Las razones de un minucioso arquitecto de la Naturaleza

Fernando Orellana Ramos y Víctor Díaz-del-Río Español
Academia Malagueña de Ciencias

Los árboles destas montañas son mi compañía, las aguas claras destos arroyos mis espejos, con los árboles y con las aguas comunico mis pensamientos“. (Cervantes en boca de Marcela. Capítulo XIV de “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”, 1ª parte).

No ha mucho tiempo atrás, quedéme abstraído y reconcentrado en la contemplación de una imagen publicada en un librillo* guía sobre el Caminito del Rey, precisamente en la página 19, en la que un bien equipado y robusto operario, convenientemente pertrechado con los arneses de seguridad preceptivos y ataviado con un casco amarillo, señalaba con su dedo índice en determinada dirección, tratando de captar la atención del otro personaje atrapado en la misma imagen, que se presenta tocado con un casco blanco y el barbuquejo bien ajustado a la barbilla, y que parece estar ausente de los señalamientos de su compañero. La escena la completa una pasarela de tablillas de madera en cuyo borde se encajan unos pasamanos ensartados con cable de acero y bajo sus pies un relieve calizo de verticalidad vertiginosa, tan amenazante como los bloques y cantos pétreos que ponen en riesgo sus espaldas con escurridiza viscosidad deslizante. Aquello, evidentemente, era una obra en curso y el personaje que, aparentemente, no atendía a las razones por las que habría que mirar en dirección distinta a la que parecía ensimismarse era, ni más ni menos, Luis Machuca Santa Cruz. El arquitecto, según reza al pie de la fotografía.

Luis escuchaba los comentarios de su guía, estoy seguro. Es hombre respetuoso y atiende a cuanto se le dice, pero en aquella ocasión se ponía de manifiesto que le interesaba fijar la mirada en dirección diferente a la que le indicaba el operario. El arquitecto Machuca, al amparo de su blanco yelmo, se agarra al cable de acero en un intento de analizar la seguridad con la que el poste de pasamanos está asido a la plataforma que le sirve de base. Mira con fijeza la solidez del soporte de acero mate, pisa escrutador con su pie izquierdo las tablillas de la pasarela, se inclina ligeramente para analizar el punto de soldadura, los tornillos, abrazaderas, juntas tóricas, anclajes, hembrillas, grapas y espárragos, etc., nada se escapa a su analítica mirada ni a su experimentado test personal de seguridad. ¿Estará suficientemente seguro? Pues parece que sí, se dice a sí mismo. Sigamos pues la inspección de la obra.  20190618_190522

Ahí, en primera línea de obra se adivina el carácter de este personaje singular que además de diseñar obras emblemáticas, escribe sus pensamientos sobre la obra hecha, pero también los dibuja con arte y les da color en atractivas aguadas que reflejan su sensibilidad ambiental y su amor por la Naturaleza. Y como dice Cervantes por boca de Marcela: “… con los árboles y con las aguas comunico mis pensamientos”. Árboles y aguas impulsan sus pensamientos para que afloren como manantiales de ideas que se van plasmando en bocetos sobre sus papeles y que, a la postre, configurarán un proyecto técnico. El arquitecto minucioso retoca lo que la Naturaleza ha construido, procurando causarle el menor daño posible y nos lo ofrece a los amantes de los espacios naturales para que disfrutemos de la hermosura de lo que él mismo vio y que le provocó aquellos pensamientos que alumbraron estos proyectos. Gracias a la creatividad de Luis Machuca podemos disfrutar de uno de los monumentos naturales más espectaculares del mundo, y hacerlo con absoluta seguridad.

Todas estas nuestras razones acudían a la mente cuando, en la tarde de ayer martes 18 de junio, celebramos un Acto Académico consistente en la presentación del libro escrito por el Académico Dr. Arquitecto Luis Machuca Santa Cruz que bajo el título “Recuperación del Caminito del Rey” narra los avatares que llevaron a la culminación de esta extraordinaria obra que viene a facilitar la contemplación de uno de los monumentos naturales más espectaculares de cuantos en el mundo existen.  20190618_190612

La mesa de presentación estuvo compuesta por el alcalde de Ayuntamiento de Málaga, Francisco de la Torre, el presidente de la Diputación de Málaga, Francisco Salado, el editor del libro, Ferrán Ventura, el presidente de la Academia Malagueña de Ciencias, Fernando Orellana, y el autor de la obra Luis Machuca Santa Cruz.

Con el espectacular y acogedor salón de actos del Museo Carmen Thyssen de Málaga repleto de público -hasta el punto de que hubo de cerrar sus puertas por completar el aforo unos minutos antes del inicio del acto-, el autor estuvo arropado por familiares, amigos, académicos y alcaldes de las poblaciones que se benefician largamente de esta singular obra que constituye el eje central del acto celebrado. No faltaron los halagos, particularmente de las autoridades presentes en el acto y muy especialmente del alcalde que encontró tiempo suficiente en su jornada para intervenir y mencionar la importancia de la obra y la relevancia de las ideas que desarrolló el Dr. Machuca en su proyecto de ejecución. Factores como la innovación tecnológica o en el propio diseño de alguno de los elementos que componen el conjunto -como puede ser el Centro de Recepción e Interpretación o el puente colgante que vuela sobre el del ferrocarril-, pusieron de manifiesto la admiración que el alcalde profesa por el arquitecto Machuca. Una breve presencia en la sala pero un hondo contenido en su mensaje, fueron bastante para dejar constancia de la importancia que el alcalde y el Ayuntamiento da a esta extraordinaria infraestructura que la provincia de Málaga ofrece a cuantos visitantes acudan a contemplar el Desfiladero de los Gaitanes a lo largo del “Caminito del Rey”.  20190618_190816

El presidente de la Academia Malagueña de Ciencias, Dr. Fernando Orellana Ramos, le sucedió en el uso de la palabra. En un mensaje repleto de referencias a la trayectoria de su compañero académico y Vicepresidente de la Academia, Dr. Machuca Santa Cruz, supo hacer un breve recorrido por su historial profesional dejando entrever la admiración que por él profesa, reconociendo la impronta que el Académico Arquitecto deja en la ciudad de Málaga, en su provincia y en el extranjero, después de largos años de dedicación profesional.

Sus primeras palabras estuvieron dedicadas a destacar la trascendencia de la obra del autor: “Hay obras que, una vez transcurridas decenas de años, constituyen referencias o hitos que han transformado nuestro entorno y son consideradas, mayoritaria o unánimemente, como muy positivas, importantes y marcadoras de un antes y un después en la colectividad. Entre las existentes en nuestra ciudad de Málaga podríamos citar: la Farola, la apertura de la calle Larios, el Parque, la Alameda, el reencuentro Puerto-Ciudad, y en nuestra provincia, sin lugar a duda, la obra de referencia es la recuperación del Caminito del Rey. Nos encontramos, quizás, ante la actuación arquitectónica y paisajística más reconocida y premiada, nacional e internacionalmente, del siglo XXI en Málaga. Posiblemente también en Andalucía y en España”.  20190618_191650

Recuerda a continuación el Dr. Orellana algunas palabras escritas en el prólogo por el arquitecto Gabriel Ruíz Cabrero sobre la obra: “Luis Machuca ha tenido la sensibilidad de mantener la obra de sus anteriores sin tocarla, testimonio de una ingeniería que ya es patrimonio de la historia, muestra de técnicas y afanes ejemplares, y sobre ella hacer un camino que recupera el uso que estaba perdido”. Resuenan todavía los más de diez premios que Luis Machuca ha recibido a lo largo de su carrera profesional como reconocimiento a su ingenio y su manera de resolver complejos problemas arquitectónicos. La relación de edificios que jalonan las calles de la ciudad de Málaga ponen de manifiesto sus capacidades técnicas y su concepción de una estética urbana que ha dejado escuela en las principales escuelas de arquitectura de España y del extranjero.

No se quedó atrás en halagos y reconocimiento público a la trascendencia de la obra ninguno de los intervinientes. El arquitecto editor Ferrán Ventura Blanch, de Recolectores Urbanos Editorial, apuntó la facilidad de conexión con el Dr. Machuca para poder concretar el formato de la edición del libro. Bromeaba sobre la cantidad de ejemplares de la tirada que pasó inicialmente de 1000 volúmenes a 5000 finales, cuestión que “obliga a esforzarse para venderlos”, ironizaron interviniente y escritor. 20190618_192604

En sus palabras de presentación del libro, el Dr. Machuca se dedicó in extenso a recordar a cuantos habían aportado ideas, trabajo e ilusión en la obra de la que él se hizo cargo. Con la modestia que le es propia, agradeció a cuantos acudían a su mente, que no fueron pocos, todos aquellos detalles que incrementaban el valor de sus palabras. No faltó quién pasara por su boca, y si alguno le faltara, aún tendría tiempo de recuperar la palabra al final del acto para incidir en que su memoria le había fallado por no recordar a fulano o mengano quienes fueron determinantes en algún momento de la magna obra.

Haciendo honor a su reconocida honradez mencionó en repetidas ocasiones al Ingeniero Rafael Benjumea por ser el verdadero artífice del Caminito del Rey que se construyó, no sin el esfuerzo y sacrificio de muchas personas, sin relación alguna con el Rey Alfonso XIII. Sus orígenes hay que buscarlos en causas mucho menos regias y bastante más prácticas y sociales. La primera pasarela, que se la llevó por delante una crecida del río, se encontraba a penas unos metros por encima del nivel de las aguas. Se construye para poder acceder de manera rápida al interior de los cañones y así poder construir el canal que atraviesa todo el desfiladero. En la segunda pasarela se emplean materiales más contundentes y se construye de forma más sólida. Los rieles de ferrocarril empotrados en las vertientes del desfiladero sostuvieron la bovedilla de ladrillo y cemento que asentó el propio caminito. Esto facilitó la comunicación de las familias que vivían al otro lado del desfiladero. Así se llega a nuestros días, y esa obra es visible en muchos tramos del camino recuperado en esta última actuación. Ahí encontramos uno de los valores de la obra; construir sin destruir, pudiendo contemplar y valorar lo que otros han hecho y que ha dado pie a lo que ahora tenemos. El propio Machuca se preguntaba a sí mismo como habían podido construir algunos tramos de la pasarela con las limitaciones tecnológicas que existían en aquellos momentos y los riesgos que corrían durante la construcción en la que por toda seguridad cubrían sus cabezas con boinas y gorras del país.  20190618_193110

No resta importancia a los avances tecnológicos que le permiten aplicar soluciones técnicas impensables en otro tiempo. Pone como ejemplo el sistema de sujeción de la pasarela o el puente colgante “casi invisible, por lo que cuantos lo atraviesan parecen caminar sobre el aire”. Puente con el que tuvo entretenimiento para rato y al que le dio vueltas, contrastando opiniones con otros muchos colegas, hasta que encontró la solución que buscaba. Desde luego, a tenor de lo que contó, no resulta fácil realizar una obra de esta envergadura teniendo como norte la integración en el paisaje de cada uno de los elementos con los que se construye. Ironiza con uno de estos elementos, el acero mate, y dice textualmente “no se me ocurrió decir nada al respecto pues, en caso de comentar que iba a utilizar acero me hubieran puesto el grito en el cielo. Todos imaginarían el acero brillando a lo largo del valle”.

Con independencia de que nadie en la sala sabía cuándo ni cómo iba a finalizar su intervención, que él mismo confiesa que estaba saliendo de forma totalmente diferente a como la preparó, fue desgranando anécdotas a cual más curiosa. Un buen día, dice, me encuentro a Elías Bendodo y me traspasa una carpeta diciéndome “Luis, ahí tienes eso”. Es el comienzo de la historia de la recuperación del Caminito del Rey. Sus conversaciones con algunos alcaldes de la zona no resultaron menos curiosas y en todas ellas reinaba el escepticismo, del mismo modo que reinaba en su mente la convicción de que si había presupuesto aquello saldría adelante, por más manido y ocioso que hubiera estado el expediente en la Diputación. Y así fue. Su determinación fue el elemento clave.

Cierra el acto el presidente de la Diputación de Málaga, Francisco Salado, centrando su discurso en la trascendencia social y económica que tiene la obra realizada por Luis Machuca. Valora la integración absoluta de la pasarela en el paisaje natural, sin alterar la perspectiva que el desfiladero tiene desde cualquier ángulo. Esto es mérito de la sensibilidad ambiental que tiene Machuca y el respeto que siente por la Naturaleza tratando de no alterar la belleza natural del lugar que en palabras suyas “es un monumento natural”.  20190618_200950

Con su libro en las manos, escrito en español e inglés en atención a la enorme cantidad de viajeros extranjeros que visitan el lugar, Luis Machuca volvió a recibir las felicitaciones de cuantos asistieron al acto. Todavía quedaban algunos que le esperaban en el vestíbulo, y que no habían podido acceder, para darle un abrazo y felicitarlo. Tal es la impronta que el autor tiene en la sociedad malagueña. Un acto memorable que destaca el arte de un minucioso arquitecto que ha sabido integrar su obra en el paisaje, respetando los valores naturales de un espectacular relieve. Arte de un arquitecto comentado en un verdadero templo del arte como es el Museo Carmen Thyssen Málaga.

*(2016) Desfiladero de los Gaitanes. Caminito del Rey (El Chorro). Cantalejo Duarte, P., Imagraf Impresores. Diputación de Málaga.

*Nuestro agradecimiento a Hispania Nostra por el co-patrocinio del Acto Académico.

 

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