Presentación de la Conferencia del Dr. Federico Soriguer: “Instinto del Arte”. En el Cuadragésimo Aniversario de la llegada de Suso de Marcos a Málaga

Fernando Orellana Ramos
Presidente de la Academia Malagueña de Ciencias

“El concepto celebra la unión ideal entre la materia y la forma para generar emoción” (Suso de Marcos). Sus palabras me sugieren estas otras: La capacidad de admiración, de conocer, de discernir reflexionando críticamente, de cambiar de opinión, estando abiertos a otras opciones o visiones del mundo de ansias de aprender y también de compartir, trasmitir, de cualquier forma, con la pluma, con la escultura, con el testimonio, hacen humana, grande y solidaria a un persona.

Muchísimas gracias por contar conmigo para presentar este acto que celebra el Cuadragésimo Aniversario de la llegada del escultor Suso de Marcos a Málaga. Nos encontramos para ello en este templo de la cultura, del conocimiento y de la reflexión que es la “Casaestudio de Suso de Marcos”.

Estoy realmente abrumado al encontrarme entre dos grandes malagueños (uno de Cabra y otro de Boimorto), dos grandes de la Cultura, del pensamiento y de la comunicación plástica o escrita. He aquí un modesto Oftalmólogo presentando a Federico Soriguer en el taller de Suso de Marcos. Ellos representan lo que he querido expresar con mis anteriores palabras. Dos grandes de la Medicina, de la docencia, de la escultura que lo son aún más por su aportación cultural y crítica, por su capacidad de inducir emociones, reflexiones y actuaciones que conducen a un mundo más amable, justo y solidario.IMG-20190202-WA0013

Publicaba Federico Soriguer, el domingo 27 de enero, en el malagueño Diario Sur reflexionando sobre algunas ideas de Wilson, y citándolo dice: “Hace una llamada urgente a una reconciliación entre las humanidades y las ciencias dentro de lo que llama una tercera ilustración. El caso de Edward O. Wilson es un buen ejemplo de que uno de los regalos de envejecer es la oportunidad de cambiar de opinión, o al menos, de precisarla. ¿Y no es esta capacidad de cambiar de opinión la mayor muestra de creatividad de la mente humana? El viejo Wilson propone, si no la integración sí al menos el acercamiento, entre las disciplinas científicas y las humanidades como el mejor instrumento para construir una sociedad capaz de hacer frente a los enormes retos del futuro. ¿Y no es esto lo que desde hace años viene proponiendo la Academia Malagueña de Ciencias? Naturalistas, químicos, físicos, matemáticos, astrónomos pero también arquitectos, médicos, historiadores, periodistas, sociólogos, juristas y espero que en el futuro inmediato también filósofos, conviven en el seno de la Academia desde su fundación. La ciencia es parte de la cultura, la ciencia es cultura, es el lema de la AMC desde al menos los comienzos del siglo XXI.

Lo que se necesita, en fin, son unas disciplinas científicas que deberán ser cada vez más humanistas y unas humanidades que deberían ser cada vez más científicas. ¿Y no es todo esto un proyecto apasionante en un mundo que necesita ser pensado? Pensar el mundo y al mismo tiempo vivir en él. Casi nada.”IMG-20190202-WA0023

Siempre he admirado y seguido los escritos de Federico Soriguer, incluso en la legítima y enriquecedora discrepancia. A raíz de la publicación, hace unos años, del Premio Málaga de Investigación sobre el Estudio Pizarra, ganado por Federico y su equipo, me permití terminar mis palabras de presentación con este párrafo: “Expresar públicamente una ilusión o anhelo: Que el Dr. Soriguer se incorpore en un próximo futuro a nuestra Academia Malagueña de Ciencias, aportando su espíritu crítico e independiente, su gran pluma y su inmenso bagaje humanístico, cultural, científico y social”.

Y poco después este sueño-ilusión se hizo realidad. Desde octubre de 2016 Federico Soriguer ha enriquecido con su presencia como Académico de Número, a la Academia Malagueña de Ciencias, realizando aportaciones en todos sus órdenes y siendo en la actualidad el Coordinador de la Sección de Ciencias Sociales y Humanidades. Permíteme Federico que trace una breve semblanza de tu personalidad y trayectoria profesional.

Federico J. C. Soriguer Escofet nació en Cabra (Córdoba) en agosto de 1946. Su padre, Juan Luis, era Catedrático de Matemáticas en el Instituto de la localidad. Sin duda su abuelo materno, Carlos, médico del pueblo, influiría en su decisión de comenzar en 1962, muy joven, la carrera de Medicina.

Con 22 años, ya era profesor de Patología Médica en la Universidad de Sevilla y trabajaba como médico internista en las Cinco Llagas. Además, como subdirector del colegio mayor Hernando Colón, organizaba actividades que le llevaron a compartir tertulia con Miguel Ángel Asturias, Mario Vargas Llosa, Caro Baroja o Alfonso Grosso. Comenzó entonces a desarrollar, junto a un grupo de profesionales, una medicina en la que ligaba la consulta y la investigación, ya en el campo del que se convertiría un experto: el metabolismo.

En Málaga recaló en 1974 como adjunto de Medicina Interna en el Hospital Carlos Haya. En palabras suyas: “Allí encontré un espacio de libertad como nunca había soñado”. Puso en marcha el experimento frustrado en Sevilla, fusionar la investigación y la atención a los pacientes. Y así, «como médico de día y científico de noche», creó el servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Carlos Haya y trabajó en el desarrollo de un modelo de organización y gestión que solo mucho después se llamaría gestión por valores. El fruto de su labor hace figurar hoy al Carlos Haya como uno de los hospitales punteros en esta especialidad, particularmente en diabetes.IMG-20190202-WA0022

Entre sus puestos de responsabilidad en la gestión cito el de Jefe de Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Carlos Haya y Director del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga hasta el año 2013 en que fue jubilado contra su voluntad. Durante su periodo como médico de un gran hospital del sistema sanitario público, compatibilizó la actividad clínica con la docencia postgrado y la investigación. En su servicio se han formado varias generaciones de médicos residentes. Como Director del Grupo de Investigación del Servicio de Endocrinología, ha dirigido 25 tesis doctorales, y conseguido en régimen de concurrencia competitiva más de 30 proyectos financiados por agencias autonómicas, nacionales e internacionales, llevando a cabo más de 300 publicaciones, la mitad de ellas en revistas internacionales.

Singularmente, el Proyecto PIZARRA -uno de estos proyectos ejecutados-, fue seleccionado como “Premio Málaga de Investigación” en la modalidad de Ciencias. En el año 2005 recibe el premio de la Fundación Uriach por su trayectoria científica. Recientemente, el Dr. Soriguer ha asesorado al Ayuntamiento de Málaga, y a su Alcalde, en la elaboración del Plan Municipal de Salud de la Ciudad de Málaga.

Pero su actividad se extiende más allá de la práctica de la medicina y la investigación científica, alcanzando ámbitos como la literatura o las columnas de opinión en prensa. Federico sabe encontrar tiempo para escribir artículos, libros de medicina e incluso cuentos, actividades en las que siempre ha encontrado un éxito incuestionable. Ha recibido muchos otros reconocimientos por su trabajo, entre los que destaco: la Medalla de Oro de la Fundación Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (2007), Premio Andalucía Investigación en Salud (2009), Premio anual de la SED, Premio al mejor Servicio de Endocrinología (2012).

El 12 de junio de 2015, Teodoro León Gross escribía en el Diario Sur un artículo titulado “Perder el tiempo” en el que, entre otras cosas, decía: “Una mañana, a las 09:00h, la Administración andaluza comunicó al médico Federico Soriguer que recogiera sus cosas; cumplía 67 años y de repente… Ahí arranca ‘Diario de un médico jubilado’, un libro estupendo que es, sobre todo, el diario de un hombre sin plan B que tiene que reinventarse, lleno de miedos, no sabe si al tiempo, verse con nada que hacer o a la trivialidad de la vida cotidiana… pero también se abre paso el descubrimiento de otra vida: «Convertir las cosas ordinarias en acontecimientos singulares y extraordinarios, ése es el objetivo de la vida de un jubilado». Este libro es el itinerario lúcido y descarnado de ese aprendizaje. Soriguer, es de lo mejor de la Málaga ilustrada.”

Creo, y lo siento por sus pacientes y por la Sanidad pública en Andalucía -una joya que todos hemos de cuidar y ayudar a que recupere su excelencia-, que la Cultura, la Ciencia, nuestra Academia Malagueña de Ciencias y la ciudad de Málaga hemos salido ganando, y muchísimo, con la jubilación forzosa de Federico, circunstancia que le ha permitido dedicar su tiempo a enriquecernos con su experiencia, su cultura y su entrega a la expansión y fomento del conocimiento científico.

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