El mensaje de la AMC en las Redes Sociales

Dr. Fernando Orellana Ramos
Presidente de la Academia Malagueña de Ciencias

Adaptémonos a los nuevos tiempos. Es recomendable que las academias utilicen las nuevas vías digitales para el fomento y divulgación de la Ciencia y la Cultura.

La participación de la Directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas en una Jornada celebrada recientemente en Málaga sobre “Ciencia y Unión Europea” organizada por la Academia Malagueña de Ciencias, en la que mencionó la utilidad de las Redes Sociales en la divulgación de la actividad científica que realiza la Institución, ha vuelto a traer a la palestra la importancia que tiene difundir el mensaje científico que cada institución tenga a través de las Redes Sociales. Esta actividad genera importantes retornos -particularmente a nivel social en el que la Sociedad percibe la Ciencia que se ejecuta con los impuestos que paga-, que pueden ser convenientemente canalizados para transformarlos en impulsos que permitan mejorar los cauces de gestión de dichas instituciones, tanto en el plano económico-financiero como en el del capital humano.

La presencia de las instituciones en las Redes Sociales, particularmente en Twitter, se ha convertido en los últimos años en un hecho de gran actualidad que a muchos ciudadanos ha llamado la atención y que ha sido recibido de muy buen grado –se da la circunstancia de que el número de seguidores de los perfiles de Twitter de las instituciones científicas se incrementa rápidamente a medida que sus mensajes son más cercanos y de más sencilla asimilación-. Puede entenderse esta iniciativa como una derivada del concepto “Ciencia y Sociedad” en un intento de acercar la actividad científica a la Sociedad, utilizando un lenguaje alejado de los tecnicismos científicos y más próximo a la ciudadanía.

En realidad, el último cuarto del Siglo XX y el inicio del Siglo XXI ha supuesto una auténtica revolución en la Comunicación Social que está provocando cambios muy importantes en la Sociedad. Dichos cambios son perceptibles en nuestro entorno más próximo y ya no es posible encontrar personas bien informadas que no utilicen medios digitales –particularmente Redes Sociales-, para rescatar la noticia de mayor actualidad. En esta materia la actualidad se percibe a través de una realidad que se postula de forma nítida: “la noticia es lo que está pasando”, y un minuto después ya no será noticia, será sustituida por otra que suceda en ese minuto posterior. Se llega al extremo de que, en ocasiones, la imagen es la noticia, sin necesidad de palabras que la comenten, y esto es posible únicamente en el mundo digital que nos dinamiza a una velocidad de vértigo.

Un buen ejemplo de lo que comento lo tenemos en la reconversión de los medios de Comunicación que se han visto arrastrados por esta dinámica que aturde –es curioso observar como no hay noticiario televisivo que no incluya, por una u otra razón, un tuit de algún personaje al que se refiera la noticia concreta que en cada caso comenten-. Los medios han sido víctimas de una adaptación para la que, por desgracia, no todos estaban preparados y así hemos visto desaparecer varios tabloides de prensa diaria y algunas importantes revistas temáticas, provocada por la imperiosa concentración de medios en unos pocos consorcios que se mueven, en gran medida, en el ámbito digital. No es menos cierto que la noticia ya no siempre la capturan y difunden los medios, si no que cualquier persona que tenga un móvil en sus manos y está oportunamente en el lugar de la noticia, se convertirá en agencia de información involuntaria y la difundirá inmediatamente por cualquiera de las vías digitales que utilice y, si la noticia en impactante, tendrá una expansión tan sorprendente que alcanzará la categoría de viral en las redes sociales.Nueva imagen (4)

Por otra parte, una de las formas de generar opinión sobre la actualidad científica y cultural -aspecto que es misión principal de la AMC -, social o política, es la apertura de un Blog en el que se dé a conocer el pensamiento de su titular, hasta el punto de que la prensa digital pugna hoy en día por incluir en su plantilla a los blogs más visitados por los cibernautas. Es evidente que resulta una manera práctica de tener más lectores.La realidad cotidiana es tan exigente como la propuesta de Darwin expuesta en la Teoría de la Adaptación de las Especies. Entonces, no nos queda más remedio que ir modificando nuestras tradicionales vías de comunicación y divulgación “hasta adquirir esta perfección estructural y esta adaptación” (sic.) que nos permita, por todos los medios posibles, cumplir la misión que tiene encomendada nuestra Academia.

Hasta el día de hoy la AMC ha dado algunos pasos en el ámbito digital (Twitter, Facebook, Web, Whatsup) que están demostrando ser muy eficaces en materia de divulgación y fomento de las actividades culturales, del mismo modo que lo han hecho otras academias con notable acogida por sus seguidores. Nos hemos incorporado a ese mundo intangible que se mueve por internet, utilizando las redes sociales para difundir nuestras actividades, activar nuestro cruce de opiniones, y expandir la curiosidad científica y el amor por la Ciencia a lo largo y ancho de ese mundo en el que habita un ignoto número de personas. Adaptarse a él ha sido un reto difícil que estamos tratando de superar con la limitación de medios que es propia en una Sociedad filantrópica como es la AMC. Pero estamos convencidos de que merece la pena el esfuerzo, a la vista de que el rendimiento que hasta ahora hemos alcanzado resulta prometedor. Es evidente, por otro lado, que tendremos que mantener el esfuerzo procurando acompañarlo de otras formas de comunicación que hasta ahora no habíamos utilizado.

No me cabe la menor duda de que nuestra actividad es fuente de noticias y, lo que no es menos importante, nuestros académicos son generadores de opinión, virtud que atañe tanto a los que conviven en nuestra ciudad como aquellos correspondientes que, alejados de la vida capitalina, podrán ahora sentirse más vinculados a la misión que tenemos encomendada, disponiendo de este foro abierto a sus ideas y pensamientos. Entonces ¿por qué no utilizar nuestra propia tribuna digital de opinión, desde la que los académicos expresen libremente su pensamiento en la materia que ellos mismos deseen? La idea es pues ofrecer esta tribuna digital a todos nuestros académicos para que la utilicen siempre que lo deseen y así hacer llegar a toda la Sociedad, en su sentido más amplio, el pensamiento maduro de profesionales de todos los ámbitos que desde su experiencia acumulada aporten criterio sobre los asuntos de más candente actualidad.

Estoy convencido de que este Blog de la Academia Malagueña de Ciencias será una fructífera vía de comunicación con la “Sociedad Digital” que vive vinculada a esas autopistas de comunicación que se llaman las Redes Sociales. Creo que nuestra misión quedará bastante más consolidada si nos adecuamos a los nuevos tiempos de la Comunicación Social. Es pues recomendable tomar como consejo la idea de Darwin hasta conseguir esa perfección adaptativa que nos permita convivir en ese mundo digital que es menos sensible a las formas tradicionales de comunicación oral o escrita en soportes tangibles.

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6 comentarios en “El mensaje de la AMC en las Redes Sociales

  1. Felicidades Presidente Orellana por esta proverbial visión del mundo de la Comunicación digital. Confiemos en que el alcance que tengan las opiniones de los académicos lleguen mucho más allá de lo que imaginemos y sirvan para alcanzar un mundo mejor, más justo, más igualitario y en el que la Ciencia y la Cultura desempeñen ese importante papel que todos los hombres de bien desean. Good job Mr. President!

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  2. Interesante y oportuna iniciativa que sigue poniendo a la AMC en el camino, hábilmente trazado por la Presidencia, y que ineludiblemente nos llevará a ocupar ese protagonismo que en el campo del conocimiento nuestra sociedad demanda. Debemos poner el saber en ese nivel superior al de las opiniones y las creencias y no hay duda que con esta nueva puesta en escena digital alcanzaremos los fines pretendidos.

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  3. Solo puedo congratularme de esta iniciativa de la AMC. La realidad y la comunicación virtual son hoy como el aire que respiramos. Algunos de los de mi generación todavía, en voz baja, nos atrapemos a expresar algunas reservas sobre esta nueva dimensión, pero para las nuevas generaciones ni siquiera es un asunto sobre el que merezca la pena debatir. Las cosas ocurren. Eso es todo. Aún así autores como Nicolas Carr cuyo libro “Superficiales” leí hace unos años se atreve a hacerse preguntas de este tipo: ¿Nos está haciendo Google más estúpidos?”. Más estúpidos es difícil decirlo pues, con ironía, podríamos decir que siempre lo hemos sido bastante, pero sí más superficiales al generar una relación con la información que al tiempo que la poseemos en mayor cantidad que nunca también nos difuculta y nos limita la capacidad de pensar y de reflexionar sobre ella. Adela Cortina ha vuelto sobre esta cuestión en una reciente editorial en El País. Desde luego estos temores no están justificados ante la apertura de esta nueva ventana de intercambio de ideas entre los miembros de la Academia Malagueña de Ciencias y entre la Academia y la sociedad. Al fin y al cabo la Academia la constituyen personas adultas a las que además se les supone una sólida y disciplinada estructura intelectual. Pero, y ahora hablo en primera persona, no puedo evitar al mismo tiempo que alegrarme por la iniciativa, el presentir un cierto temor al añadir a mi vida un nuevo vehículo virtual al que alimentar. Un nuevo “amigo” virtual que, sin duda, me va a proporcionar retornos muy satisfactorios pero que también junto al resto de ventsnas virtuales que ya tengo abierta, me van a quitar espacio y tiempo para la lectura, para la conversación , para el trabajo silencioso y disciplinado, todo eso en fin que antes se llamaba discurrir y que ahora se llama estar conectado. Pero todo esto no son más que temores de un viejo desclasado, justificaciones de esa impotencia y perplejidad con los que muchos de los de mi generación asistimos al vertiginoso cambio de la historia.

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  4. Estoy acabando de leer “ Imperiofobia….” de Elvira Roca Barea. Es un libro sorprendente, nada equidistante, valiente, muy riguroso en las citas, vocacionalmente tendencioso, implacable contra cierta manera de entender el progreso e incluso aparentemente anti liberal. Es un libro cuya lectura puede poner de los nervios a los gregarios de la izquierda y a ciertos liberales. Desde luego es un libro que sostiene una tesis con rigor implacable y a contracorriente. Hace falta cierta nervatura intelectual para poner firmes a Humboldt, a Elliot, a Vargas Llosa, a Henrry Kamen, Joseph Pérez o García Carcel, por citar algunos de los historiadores que ya había leído y con los que había construido mi idea del pasado español. . Ya mle han llegado algunas críticas del libro pero necesito urgentemente algunas más que me protejan de la capacidad de seducción argumental de la autora.

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  5. Cada vez que releo este post me doy cuenta de la utilidad que tiene el consejo que el Presidente realiza en materia de adecuarse a los tiempos para saber cumplir mejor la misión que la AMC tiene encomendada. Pensar lo contrario es engañarse. Viene al caso el apunte del Dr. Soriguer quien con su atinado criterio reconoce que las amistades hay que incrementarlas con este nuevo “amigo virtual” que nos ha surgido y que convendría frecuentar. No se me escapa la mención a la presunta estulticia que nos puede inducir Google, pero no es menos cierto que Groucho Marx ya nos advirtió, con humor, como podemos parecer estúpidos a los ojos de quienes nos contemplan, cuando la estupidez reside en el que nos contempla. En consecuencia, procuremos utilizar los medios que los tiempos nos ofrecen y tratemos de llegar al mayor numero de personas posibles para darles a conocer nuestro mensaje:”#CienciaEsCultura”, que en Román Paladino significa “Ciencia es Cultura”.

    Me causa cierta tristeza comprobar las reacciones que tienen los Científicos ante este nuevo escenario divulgativo. Consideremos que la práctica totalidad de las Instituciones Científicas han abierto perfiles de Twitter y Facebook (incluso de otras RRSS) con webs y Blogs, con los que intentan salir de sus nichos de Ciencia para contar las actividades que realizan sus investigadores con los fondos públicos que les habilita cada Estado (cierto es que la aportación priva es importante pero las propias empresas se ocupan de exigir a cambio una intensa actividad divulgativa digital). ¿Es que existe alguna otra razón superior a esta para que los Científicos se den cuenta de que tienen contraída una obligación con la Sociedad? No se trata pues, solamente, de tener los mejores científicos del mundo, que también, si no de contar a la Sociedad lo que hacen en un lenguaje menos sofisticado del que utilizamos para publicar nuestros resultados en revistas científicas evaluadas.

    Lancémonos pues al mundo digital y conteos lo que hacemos. Seguro que nos leerán más personas de las que imaginamos, pues hoy en día se lee mucho más a través de pantallas digitales que en papel. Vayamos pues al encuentro de nuestro “amigo virtual” común y pongamos el acento en contar las cosas más abstrusas de la Ciencia en el lenguaje más comprensible posible.

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