abasteciendo de víveres

Y por último, en esa estrategia hacia la nueva normalidad, debe determinarse la capacidad de carga demográfica del territorio, y reequilibrarlo mediante una gestión y ordenación adecuada del mismo que garantice tanto servicios como calidad de vida de la ciudadanía.

 

*José-Damián Ruiz Sinoga es Catedrático de Geografía Física de la Universidad de Málaga y Académico de Número de la Academia Malagueña de Ciencias

3 comentarios en “Repensar Málaga

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