La profesión farmacéutica frente al SARS-CoV-2

Encarnación Fontao Rey
Academia Malagueña de Ciencias

Ante la pandemia provocada por el COVID19, la sociedad en general ha tomado conciencia de la importancia de la Ciencia y de los científicos, de los que busca respuestas ante las terribles situaciones planteadas, esperando al mismo tiempo de los profesionales sanitarios la solución a las mismas, confiando en su trabajo y sus conocimientos.

Los profesionales sanitarios, herederos de grandes carencias que vienen de décadas, han dado un paso adelante demostrando que los pacientes están, incluso, por encima de su propia vida, trabajando jornadas interminables en condiciones absolutamente precarias, sin equipos de protección suficientes, en hospitales que no están en absoluto preparados para recibir el número de afectados que han ido produciéndose a lo largo del tiempo. La sociedad está en deuda con todos ellos.

Los farmacéuticos, con todos los medios a su alcance y desde todas sus facetas profesionales, están interviniendo en esta pandemia desde los distintos estamentos donde ejercen su profesión, con la misma intensidad y vocación sanitaria que el resto de los profesionales, y en muchos casos, con las mismas carencias y falta de ayuda de las administraciones públicas.

Todos esperamos que la denostada industria farmacéutica sea capaz, en un tiempo record, de conseguir medicamentos eficaces que nos devuelvan la salud, o que fabriquen a marchas forzadas aquellos tan necesarios en los hospitales en estos momentos para poder tratar o paliar la situación de muchos enfermos, aunque no faltaran las teorías “conspiranoicas” ni más de un gurú mediático que la culpe de la pandemia.

Esperamos también que grupos de investigadores de universidades, centros de investigación públicos o privados, donde los farmacéuticos están muy presentes, consigan descubrir los mecanismos de actuación del SARS-Cov-2 y obtener una vacuna que nos permita retornar a nuestra habitual forma de vida. ¿Pero cómo esperar que estos equipos puedan investigar, más allá de su gran pasión por la Ciencia, si no los dotamos de los suficientes recursos?

Es de todos conocida la dificultad de financiación con la que se encuentran nuestros investigadores científicos a pesar de que los responsables políticos, unos u otros, utilizan de manera continuada la idea de la importancia que tiene para el país la investigación, el desarrollo y la innovación.

Dentro de estos grupos de investigadores encontramos al Dr. Mariano Esteban, farmacéutico, perteneciente al Centro Nacional de Biotecnología (CNB) que lidera un grupo de investigación con un estudio muy avanzado para la obtención de una vacuna frente al COVID19.

Pero además de los profesionales en la industria y en la investigación hay un gran colectivo de farmacéuticos con oficinas de farmacia, ejerciendo su labor asistencial trescientos sesenta y cinco días del año, que en estos momentos están demostrando ser unos profesionales sanitarios de primer orden,  a pesar de no ser tenidas en cuenta  por las autoridades sanitarias sus necesidades de protección frente al COVID19, y que han actuado con indiferencia e incomprensión  aun siendo una de las  primeras líneas de fuego ante esta enfermedad.

Son momentos difíciles y se han encontrado incapaces de poder suministrar a la población atemorizada, los elementos básicos de protección frente al virus en un mercado que ha estado meses desabastecido, pero han continuado con su labor de educación sanitaria en todos sus establecimientos para explicar a la población que carece de internet o no es capaz de comprender el alcance de la pandemia, los síntomas  y la importancia de seguir los consejos básicos, de cómo lavarse las manos correctamente, a que teléfono llamar si se tiene fiebre y qué medidas se han de tomar en convivencia con los demás.

Para evitar desplazamientos, desde las farmacias de hospital se han establecidos mecanismos de coordinación para que medicamentos de uso hospitalario puedan llegar a los pacientes a partir de la oficina de farmacia más próxima.

En coordinación con las fuerzas de seguridad del estado, más de 9.000 farmacias participan activa y solidariamente, ante el peligro e inseguridad que pueden sufrir mujeres y niños en situación del maltrato agravado por el confinamiento. Han puesto en funcionamiento el programa “Mascarilla 19”, que facilita a las victimas poner de manifiesto la situación en que se encuentran y recibir la ayuda adecuada.

Qué decir de los farmacéuticos que ejercen su labor en barrios o en zonas desfavorecidas, con implicación activa para ayudar a personas en especial situación de vulnerabilidad, entregando los medicamentos prescritos en los propios domicilios, así como en entornos rurales en los que después de finalizar su jornada, llevan los medicamentos por sus propios medios a pueblos o pedanías alejados, a ancianos impedidos o que viven solos y a enfermos que no pueden desplazarse.

A día de hoy, hay que lamentar que han fallecido ocho compañeros en el cumplimento de sus obligaciones, 276 profesionales están ingresados o en cuarentena, 126 farmacias con alguno de sus miembros en la misma situación y 57 farmacias cerradas en toda España a causa del COVID19.

Desde estas líneas quiero enviar nuestro agradecimiento a todos los compañeros farmacéuticos por vuestra labor silenciosa y abnegada y, ¿por qué no decirlo?, poco aplaudida.

 

 

*Agradecemos a José Antonio Gallego Vázquez (@joseantoniogall) la cesión gratuíta de la imagen de cabecera.

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